Share

Capítulo 76

Author: Amaya Evans
last update publish date: 2026-10-20 20:00:05

Contrato se levantó. Estiró primero las patas delanteras, después las traseras, con la parsimonia del que va a hacer algo que lleva rato pensando, cruzó la alfombra con el rabo bajo y se metió debajo del sofá. Se le veía solo el hocico y un ojo, fijo.

—Hasta el perro sabe que esta vez no hay arbitraje posible.—dijo Valentina mirándolo.

—Le gusta el sofá —dijo Sebastián, con la voz de un

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • La Virgen Del CEO Implacable   Capítulo 76

    Contrato se levantó. Estiró primero las patas delanteras, después las traseras, con la parsimonia del que va a hacer algo que lleva rato pensando, cruzó la alfombra con el rabo bajo y se metió debajo del sofá. Se le veía solo el hocico y un ojo, fijo.—Hasta el perro sabe que esta vez no hay arbitraje posible.—dijo Valentina mirándolo.—Le gusta el sofá —dijo Sebastián, con la voz de un hombre que se agarra a lo que hay.—No te hagas el gracioso.—No lo hago. Estoy aterrado.Ella soltó el aire por la nariz y se pasó la lengua por el interior de la mejilla, justo donde ya había una carne más fina. La luz de las siete y media entraba oblicua por la ventana y le caía a él en media cara, y a ella le dio por pensar en la cantidad de veces que había visto esa cara a esa hora, con la taza en la mano, co

  • La Virgen Del CEO Implacable   Capítulo 75

    El teléfono vibró sobre la mesa auxiliar. Santiago, seguro, por la hora y por esa manera de insistir que tenía. Sebastián estiró el brazo sin mirar la pantalla, lo apagó y lo dejó boca abajo.—¿Era importante? —dijo Valentina.—Menos que esto.—Bien. Continúa.Sebastián se echó hacia atrás en el sillón. Miró la alfombra, no a ella, y habló como se lee un informe que uno habría preferido no escribir.—Rodrigo lleva dieciséis años contando una versión de aquello en la que tu padre es el culpable. El que firmó, el que vació las cuentas, el que se fue dejando a otros socios con el agua al cuello. La contó en las cenas adecuadas, a la gente adecuada, hasta que dejó de ser una versión y se volvió un hecho. Hoy medio sector la da por cierta.&mdas

  • La Virgen Del CEO Implacable   Capítulo 74

    Contrato soltó un ronquido largo y se giró panza arriba. Valentina lo miró a él, luego a Sebastián, y tuvo la impresión de que hasta el perro esperaba la respuesta.—Antes dime otra cosa —dijo ella—. ¿Santiago sabía?—Parte.—Llámalo.—Son las once y cuarto.—Llámalo.Sebastián sacó el teléfono, marcó y dejó el altavoz sobre la otomana, junto a la oreja del perro. Sonó cuatro veces.—Más vale que sea una emergencia —dijo Santiago, con la voz de quien no dormía pero no pensaba admitirlo—, y que sea de las buenas.—Soy yo —dijo Valentina—. ¿Tú sabías lo de mi padre?Un silencio largo, de esos en los que se oye al otro lado un mueble crujir y alguien incorporándose.—Sabía par

  • La Virgen Del CEO Implacable   Capítulo 73

    Valentina dejó pasar un minuto antes de volver a hablar.Seguían en la salita, en los mismos sillones, con el té frío en tres tazas y Contrato roncando sobre la otomana con las patas apuntando hacia ella. Eran las once y diez. Le dolían los hombros de tanto sostener la postura de mujer serena.—Ahora lo de Rodrigo.Sebastián levantó la vista.—¿Hoy?—Lo acordamos esta tarde. Todo lo que sepas, el mismo día.—Pensé que por hoy ya habías tenido bastante.—Pensaste mal. Sin dejar nada fuera.—Eso suena a cláusula.—Lo es.Sebastián dejó el cuaderno en la mesa, se inclinó con los codos en las rodillas y entrelazó los dedos. Tardaba en empezar. Valentina conocía ese tardar, el de alguien que ordena algo que lleva años en desorden.—Hace diec

  • La Virgen Del CEO Implacable   Capítulo 72

    Valentina asintió despacio. Se pasó la lengua por el interior de la mejilla, donde ya tenía la zona sensible.—Escribiste que mentirle a Rodrigo fue la primera mentira en doce años.—Sí.—Doce años trabajando con él y nunca le habías mentido.—Nunca había tenido nada que esconderle.La frase se quedó sobre la otomana, junto al perro. Valentina la dejó ahí.—Leí que me investigaste ocho meses —dijo—. Leí que anotabas qué días me ponía el delantal azul. Y leí que a la tercera semana ya no era la mujer que esperabas encontrar. Lo que no sé es qué hago con eso. No sé si me hace sentir elegida o si me hace sentir un proyecto.Sebastián no la interrumpió. Era una de las cosas nuevas que hacía y le costaba visiblemente: las manos quiet

  • La Virgen Del CEO Implacable   Capítulo 71

    Pasó la hoja con más cuidado. Las entradas se espaciaban y se acortaban. R. preguntó si ya cerré el tema Cruz. Dije que sí. Es la primera mentira que le digo en doce años. Y debajo, con la letra más apretada: La oí cantar desde la cocina, con la ventana abierta. Desafina. Me quedé hasta que acabó la canción.Valentina conocía esa ventana. Conocía la canción, que era de su madre. No recordaba haberla cantado tan alto.Oyó pasos en la escalera.Cerró el cuaderno de golpe, se lo metió bajo el muslo y adoptó la postura de una mujer que lleva horas mirando el techo. Sebastián apareció en la puerta con las mangas remangadas y un paño de cocina al hombro, objeto que nadie había visto jamás en ese hombre.—Renaud dice que el risotto da su último aviso.—Cinco minutos.&mda

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status