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Capítulo 3

작가: Charles
last update 게시일: 2026-07-10 18:30:40

El nombre que acababa de pronunciar Lily cayó sobre Elena como una piedra lanzada directamente contra su corazón. Durante unos segundos olvidó incluso el dolor del corte en su dedo. Su mente quedó atrapada en un único nombre que creía enterrado en el pasado. Vanessa Moore. Hacía años que no escuchaba aquel nombre. Años desde que la mujer que había sido su mejor amiga desapareció sin dejar una sola explicación. Sin embargo, ahora su hija la llamaba con una familiaridad que resultaba imposible ignorar.

Los recuerdos comenzaron a regresar con una claridad dolorosa. Antes de convertirse en la esposa de Sebastian King, antes de las críticas, del matrimonio y de las decepciones, Elena había sido simplemente una joven llena de sueños. En aquella época, Vanessa era la persona más cercana a ella. Compartían apartamentos baratos, comidas improvisadas y conversaciones interminables sobre el futuro. Ambas deseaban convertirse en modelos reconocidas. Ambas estaban convencidas de que algún día desfilarían en las pasarelas más importantes del mundo.

Durante años se apoyaron mutuamente. Cuando una era rechazada en un casting, la otra la animaba. Cuando alguna conseguía una oportunidad importante, ambas celebraban como si el logro perteneciera a las dos. Elena recordaba aquellas noches con una mezcla de nostalgia y tristeza. En aquel entonces jamás habría imaginado que la vida terminaría separándolas de manera tan brutal. Habían prometido permanecer juntas sin importar lo que ocurriera, pero algunas promesas parecían destinadas a romperse.

La memoria la llevó a una noche concreta. Una noche que había cambiado el rumbo de toda su vida. Después de meses de esfuerzo, ambas fueron seleccionadas para firmar contrato con una importante agencia de entretenimiento. Aquella oportunidad representaba el primer paso hacia el futuro que siempre habían imaginado. Vanessa organizó una pequeña celebración en un restaurante elegante. Elena todavía podía recordar la emoción que sintió al entrar en aquel lugar iluminado por lámparas doradas y música suave.

Aquella noche fue también la primera vez que vio a Sebastian.

Vanessa apareció acompañada por un hombre alto, atractivo y elegante. Desde el instante en que cruzó la puerta, todas las miradas parecieron dirigirse hacia él. Su presencia era imposible de ignorar. Mientras Vanessa hablaba orgullosamente de su novio, Elena fingió escucharla con atención. Sin embargo, una parte de ella no podía apartar la vista de aquel hombre. Aún recordaba la culpa que sintió cuando descubrió que deseaba seguir observándolo incluso después de saber que pertenecía a su mejor amiga.

Durante los años siguientes, sus carreras avanzaron por caminos similares, aunque con resultados muy diferentes. Elena comenzó a destacar rápidamente. Su rostro aparecía en campañas publicitarias, revistas y concursos importantes. En la mayoría de las competencias obtenía el primer lugar, mientras Vanessa quedaba constantemente en segundo. La prensa incluso comenzó a compararlas. Algunos periodistas llegaron a llamarlas rivales, aunque Elena nunca vio las cosas de esa manera. Para ella, Vanessa seguía siendo una amiga.

Lo irónico era que muchos creían que Vanessa la envidiaba, cuando en realidad era Elena quien sentía celos. Vanessa tenía algo que ella nunca logró conseguir. Mientras Elena regresaba sola a su apartamento después de cada desfile, Sebastian siempre esperaba a Vanessa. Le llevaba flores, regalos o simplemente aparecía para verla sonreír. Elena observaba aquellas escenas desde lejos y fingía indiferencia. Pero en el fondo deseaba experimentar algo parecido al menos una vez.

Entonces todo cambió y sin previo aviso, Vanessa desapareció. Nadie recibió explicaciones.

