LOGINDesde que recibió el mensaje, Melat había estado pensativa y dudando de todo.
El día en el que debía reunirse con el empresario que la citó había llegado y ella no sabía si ir, pues desconfiaba bastante. La panadería familiar era pequeña, algo modesta y hogareña. ¿Por qué un empresario se interesaría en salvar algo que no le daría bastante dinero? Cansada de pensar y cuestionarse sola, decidió llamar a su mejor amiga. Nora podía ser impulsiva y todo lo demás, pero también podía ser una muy buena consejera. —¡Aquí estoy, mi mitad! —Entró a la casa como si fuera suya, tenía llave. —¿Qué es lo que te acongoja, vida mía? —Se echó al sofá. —Me llegó una propuesta días atrás. —Le mostró el mensaje. —Pero no sé qué hacer, ¿Y si es alguien malo? ¿Si solo se quiere aprovechar de la situación? ¿Qué tal si es un tratante de personas? —Entonces vamos a investigar el lugar de la dirección a ver si es legítimo. —Nora se puso manos a la obra, no dejó sitio web que buscar y, cuando las cosas pintaron bien, suspiró. —Vaya que existe y es muy guay. —Miró a su amiga. —No tienes nada que perder, cariño. —Le sonrió. —Esta puede ser una única oportunidad de ayudar a tus padres y que regresemos al trabajo. —¿De verdad crees que deba ir? —Melat no estaba convencida. —Lo he investigado todo. —Le guiñó. —Me dejas el GPS encendido y, cualquier cosa que te alejes de ahí y no sea notificada, llegaré hasta con la Interpol. —Vale. —Melat carcajeó. —Supongo que algo bueno debe pasar. —Algo más. —Le recordó. —No olvides que la cuenta del hospital está cancelada y pagaron meses adelantados. —Frunció el ceño. —¿No has dado con la persona? —Estaba disfrutando tanto esa victoria que no me preocupé. —Se encogió de hombros. —Siento que un ángel nos está cuidando; ya investigaré quién fue. —Sonrió. —¿Me ayudas a buscar algo que ponerme? —¿En tu closet viejo? —Nora se burló. —Vamos al centro comercial, compramos algo lindo y sexy, pasamos al salón y te ponemos hermosa para que ese empresario quiera más que acciones de la cafetería. —¡Nora! —La reprendió horrorizada. El centro comercial parecía tan normal como cualquier viernes. Las chicas entraban y salían de tiendas, tomaban café y chismeaban por los pasillos del lugar. Ambas ignoraban que eran perseguidas por unos turcos que parecían mafiosos peligrosos. —Paga todo lo que ella elija. —Assim lamió sus labios. —Si se quiere llevar la tienda completa, que lo haga. —Señor. —Selim lo miró; esa obsesión que tenía su jefe realmente lo tenía en un estado de shock. —Si hace eso, ella sospechará y dudará. —Tienes razón. —Assim que se le nublaba el juicio cuando se trataba de Melat, suspiró. —Cuando sea mía, podré darle todo. —Alzó levemente la cabeza. —Debo irme para preparar la reunión. —Miró directamente a Selim. —Yo estaré bien con los hombres. —No desvió la mirada de sus ojos. —Quiero que tú la cuides. —Como ordene, señor. —Selim no cuestionó, no podía hacerlo. El resultado fue lo que Nora esperaba: Melat era la chica más hermosa que había conocido en su vida y estaba segura de que aquel empresario no se podría concentrar al tenerla frente a él. Melat estaba demasiado nerviosa; el lugar era intimidantemente hermoso y el solo caminar por ahí ya sentía que le costaba media fortuna, la misma que no podría tener ni en mil vidas. Al llegar al restaurante privado del hotel, fue dirigida a la mesa donde ya Assim la esperaba con ansias. Melat, al ver al hombre en la mesa, se paralizó. Assim estaba ahí, atractivo, con mirada dominante y peligrosamente tranquilo. Su mirada era la de una bestia que, a pesar de lo peligrosa que fuera, su mirada se suavizaba al mirar algo que realmente le gustaba. Melat sintió que ya lo conocía, que lo había visto en algún lugar, pero no lograba recordar de dónde; en cambio, Assim se emocionó al ver ese lunar en aquel delicado y perfecto cuello. Su fascinación por Melat era casi incontenible, aunque por fuera pareciera frío. —Señorita Blacach. —Melat dejó de respirar al escuchar su voz; si con solo su presencia le hacía temblar las piernas, esa voz ocasionó estragos en toda ella. —Señor