MasukLos siguientes treinta minutos pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
Tenía veinte minutos para prepararme.
Me quedé mirando el vestido de novia. Yo lo había diseñado para ella. Y durante todas esas noches sin dormir, asegurándome de que cada puntada estuviera perfecta, nunca imaginé que terminaría llevándolo yo.
Ni siquiera es mi estilo.
Cuando me lo puse y me miré en el espejo, era exactamente igual a ella. Nadie notaría el cambio… excepto aquellos lo suficientemente atentos como para leer el dolor en mis ojos.
Gemelas idénticas. Mucha gente desearía tener una. Pero para mí, ha sido una pesadilla durante veintitrés años. Ser vista como nada más que una sombra, un reflejo de Aria.
—Listo —dijo la maquilladora con una sonrisa.
Le habían pedido que me arreglara la cara en solo cinco minutos. No era mucho maquillaje, pero bastaba para ocultar las ojeras hinchadas de tanto llorar ayer.
Mi madre abrió la puerta con tanta fuerza que rompió mi concentración.
—Una última cosa —dijo con una sonrisa, antes de tomar el frasco de diseñador del perfume favorito de Aria, de arándano.
Roció una cantidad generosa sobre el vestido y sobre mí.
El aroma me hizo sentir exactamente como ellos querían: como un reemplazo… el reemplazo de Aria.
—Perfecto —dijo, extendiendo las manos para ayudarme a levantarme. Pero me negué a tomarlas y me puse de pie por mi cuenta.
—Terminemos con esto —murmuré.
Teníamos diez minutos para llegar a la iglesia, más que suficiente.
Mi padre estaba junto al coche, esperándome como si fuera a escapar en cuanto me perdiera de vista.
Por favor… yo no soy Aria.
La realidad me golpeó en cuanto entramos al salón de bodas.
Las decoraciones eran tan lujosas que podrían alimentar a medio pueblo durante meses. Había cámaras por todas partes; los periodistas estaban hambrientos de contenido. Querían cualquier cosa que pudieran sacar de esta boda.
Los invitados lucían trajes y vestidos de diseñador que valían más que todo el patrimonio de mi padre.
Era la boda del siglo.
El heredero de los Vale por fin se casaba. Lo que no sabía… era que su novia había sido sustituida.
Era hora de caminar hacia el altar. Papá sostuvo mi mano con fuerza.
Cada paso que daba hacia el hombre del traje perfectamente entallado era una pesadilla, un dolor tan profundo que sentía que podía romperme en cualquier momento.
Mientras las campanas sonaban y nos acercábamos lentamente al altar, su agarre se volvió aún más firme. No era amor… era pura posesión.
Si tropezaba, no me sostendría; solo me diría que caminara más rápido.
Cuanto más nos acercábamos, más claro podía ver a mi esposo… no, al esposo de mi hermana, Edrick Vale.
Llegamos al altar sin incidentes. Papá colocó suavemente mi mano en la de Edrick. Casi temblé por lo frías que estaban sus manos. Me atreví a alzar la vista hacia él, esos ojos marrón profundo… su rostro era inexpresivo, ni siquiera me estaba mirando.
Volví la mirada a nuestras manos. Frías… y aun así sentía que mis palmas arderían si las sostenía demasiado tiempo.
El sacerdote comenzó la ceremonia, hablando y hablando hasta que llegó el momento de los votos.
Estaba demasiado atrapada en el pánico creciente y el caos en mi mente como para escuchar los votos de Edrick, excepto la última línea:
—Y recuerda esto: eres mía. Cada pensamiento, cada latido, cada aliento. Solo existo en ti.
Tragué saliva con dificultad. Esas palabras no eran para mí. Él acababa de entregarle su corazón a Aria… y aun así, ahí estaba yo, en su vestido, sintiendo mariposas.
Mis votos fueron cortos, simples. Algo que había ajustado esa misma mañana. Nada comparado con su obra poética.
—¿Acepta usted, Edrick Vale, a Aria Dawson como su legítima esposa? —la voz del sacerdote llenó el salón.
Al escuchar el nombre de Aria, mi cuerpo tembló. Recé para que Edrick no notara lo mucho que estaba sudando.
—I do —dijo él. Su voz era plana, casi robótica. Seguía sin mirarme. Y eso me hizo preguntarme… ¿ya había descubierto la mentira?
—¿Y usted, Aria, acepta a Edrick Vale como su legítimo esposo?
—I do —dije rápidamente. Tan rápido que casi me atraganto.
—Puede besar a la novia.
Esas palabras sonaron como una sentencia de muerte.
Edrick se inclinó, y temí que pudiera escuchar lo fuerte que latía mi corazón.
¿Qué es más incómodo que casarte con el prometido de tu hermana? Quizá besarlo.
Cerré los ojos con fuerza en el momento en que sus labios rozaron los míos.
Fue rápido, frío, sin emoción… como si lo odiara tanto como yo.
Me alegré de que aquella absurda celebración hubiera terminado.
Nos trasladaron a la mansión Vale, donde se llevaría a cabo la recepción.
