Share

Capítulo 209

Author: Yamila Rivera
El rostro de Héctor se oscureció de inmediato, y de su cuerpo emanó una presión fría y aterradora.

Julieta sujetó a Adriana del cabello y, con la otra mano, la tomó del brazo para arrastrarla hacia afuera.

Adriana, delicada y acostumbrada a la comodidad, no tenía la fuerza de Julieta, que llevaba años entrenando.

La gente alrededor observaba la escena con asombro, pero nadie se atrevía a intervenir.

—¡Ah! ¡Maldita, suéltame! ¡Héctor, ayúdame!

Carlos se adelantó y bloqueó el paso de Héctor. Al e
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter
Comments (4)
goodnovel comment avatar
bla473917373
Francamente como viejas arguenderas, ambas. No es que Julieta tenga que aguantarse pero qué horrible manera de reaccionar. En fin, aunque según Julieta no lo quiere, todo es por Héctor, un hombre que no vale la pena para nada, sólo quizás el dinero. Lástima por los otros que sí valen como Carlos.
goodnovel comment avatar
Mariae Perez
además esas peleitas entre Julieta y Adriana me parecen de quinta.
goodnovel comment avatar
Ana Maria Alejandro
la verdad si ya se está poniendo aburrida el imbécil de Héctor siempre defendiendo a la estúpida de Adriana como si no supiera que clase de víbora es
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1169

    En ese momento, Héctor dijo de pronto:—Estoy por la calle Loma Serena.Julieta se quedó inmóvil un instante. Habían pasado por esa calle el día que regresó a Cumbres del Valle y no estaba muy lejos de ahí.Respiró hondo.—Entonces ven. Pediré que te preparen una sopa caliente.Héctor respondió con total naturalidad:—Voy para allá.Menos de veinte minutos después, el carro se detuvo frente a Cumbres del Valle.Héctor entró a la sala. La casa estaba muy silenciosa. Julieta bajaba por las escaleras con un vestido rosa largo que apenas dejaba al descubierto sus tobillos blancos y delicados. Llevaba unas pantuflas.Su largo cabello caía suelto alrededor de su rostro de facciones delicadas y suaves.La cálida luz que la envolvía hacía que se viera todavía más dulce.Aunque estaban separados por cierta distancia, Héctor creyó percibir el agradable aroma de su cuerpo. Avanzó para recibirla.Julieta lo observó. El traje gris realzaba su figura alta y su porte sereno. No parecía mareado

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1168

    Gael también los vio.Sergio se detuvo frente a él y lo miró a los ojos.—¿Podemos hablar a solas?La mirada de Gael pasó por Héctor antes de volver a Sergio. No se negó.—De acuerdo.Los dos salieron del salón y Héctor también fue detrás de ellos, aunque mantuvo cierta distancia. Héctor se metió las manos en los bolsillos y se recargó contra la pared.Desde ahí no podía escuchar lo que decían.Sergio preguntó:—¿Qué le dijiste a Noemí?Gael lo miró con serenidad.—Ustedes nunca debieron involucrarse. Tú tienes mejores opciones. Noemí y tú no son compatibles.—¿No piensas responder mi pregunta?—No importa lo que le haya dicho. Tú y Noemí nunca podrán estar juntos.Sergio apretó los puños y su mirada se ensombreció.—¿Qué es Noemí para ti? ¿Una mascota que criaste?A pesar de la pregunta, el rostro de Gael no mostró la menor emoción y sus ojos permanecieron imperturbables.—Deja de aferrarte a ella.—El que se aferra eres tú.Gael no dijo nada más y pasó junto a él. Cuando llegó a l

