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Capítulo 345

ผู้เขียน: Yamila Rivera
Héctor, con su tono frío y bajo, respondió:

—Ella aún no tiene esa habilidad. No se preocupen por el divorcio, yo sé lo que hago.

—Papá.

Sofía irrumpió de repente en la sala.

Doña Gómez y Don Gómez decidieron no seguir con la conversación.

Sofía corrió a los brazos de Héctor y dijo:

—¿Puedes llamar a mamá y pedirle que venga a cenar esta noche?

Héctor acarició su cabeza y respondió:

—Mejor otro día. Esta noche tengo algo que hacer.

Sofía, puchereando, dijo:

—Pero Bianca solo será mi mamá por una
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ความคิดเห็น (14)
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Guisselle Chavez
Ya no me esta gustando, no encuentro justificación para lo que hace Julieta, el amor de madre no debe estar peleado con la relación de pareja ella puede estar en la vida de su hija manteniendo la distancia CON Héctor pero no se me hace justo que crea que alejándose hace bien
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Mabel Dominguez
lo que no me gusta es que Julieta no se decide a contarle la verdad a Sofía , un hijo es más importante que el trabajo. desde ese punto Héctor es buen papá. porque primero era la hija
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CELIA CASTILLO RIOS
A pesar de todo aquí la mala es Julieta quieren justificar el empoderamiento femenino una madre que abandona un hijo no tiene perdón de dios
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    Julieta estaba a punto de colgar.Pero Héctor volvió a preguntar:—¿Dónde van a cenar?Esta vez, su tono fue bastante más suave que antes.Aun así, Julieta no se lo dijo.Precisamente le preocupaba que, si Héctor averiguaba el lugar, apareciera de repente.Después de colgar, guardó sus cosas y salió de la oficina.Carlos justo iba a buscarla.—Vamos.—Sí.El chofer ya los esperaba abajo.Durante el trayecto al restaurante, hablaron principalmente de trabajo.Después de un rato, Carlos preguntó:—¿Cuánto tiempo piensa quedarse Héctor en tu departamento?—No lo sé, pero supongo que no será mucho.Los asuntos de Gran Bahía no podían resolverse tan rápido y en Monteluz también lo esperaba una gran cantidad de trabajo.Carlos asintió y no volvió a preguntar.***A mitad de la cena, sonó el celular de Julieta.Bajó la mirada y, como esperaba, era Héctor otra vez.Se disculpó con los demás en la mesa, se levantó y salió para contestar.—¿Qué pasa?Su tono seguía siendo bastante tranquilo.Héc

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    Julieta respondió:—Héctor está con ella ahora. Sofía ya está bien. No te preocupes demasiado, no va a seguir enojada para siempre. Espera unos días a que se le pase y luego pueden volver a verse. Tampoco dejes que Camila siga culpándose por esto.Sabía que Irene se sentía muy culpable y que Camila seguramente tampoco la estaba pasando bien.Al saber que Sofía estaba bien, Irene finalmente se tranquilizó.—Qué bueno.Rafael y Sergio tenían pensado regresar ese día a Monteluz.Antes de irse, querían volver a ver a Sofía, así que por la mañana habían ido especialmente a comprarle algunos regalos.Apenas llegaron a la puerta y, antes de que pudieran tocar el timbre, vieron a Héctor regresar de la mano de Sofía.Al verlo, los dos se sorprendieron un poco.Sofía, en cambio, parecía haber olvidado por completo lo ocurrido el día anterior y los saludó alegremente:—¡Rafael! ¡Sergio!Al escucharla hablarles con la misma naturalidad de siempre, ambos se sintieron mucho más tranquilos.Sergio mi

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    Héctor levantó la mirada hacia ella.Julieta notó que la observaba y se giró ligeramente para contestar la llamada.—Sí, estoy comiendo afuera.—De acuerdo.Solo habló unos momentos con Carlos antes de colgar.Cuando volvió a girarse, los dos estaban mirándola.Sobre todo Héctor. Su mirada era tan profunda que parecía como si Julieta acabara de hacer algo que tuviera que explicarle.Sofía, en cambio, la observaba con sus grandes ojos abiertos.A Julieta se le ablandó el corazón de inmediato.—Ya, Sofía. Come.Sofía bajó obedientemente la cabeza y siguió comiendo.Julieta dejó de mirar a Héctor y abrió su recipiente térmico.Adentro había dos platillos, ambos preparados por Ximena de acuerdo con los sabores que últimamente podía tolerar. A simple vista, no tenían nada de especial.Ya le había advertido a Ximena que no mencionara el embarazo delante de nadie.—¿Está rico?Al ver a Sofía comiendo con las mejillas llenas, Julieta no pudo evitar sonreír.Sofía acababa de comer un trozo de

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