Pasé la mitad del tiempo intentando contactar a Aria. Nada.
—Mamá, me estoy preocupando por Aria —susurré cuando estuvimos solas.
—Deja de hablar de eso, querida. Tu padre se encargará —respondió. Llevaba esa sonrisa exagerada desde que llegamos a la mansión. Se esforzaba demasiado por agradar a la señora Vale. Daba vergüenza.
—Mira el maravilloso vestido que te enviaron tus suegros —dijo, levantando un vestido burdeos.
Estaba adornado con diamantes reales. Era el vestido más pesado que había tocado en mi vida. Incluso como diseñadora, quedé impresionada por lo exquisito de la confección.
—Te refieres a los suegros de Aria —respondí, solo para molestarla.
Me mandó callar de inmediato y llamó a las asistentes.
La maquilladora trabajaba en mi rostro mientras otra rizado mi cabello. También me pintaban las uñas, todo al mismo tiempo.
Por un momento, cerré los ojos y fingí que esta era mi vida. Solo para disfrutar del lujo.
Pero ese pequeño sueño terminó cuando una de las hermanas de Edrick dijo:
—Escuché que la novia tiene una hermana gemela. No la vi por ningún lado.
Mi madre soltó una risa incómoda.
—Oh, sí, Alina. No hablamos mucho de ella. Pensó que una fiesta era más importante que la boda de su hermana.
Sus palabras me quemaron. Respiré hondo para no llorar. ¿Cómo podía?
—Eso no suena bien —dijo la mujer.
—Bueno, aprendemos a vivir sin los rebeldes —añadió mamá con otra risa forzada.
Estuve a punto de levantarme y gritar que yo era Alina… y que la rebelde era Aria.
Pero me recordé que esto era por mi hermana, no por mí.
Un par de horas después, la puerta se abrió y Edrick entró con un traje nuevo que combinaba con mi vestido.
Me miró durante un momento incómodamente largo. Esperé que dijera algo.
En cambio, se acercó y tomó mi mano.
—Los invitados esperan —dijo.
Asentí rápidamente.
Estábamos por salir cuando el hombre que reconocí como el señor Vale entró.
—Padre —dijo Edrick, con incomodidad en los ojos.
Pero la mirada de su padre estaba llena de calidez… no solo hacia él, sino también hacia mí.
—Te ves hermosa, Aria —me abrazó, y por primera vez ese día, sonreí de verdad.
—Gracias, señor Vale.
—Oh, Aria, ahora soy papá para ti —su sonrisa cálida me tranquilizó al instante.
—¡Les traje un pequeño regalo a la pareja del siglo! —nos entregó un sobre blanco.
—¿Dos meses? —exclamó Edrick al leerlo—. Eso es absurdo. ¿Y la empresa?
—Yo me encargaré. Quiero que tú y tu esposa disfruten —respondió.
Mientras tanto, yo leía: un mes en una isla privada y otro viajando por Europa.
Parecía un cuento de hadas.
Pero era para Aria… no para mí.
Suspiré.
—Disfrútenlo —dijo antes de salir.
Intenté seguirlo, pero Edrick me sujetó la muñeca.
—Puede que hayas conseguido lo que querías —dijo en voz baja y cortante—. Pero déjame dejar esto claro, Aria: este matrimonio es una farsa. Nunca serás mi esposa.
Y se fue, dejándome sola con sus palabras.
M****a.
Tengo que encontrar a Aria.
## Capítulo [Número]: [Título]**PERSPECTIVA DE ALINA**Arrastré los pies escaleras arriba hacia nuestro acogedor departamento. Clover estaba dormida, y también su niñera, Grace. Las dejé descansar en la habitación y me desplomé en el sofá de la sala.Ahí, lo dejé salir todo. Lloré mi dolor, lloré la pena de ver a mi familia tan devastada, de ver a mi mamá sufriendo tanto. Lo odio. Odio seguir amándolos. Recuerdo que cuando comencé una nueva vida como Liana, jamás pensé que los extrañaría ni por un segundo. Creía que los odiaba por todo lo que me habían hecho, que ya no significaban nada... pero ahora, justo aquí, supe que sigo siendo la misma Alina de siempre. No importaba que me hubiera cambiado el cabello y el rostro; sigo teniendo el corazón de la chica que amaba a su familia con locura. Y dudo que eso cambie alguna vez. Esto podría ser mi fin.Me desperté a la mañana siguiente con la cara hinchada de tanto llorar. Después de pasar una hora entera sumergiendo mi rostro en agua hel
**PERSPECTIVA DE EDRICK**Ella seguía temblando.Y no, no me refiero a Aria, cuyo padre estaba en la UCI. Me refería a Liana, la mujer que estaba escuchando hablar de la familia de Aria por primera vez en su vida.¿Era simplemente una persona empática? ¿Pero qué tan profundo puede calar la empatía? Se veía completamente alterada. En los pasillos, mientras esperábamos a Aria y a la Sra. Dawson, lucía como si se estuviera obligando a sí misma a quedarse quieta; como si estuviera luchando por no salir corriendo hacia la UCI.Y ahora, mientras conducíamos de regreso, tenía las palmas de las manos apretadas entre las piernas para evitar que le temblaran. Su rostro estaba pálido. Todo parecía andar mal con ella. Se veía incluso más preocupada que Aria.