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1167

    Emanuel se rio.—Bueno, te dejo. Acuérdate de revisar el archivo que te mandé y respóndeme cuando termines.Luego colgó.Héctor dejó el celular, tomó el mouse, abrió su correo y revisó el archivo que Emanuel le había enviado.***A las seis de esa tarde, Héctor asistió a una recepción. Como llegó temprano, todavía había poca gente en el salón.El anfitrión se acercó a recibirlo. Se trataba de un pequeño coctel organizado por una persona con muchos años de experiencia en el sector financiero y de inversiones.Cuando envió las invitaciones, ni siquiera imaginó que Héctor asistiría en persona.Durante la conversación, el anfitrión notó claramente que Héctor estaba de muy buen humor. En aquellos círculos, todo el mundo sabía que el conflicto de la familia Quiroz había ocasionado pérdidas considerables a Grupo Central. Sin embargo, por la actitud de Héctor, parecía no darle ninguna importancia. Nadie sabía qué podía haber sucedido para que incluso aquello dejara de importarle.Mientras

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1166

    Julieta se sorprendió un poco al escucharlo.—De acuerdo.Sofía también se quedó. Como al día siguiente tenía clases, Héctor haría que llevaran su mochila a la escuela.Julieta acompañó a Héctor hasta la puerta y le advirtió:—Ten cuidado en el camino.Héctor dio un paso hacia ella, le sostuvo la nuca con una mano, bajó la cabeza y la besó.—Acuérdate de llamarme.Julieta alzó la vista hacia él.—¿Para qué voy a llamarte si no pasa nada?—Puedes preguntarme si ya comí, si tomé agua o si dormí. También puedes preguntarme qué estoy haciendo o si me siento mal.Julieta tuvo ganas de poner los ojos en blanco.—Yo te veo perfectamente bien.—¿Y si mañana ya no estoy bien?—¿Y con que te pregunte una vez te vas a recuperar?Héctor sonrió.—Tal vez.Julieta respondió:—No sabía que tenía tanto poder.—Nunca es tarde para descubrirlo.Sofía, que estaba a un lado, se cubrió la boca para contener la risa.Héctor soltó a Julieta y se agachó frente a Sofía.—¿De qué te ríes?—Eres muy infantil.H

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1165

    Julieta frunció ligeramente el ceño.¿Por qué sentía que él la estaba tratando como a una niña?—¡Qué infantil!Héctor soltó una risita.Julieta se levantó para ir a ver a los gatos y Héctor la siguió hasta la habitación. En cuanto Julieta los llamó, los dos animales se detuvieron un instante.Después corrieron hacia ella con la cola en alto, maullando y frotándose contra sus piernas.Julieta se agachó y los gatos se echaron para dejarse acariciar. Ella miró a Héctor y alzó una ceja.—Mira qué lindos son.Héctor se inclinó para ayudarla a levantarse.—No estés agachada tanto tiempo.Julieta se puso de pie.—Quiero llevármelos a casa.Sin embargo, Héctor no estuvo de acuerdo.—Podrían arañarte al menor descuido. Cuando los extrañes, puedes venir a verlos. Si después de que nazca el bebé todavía quieres llevártelos, entonces te los llevas.Julieta solo lo había mencionado al pasar. Como Héctor se negó, tampoco insistió.Julieta dejó salir a los gatos y jugó un rato con ellos usando un

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1164

    Aun así, Julieta se daba cuenta de que Jimena no le había contado toda la verdad.Por ejemplo, ella no sabía cómo había terminado casándose con Héctor ni qué había ocurrido entre los dos.Si de verdad se llevaban tan bien, ¿cómo era posible que ella le hubiera ocultado a Héctor que estaba embarazada?Al notar que Jimena evitaba aquellos temas a propósito y desviaba la conversación hacia el bebé, no insistió.En realidad, tampoco tenía mucho sentido seguir indagando en el pasado. Lo más importante era el bebé.Ella tenía que dar a luz sin ningún contratiempo.Mauricio también subió para conversar un rato con ella. Salvo por no recordar el pasado, Julieta se encontraba perfectamente bien en todos los demás aspectos.En ese momento, la niñera subió para avisarles que uno de los gatos había arañado a Héctor.Jimena preguntó:—¿No estaban encerrados en su habitación?La niñera dijo:—Héctor entró a jugar con ellos.Jimena frunció el ceño. Jairo tampoco se había quedado abajo para acompañ

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status