LOGINPUNTO DE VISTA DE RADA—Señora, ¿podría esconderme? No quiero volver a verlo nunca más... Quiero vivir tranquila, señora. Quiero vivir sin la sombra del miedo y la culpa...—De acuerdo, lo haré. Podrás vivir tranquila, sin la sombra de mi hijo. Podrás empezar una nueva vida y buscar una nueva pareja… ¡pero, por favor, no vuelvas a entrometerte en la vida de mi hijo nunca más!.—Puede confiar en mi palabra. Incluso estoy dispuesta a abandonar este país, señora… Me iré lo más lejos posible de su hijo.—Confío en tu palabra. Ahora bien, ¿adónde vas a ir? ¿Tienes algún destino y algún plan?.—No tengo nada, señora… Ya no me queda nadie en este mundo. En cuanto a planes… solo quiero poder volver a caminar con normalidad. Para poder dar pasos firmes… y correr lo más lejos posible.—De acuerdo. Te llevaré al mejor hospital que pueda tratar el problema de tu pierna. Y después de eso, podrás irte y correr lo más lejos posible de mi hijo.Apreté los dedos con fuerza mientras el recuerdo de mi c
PUNTO DE VISTA DEL AUTORUn silencio extremadamente opresivo se apoderó de la sala de estar en un instante, después de que Clara saliera de la mansión con pasos vacilantes y rígidos.Camila hundió el rostro en el pecho de su marido, llorando a lágrima viva. Sus lágrimas fluían sin cesar, empapando la camisa de Javier. Un peso de remordimiento tan grande le oprimía el pecho, sobre todo porque había sido ella quien, en su día, más había presionado a Nicolás para que se casara con Clara.Javier le devolvió el abrazo, acariciándole suavemente la espalda con mucha paciencia. El hombre optó por guardar silencio, dando espacio para que las emociones de su esposa se calmaran primero.Hasta que, por fin, la voz grave de Nicolás rompió el silencio de la habitación.Nicolás exhaló lentamente, mirando a sus padres con una expresión muy cansada, pero que denotaba certeza.—Dime… ¿dónde está Rada ahora? —insistió sin rodeos.Camila se separó lentamente de Javier. Se secó las lágrimas que le mojaban
PUNTO DE VISTA DEL AUTORClara intentó arrodillarse de nuevo a los pies de Camila, suplicando clemencia. Sin embargo, Camila prefirió dar un paso atrás, negándose a que su nuera la tocara. Su mirada irradiaba un profundo asco hacia la mujer que tenía delante.¿Cómo podía una mujer ser capaz de hacer algo tan vergonzoso? ¿Hasta el punto de provocar que la propia madre que la crió acabara con un trastorno mental en un hospital psiquiátrico?Un comportamiento verdaderamente demencial y despiadado.—Mamá… Te lo ruego, por favor, confía en mí… Lo que llevo en mi vientre es realmente el hijo de Nicolás, mamá… —volvió a decir Clara con las lágrimas corriendo a raudales por sus mejillas.Camila se quedó en silencio. Dudó un instante, invadida por el miedo que le oprimía el pecho. ¿Y si lo que decía Clara era cierto? ¿Y si el feto que llevaba en su vientre era su propio nieto biológico?Sin embargo, antes de que Camila pudiera expresar su desconcierto, Nicolás tomó la palabra con un tono frío
PUNTO DE VISTA DEL AUTOREl cuerpo de Clara se paralizó al instante. Se le secó la lengua y sintió un nudo en el pecho, como si le hubiera caído encima un peso enorme, al ver cómo Nicolás abría con calma la carpeta marrón que tenía en la mano.Clara se abalanzó hacia él, llorando histéricamente mientras le agarraba del brazo para impedir que se moviera.—¡Nicolás, ¿cómo puedes ser tan cruel conmigo?! Ni siquiera te reprocho tu infidelidad, ¡pero ¿por qué te empeñas en hundirme?! ¡Vale, no voy a reclamar ningún derecho sobre mi hijo, pero, por favor, no me acuses hasta tal extremo! —gritó Clara con gran dramatismo.El movimiento de la mano de Nicolás se detuvo por un instante. Miró a su mujer a la cara y, a continuación, una risa cínica se escapó de sus labios mientras negaba con la cabeza lentamente.Sus dedos se aferraron al montón de fotos que había dentro de la carpeta marrón. Cuando Clara intentó arrebatarle el expediente, Nicolás se le adelantó y levantó el montón de fotos bien a
PUNTO DE VISTA DEL AUTOR—¡Clara, no! —gritó Camila histérica mientras se tapaba la boca, incrédula ante la temeraria acción de su nuera.—¡Nicolás, mira eso! ¡No te arrepientas! ¡No pierdas a tu propia carne y sangre! —exclamó Camila con vehemencia a su hijo.Nicolás se quedó en silencio. Se limitó a cruzarse de brazos, observando la actuación emocional que representaba su esposa. Ah, quizá en breve esa mujer se convertiría oficialmente en su exmujer, pues Nicolás ya tenía preparada toda la documentación para la demanda de divorcio.—¡Nicolás! ¿Por qué te quedas ahí sin decir nada?! ¡Actúa rápido! ¡No dejes que tu mujer llegue al extremo de matar a tu propia carne y sangre! —exclamó Javier, indignado ante la frialdad de su hijo.Nicolás respiró hondo. Empezó a caminar lentamente, lo que hizo que Clara pensara por un momento que había conseguido asustar a Nicolás.Sin embargo, los ojos de Clara se abrieron como platos al ver que Nicolás, en lugar de moverse rápidamente para detenerla,
PUNTO DE VISTA DEL AUTORCamila y Javier, como era de esperar, se miraron inmediatamente. No se esperaban en absoluto oír unas declaraciones y acusaciones tan graves salir de la boca de su hijo.Ambos padres dirigieron entonces la mirada hacia Clara, sobre todo Camila. Ella miró a su nuera con una mirada llena de decepción. Y es que, hasta ahora, Camila siempre había considerado a Clara una buena mujer: alguien muy adecuado para estar al lado de Nicolás y capaz de llenar el vacío en el corazón de su hijo tras perder a su primer amor cuando era pequeño.Pero, ¿al enterarse de esta realidad? Sentía una mezcla de dolor, decepción y angustia en su corazón.—Mamá… ¡lo que ha dicho Nicolás no es cierto! ¡Todo eso es mentira, mamá! —respondió Clara de inmediato, tratando con pánico de recuperar la confianza de su suegra—. Tú misma sabes lo mucho que lo quería y lo mucho que luché por él... ¿Cómo podría ser capaz de hacer algo tan horrible? Yo... reconozco que me equivoqué al centrarme demasia