¿Por qué? ¿Por qué le afectaba tanto?—Todo estará bien, él se recuperará —dije mientras dábamos la vuelta en la calle de Liana. A estas alturas, ya ni siquiera sabía a quién de las dos estaba consolando. Parecía que ambas lo necesitaban.—Gr
PUNTO DE VISTA DE ALINATodos dejaron de entrar en pánico por un instante y me miraron con expresión extraña. Sabía que no debía haber dicho que quería ir con ellos. Pero no pude evitarlo.—Quiero decir... siento que Aria está destrozada y va a necesitar apoyo.Esperé que mi excusa sonara convincente y no ridícula.—Oh, Liana, no tienes que preocuparte tanto. —Aria extendió la mano y me dio unas palmaditas en el hombro.—Insisto. Además, desde allí puedo irme directamente a casa.—Muy bien, ¿podemos dejar de perder el tiempo? —intervino Edrick.No supe decir si estaba sospechando de mí o simplemente estaba de mal humor. De cualquier forma, en ese momento no importaba.Subimos al coche y condujimos en completo silencio hasta el hospital.Hice todo lo posible por no entrar en pánico ni comportarme de forma extraña. Tenía que actuar con normalidad.Toda mi determinación se vino abajo en cuanto llegamos al pasillo y me encontré con mamá.Tenía el cabello completamente despeinado y las lág
POV de AlinaMe quedé de pie frente al lavabo, lavándome la cara por décima vez.No me importaba que todo mi maquillaje ya estuviera corrido y desastroso. Solo quería borrar la ansiedad.Había pasado de sentir tristeza por la abuela Vale a temer que estuviera a punto de revelar mi verdadera identidad."Otra vez está diciendo tonterías."Eso era lo que Aria había dicho. La mujer solía decir cosas sin sentido... pero ¿por qué tenían que ser tan precisas cuando se trataba de mí?La imagen de las manos temblorosas de la abuela Vale sujetando las mías se repetía una y otra vez en mi cabeza. La forma en que sus ojos apagados se habían iluminado en cuanto me vio. La seguridad con la que dijo que yo había regresado.Me aterraba.Apoyé ambas manos sobre el lavabo y contemplé mi reflejo.Liana Bennet me devolvía la mirada.Cabello distinto. Maquillaje diferente. Una presencia completamente nueva.Pero, debajo de todo eso, Alina seguía existiendo.Tal vez la abuela Vale me había querido lo sufic
POV de AlinaEmpezaba a arrepentirme de mi decisión.Qué demonios... me arrepentí desde el mismo instante en que salí de la casa de moda hace tres días, después de decirle a Aria que podíamos ser amigas.No estoy segura de lo que significa la amistad para ella. Juzgando por el tipo de persona que es, probablemente sea algo muy oscuro.Pero ahora, mientras miraba mi teléfono vibrar con su nombre apareciendo en la pantalla, mi arrepentimiento empezó a convertirse en curiosidad... y en una pequeña chispa de esperanza.Tal vez no había sido una mala idea.—¡Hola, Liana! —chilló con el entusiasmo de una adolescente.—Aria, ¿qué pasa?—¡Nada en especial! Solo que no nos hemos visto desde el martes. Así que estaba pensando... si no tienes planes esta noche, podrías acompañarnos a cenar en la Mansión Vale.¿Cenar? ¿En la Mansión Vale?No había vuelto a poner un pie en esa casa desde el día en que Aria me desenmascaró, me llamó mentirosa y me convirtió en la villana de la historia.¿Cómo demon
### POV de AlinaFastidiosa.Esa era la única manera en que podía describir cómo retumbaba la voz de Aria en mi cabeza. No dejaba de parlotear con estupideces como: «Ay, espero que Edrick no te estuviera molestando», y bla, bla, bla. No, perra, no me estaba molestando. De hecho, acaba de provocarme un dolor en el corazón que presiento que terminará conmigo. Y lo que es peor: hizo que volviera a sentir.Sí.Edrick, sentado aquí, escupiendo cuánto le dolió mi muerte, cómo seguía sufriendo, cómo creía que todo era culpa suya... Eso fue suficiente para hacer que mi corazón volviera a latir.—¿Liana? —Aria me dio un toque en el hombro y salí de mis pensamientos.—Lo siento —dije, volviendo a sentarme—. ¿En qué puedo ayudarte, Sra. Vale?—Oh, qué tontería —Aria se sentó a mi lado—. Llámame Aria. Todo eso de «Sra. Vale» es demasiado formal, ¿no crees? —soltó una risita.—Oh, de acuerdo. Entonces, ¿en qué puedo ayudarte?—Bueno, Liana, no es gran cosa. Es solo sobre lo que discutimos en la ga