misterioso. —Le tendió la mano y ese simple gesto creó una tensión que ninguno de los dos pudo ignorar. —Lamento eso. —La invitó a sentarse y, al estar solos, Assim miró esos ojos color avellana y tuvo que contener el gruñido; ella era perfecta, todo lo que se imaginó desde que la conoció. —Soy Arslan, es un placer. —El placer es mío. —Melat sonrió con amabilidad intentando recordarlo. —Estoy dispuesto a salvar el negocio de su familia. —Assim no pudo ir con más cuidado; él por primera vez perdió el control. —Los ayudaré a recuperar todo lo que han perdido. —¿Por qué haría eso? —Melat frunció el ceño al cuestionarlo. —Es un negocio pequeño, ¿Qué ventajas le traerá eso? —Remojó sus labios con la lengua y eso fue una tentación más para Assim. El mismo hombre que odiaba que lo cuestionaran, ahora estaba fascinado con la mujer frente a él porque lo hacía. —Digamos que conozco el buen trabajo de tu familia. —Nunca lo vi por la panadería. —Las sospechas de Melat aumentan mucho más por el desinterés del hombre. —Sé cuánto se esforzó su familia en sacar ese negocio adelante. —La miró a los ojos. —Así como estoy totalmente seguro de que, con la ayuda necesaria, podrían alcanzar el éxito. —¿Cuáles son sus verdaderas intenciones, señor Arslan? —Melat no fue con rodeos. —No soy mujer que se deja llevar por la desesperación. —Que fuera tan directa turbó los pensamientos de Assim. Deseó nalguearla y exigirle respeto, besarla y ordenarle que tuviera mucho cuidado con cómo le hablaba, pero se contuvo a duras penas. —Digamos que me beneficiará agregar panaderías a mis tantos proyectos. —Ladeó la sonrisa y la arrogancia que mostró aceleró el corazón de Melat. —Piénsalo, Melat. —Escuchar su nombre salir de esa boca y con ese tono de voz por poco le produce un infarto por el ritmo que tomó su corazón. Él la mira de una manera que no puede descifrar, pero que su cuerpo no puede ignorar. —Soy la respuesta a tus plegarias, puedo sacarte de todos los aprietos. —Se deleitó al mirarla tan seria y pensativa. Melat no sabía qué hacer, quería llamar a su padre y preguntarle al respecto, pero su estado de salud la detenía; ella no quería ponerle más cargas, así que tomó la decisión por sí misma. —De acuerdo... escucharé lo que... —El móvil de Assim se encendió y en la pantalla salió una foto de Melat. La foto fue tomada ese mismo día mientras estaba en el centro comercial. —¿Quién carajøs es usted? —Melat se asustó al instante. —Debes calmarte, corazón. —Que le dijera así la alertó más. —No debes temerme. —¿De dónde conoce a mi familia y por qué tiene esa foto mía? —Se puso en pie lista para correr. —Melat, cálmate. —Assim también se puso en pie y, al ver sus intenciones, rápidamente quedó frente a ella. —No, me iré de aquí. —Melat intentó huir, pero lo único que consiguió fue estar atrapada entre los fuertes brazos de ese gigantón, pelinegro, de barba perfecta y ojos grises. —Fui yo quien pagó el hospital. —Su confesión la dejó fría. —Y soy el único que puede seguir ayudándolos. —Dios. —Melat se estremeció por la caricia a su cuello; ella estaba demasiado asustada, eso pensó. —Eres tú. —Finalmente lo sacó, solo debía imaginarse la sangre. —Eres el hombre al que salvé. —Y por eso ahora no te puedo dejar ir.Desde que recibió el mensaje, Melat había estado pensativa y dudando de todo. El día en el que debía reunirse con el empresario que la citó había llegado y ella no sabía si ir, pues desconfiaba bastante. La panadería familiar era pequeña, algo modesta y hogareña. ¿Por qué un empresario se interesaría en salvar algo que no le daría bastante dinero? Cansada de pensar y cuestionarse sola, decidió llamar a su mejor amiga. Nora podía ser impulsiva y todo lo demás, pero también podía ser una muy buena consejera. —¡Aquí estoy, mi mitad! —Entró a la casa como si fuera suya, tenía llave. —¿Qué es lo que te acongoja, vida mía? —Se echó al sofá. —Me llegó una propuesta días atrás. —Le mostró el mensaje. —Pero no sé qué hacer, ¿Y si es alguien malo? ¿Si solo se quiere aprovechar de la situación? ¿Qué tal si es un tratante de personas? —Entonces vamos a investigar el lugar de la dirección a ver si es legítimo. —Nora se puso manos a la obra, no dejó sitio web que buscar y, cuando las cosas