Nadie obtuvo respuestas. Su teléfono dejó de funcionar. Su apartamento quedó vacío. La agencia tampoco sabía nada. Durante semanas, Elena intentó localizarla. Llamó a conocidos, visitó lugares que frecuentaban juntas e incluso habló con representantes de otras ciudades. Fue inútil. Vanessa parecía haberse evaporado de la faz de la tierra. Lo único que quedó fue una enorme sensación de vacío y cientos de preguntas que jamás encontraron respuesta.

Lo más extraño ocurrió meses después. Sebastian apareció frente a Elena.

Todavía podía recordar aquel encuentro con absoluta claridad. Él parecía agotado, como si hubiera pasado meses sin dormir correctamente. Hablaron durante horas sobre Vanessa. Después volvieron a verse una segunda vez. Luego una tercera. Poco a poco comenzaron a formar parte de la vida del otro. Elena siempre creyó que ambos compartían el mismo dolor por la desaparición de Vanessa. Nunca imaginó que aquel vínculo terminaría convirtiéndose en algo mucho más complicado.

Cuando Sebastian le pidió matrimonio, Elena quedó completamente sorprendida, había aceptado porque lo amaba, lo amaba desde mucho antes de que él se fijara en ella, lo amaba incluso cuando sabía que pertenecía a otra mujer, sin embargo, aquel amor tuvo un precio enorme.

Margaret King dejó muy claro desde el principio que no aceptaría una nuera que continuara trabajando como modelo. Consideraba aquella profesión inapropiada para una futura integrante de la familia King. Elena todavía recordaba las lágrimas que derramó la noche en que firmó su renuncia definitiva. Abandonó la carrera por la que había luchado durante años. Renunció a sus sueños. Renunció a una parte de sí misma porque creía que estaba construyendo una familia.

Y ahora descubría que Vanessa había regresado, la pregunta era simple.

¿Por qué nadie se lo había dicho?

Si realmente era una vieja amiga, ¿por qué se enteraba de su regreso por boca de una niña de siete años? ¿Por qué su propia hija parecía conocerla tan bien? ¿Y por qué Sebastian actuaba como si aquello fuera perfectamente normal?

Elena levantó la mirada hacia su esposo, esperó una explicación, una sola palabra, cualquier cosa, pero Sebastian simplemente evitó sus ojos, se agachó frente a Lily y habló con paciencia.

—Lily, la tía Vanessa tuvo un compromiso inesperado esta mañana. Me pidió que te dijera que intentará venir otro día para pasar más tiempo contigo.

La pequeña frunció los labios inmediatamente.

—Pero me lo prometió. Dijo que jugaríamos juntas, que me enseñaría las fotos de cuando era modelo y que después saldríamos a comprar helado. Yo la estuve esperando toda la semana desde que me he enterado de su regreso. Ella me mintió.

Elena sintió cómo una nueva punzada atravesaba su pecho, toda la semana, aquellas palabras significaban que Vanessa llevaba tiempo viendo a Lily, mucho tiempo y ella no sabía absolutamente nada.

Sebastian intentó tranquilizar a su hija, pero la niña comenzó a llorar. Las lágrimas aparecieron rápidamente, acompañadas por sollozos cada vez más fuertes. Elena olvidó sus propias preocupaciones durante un instante y avanzó hacia ella. Como madre, su primer impulso siempre era protegerla. Extendió una mano con suavidad y trató de acariciar su cabello para consolarla.

—Cariño, no llores. Estoy segura de que la tía Vanessa podrá venir otro día. Podemos pasar juntas esta mañana y hacer algo divertido mientras la esperamos.

Sin embargo, la reacción de Lily fue inmediata, apartó la mano de su madre con brusquedad, como si rechazara el contacto de una desconocida, los ojos de Elena se abrieron por la sorpresa y por el dolor.

—No quiero. ¡No quiero estar contigo! ¡Quiero a la tía Vanessa! Ella me deja hacer lo que quiera.

Las palabras resonaron por el pasillo, después, la niña salió corriendo sin mirar atrás Elena permaneció inmóvil observando cómo su hija se alejaba, escuchando el eco de aquellas palabras.

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