Había pasado un mes, mes en el que el mundo de Melat se derrumbaba poco a poco de manera inexplicable. Estaban pasando tantas cosas que no sabía a cuál prestarle atención, pero justo en ese momento su corazón había decidido iniciar el día con algo que le estaba doliendo demasiado. Las cosas con Darren parecían estar mal; ella no se lo podía explicar y cada vez que lo intentaba, él simplemente pasaba de la conversación. —Hola. —Le sonrió una vez la puerta se abrió. —¿Cómo estás? —Darren la miró sin mucha emoción. —Estoy bien. —Respondió con simpleza. —Cariño, ¿Qué está pasando? —Melat no lo soportó más, ni le importó estar del otro lado de la puerta. —Has estado extraño las últimas semanas y no quieres hablar las cosas. —Sus ojos se cristalizaron. —Necesito que hables conmigo. —Su corazón, por alguna extraña razón, se aceleró, pues por su mente pasó una pregunta que jamás se había planteado. —No tengo tiempo. —Darren hizo lo de siempre. —Estoy un poco ocupado y... —¿Hay algui
Darren, a pesar de quedarse en silencio por un instante, no colgó la llamada; al contrario, se rió con fastidio. —¿Estás jugando conmigo, amigo? —Bufó irritado. —No soy hombre de bromas, Darren Hall. —Al escuchar su nombre completo, frunció el ceño. —Una gran cantidad de dinero por simple información. ¿No crees que es generoso de mi parte? —¿Para qué quieres información de Mel? —Quiso saber. —¿Cómo fue que conseguiste mi nombre y mi número? —Nada de eso importa, Darren. —Selim ya estaba perdiendo la paciencia. —Lo único que te debe importar es el dinero. Si me envías tu número de cuenta, probaré que voy en serio. —Darren guardó silencio nuevamente. —No tienes nada que perder. —Bien. —Darren le dio la cuenta y a escasos segundos 250k de dólares estaban en su cuenta. —Vaya, sí es verdad. —En su cabeza no hubo otro pensamiento que no fuera la otra parte del dinero. —Bien, te diré todo lo que quieras saber. —Aceptó el trato. Assim estaba todavía en esa cama de hospital, pero ahora
El gruñido que llenó el espacio los dejó a todos inmóviles y mirando en una sola dirección. En la cama de aquella habitación blanca, fría y llena de hombres intimidantes, trajeados y serios, se movió una figura corpulenta y malhumorada. Assim Arslan, heredero de una de las familias más poderosas y antiguas de Turquía, ligada discretamente a la realeza y a una élite financiera intocable. Aunque públicamente es conocido como empresario e inversionista internacional, en las sombras controla negocios, influencias políticas y redes de poder que pocos se atreven siquiera a mencionar. Él es el tipo de hombres que paraliza respiraciones, acelera corazones y llena de miedo hasta el alma más fuerte que pueda existir, a pesar de su silencio. —Señor. —Salim, su mano derecha y jefe de seguridad, se acercó inmediatamente a la cama. —Ha pasado cinco días, estamos con la investigación de lo sucedido y estamos teniendo avances. —Lo puso al tanto; Assim es hombre de resultados, no de sentimental
La lluvia caía con tanta fuerza que parecía querer partir la ciudad en dos. Melat ajustó el agarre sobre las bolsas de pan recién horneado mientras corría bajo el pequeño paraguas negro que apenas la protegía. Sus zapatos chapoteaban sobre los charcos y el viento frío de Nueva York le golpeaba el rostro con violencia. —Perfecto, ¡Justo lo que me faltaba! —Murmuró entre dientes. Había sido un día horrible. La panadería apenas había vendido lo suficiente para cubrir los gastos básicos, el horno principal seguía dañándose cada dos días y su padre llevaba semanas fingiendo que su madre estaba mejorando. Melat suspiró cansada mientras caminaba por la carretera secundaria que conectaba el pueblo con la avenida principal. A esa hora casi no pasaban autos y las luces de los postes apenas lograban atravesar la tormenta. Entonces, algo llamó fuertemente su atención. Un auto negro, lujoso, estaba estropeado y más en la puerta del conductor. Ella miró a su alrededor y no había nadie, ni am







