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Capítulo 568

Penulis: Yamila Rivera
Sofía dijo feliz:

—Fueron Jairo y yo quienes las recogimos.

Julieta levantó la mirada hacia Jairo.

Jairo le sonrió con suavidad.

Una empleada se llevó las fresas para lavarlas y preparar postres.

Efraín les preguntó si querían jugar tenis.

Daniela fue la primera en aceptar.

—Claro. Hace mucho que no juego tenis.

Daniela había sido tenista profesional en el pasado, aunque ya se había retirado hacía tiempo.

Ahora solo jugaba de vez en cuando.

Daniela dijo:

—Julieta, ven a jugar también.

La jaló c
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goodnovel comment avatar
Nena GM
muy buena historia
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    A la mañana siguiente, Julieta despertó a las seis.Sofía todavía dormía, así que tomó enseguida el celular y abrió WhatsApp.Vio el mensaje que Jairo le había dejado la noche anterior: “Fue Gael quien filtró la información.”Al leerlo, Julieta no se sorprendió demasiado.Gael se había metido de repente en todo aquello probablemente solo para fastidiar a Héctor.Además, que hubieran descubierto tan rápido quién había filtrado la noticia indicaba que Gael ni siquiera había intentado ocultarlo.Después abrió la página de noticias.La nota sobre el divorcio ya había desaparecido, pero el comunicado de Grupo Central seguía publicado.En términos generales, el texto afirmaba que la relación entre ambos era estable y que no existía ningún divorcio. También aclaraba que Carlos había sido mentor de Julieta y que entre ellos no había ninguna otra clase de relación. Si alguien continuaba difundiendo rumores o información falsa, procederían por la vía legal.Después de una advertencia tan contu

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    Julieta mantuvo la mirada fija en la pantalla del televisor, sin voltearlo a ver.—¿No eres tú quien siempre dice que tengo la cintura más ancha? Pero yo no creo que sea así.Héctor la observó detenidamente entre sus brazos y preguntó en tono burlón:—¿Tanto te importa lo que digo?Julieta no respondió. Se puso de pie.—Voy a ver a Sofía.Héctor no intentó detenerla.Julieta caminó hacia las escaleras.En ese momento, el celular de Héctor sonó de repente.Ella lo escuchó, pero no le prestó atención.Héctor tomó el celular que estaba sobre la mesa y contestó:—¿Bueno?Al escuchar lo que le dijeron al otro lado de la línea, su expresión se volvió fría al instante.Colgó y abrió las noticias. Tal como le habían dicho, acababa de aparecer una nota: “Fuente cercana revela que el presidente de Grupo Central ya se divorció.”Grupo Central ya tenía preparado un comunicado que pensaba publicar esa noche, en horario de mayor audiencia.Que aquella noticia hubiera aparecido justo antes dejaba cl

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    La puerta del baño se abrió de repente.Julieta se sobresaltó y volteó de inmediato.Al ver entrar a Héctor, tomó rápidamente la ropa y se cubrió con ella.—¿Qué haces aquí?La mirada de Héctor recorrió su cuerpo y sus ojos se oscurecieron ligeramente.Se disculpó con aparente sinceridad:—Perdón. No escuché correr el agua y pensé que no estabas en este baño.Aunque se había disculpado, no parecía tener ninguna intención de salir.Julieta apretó la ropa contra el cuerpo y frunció el ceño.—Entonces, ¿por qué no te vas?Héctor curvó ligeramente los labios y caminó hacia ella.Apoyó una mano sobre el espejo y se inclinó un poco.Su cuerpo alto la envolvió con una presencia abrumadora. Julieta se vio obligada a pegar la espalda contra el espejo frío y lo miró con los ojos muy abiertos.—¿Qué te da miedo? No es como si nunca te hubiera visto. Si quieres, también puedo dejar que tú me veas a mí.Al verlo acercarse cada vez más, Julieta apoyó una mano con fuerza sobre su hombro para mantene

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    Julieta respondió:—Sofía es mi hija. Claro que se parece a mí.—Es verdad.Julieta apartó la mirada y luego se recostó sobre el pasto, contemplando las nubes blancas que cambiaban de forma constantemente en el cielo.Héctor permaneció sentado a su lado.A su alrededor solo se escuchaba el sonido del viento y, poco a poco, Julieta sintió que su ánimo también se tranquilizaba.Después de un rato, se quedó dormida sobre el césped.Héctor la observó mientras dormía. La luz del sol había dejado un ligero rubor sobre sus mejillas claras.Probablemente solo cuando estaba dormida Julieta podía permanecer tan tranquila a su lado.***Cuando Julieta despertó, lo primero que vio fue una habitación desconocida.Se incorporó lentamente y permaneció un momento apoyada contra la cabecera antes de tomar el celular para revisar la hora.Eran las cinco y media.Bajó de la cama y, apenas se puso de pie, Héctor abrió la puerta y entró.Al verla sentada en el borde de la cama, dijo:—Ya despertaste.—Ten

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    Héctor dijo de pronto:—Siento que tu olor es un poco diferente al de antes.Julieta levantó la mirada hacia él y respondió con naturalidad:—¿Qué podría tener de diferente?Sin embargo, por dentro se tensó de inmediato.Desde que estaba embarazada, el olor de su cuerpo sí había cambiado un poco. Ella ni siquiera lo había notado por sí misma. Había sido Jimena quien se lo había mencionado, pero Julieta no le dio demasiada importancia.Normalmente, era muy difícil notar una diferencia así, pero Héctor sí la había percibido.—No sé, simplemente es distinto. Antes tu aroma era más ligero. Ahora es un poco más intenso.Lo tenía bastante claro.Julieta apartó la mirada.—No sé. Tal vez sea porque últimamente estoy comiendo demasiado bien.Héctor curvó los labios.—Eso sí. Has comido tan bien que hasta te salió un poco de carne en la cintura.Julieta no respondió.Por dentro, respiró aliviada.No sabía si Héctor realmente no sospechaba nada. Tampoco se atrevía a preguntar demasiado, por m

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    Julieta notó de inmediato el tono presumido en sus palabras.—¿Ah, sí? Pues eres bastante bueno.Aunque lo elogió, su expresión apenas cambió.Héctor sonrió.—Si vas a elogiarme con tan pocas ganas, mejor ni lo hagas.—Con lo mucho que presumes, si no te digo algo bueno, ¿vas a dejarlo pasar?—Pero solo dijiste una cosa.Julieta lo miró.—De verdad nunca tienes suficiente.Héctor avanzó llevando a Tormenta de las riendas. Luego se inclinó ligeramente hacia Julieta.La cercanía de Héctor, sumada a la imponente presencia del caballo, hizo que ella se tensara de inmediato.Enseguida, Héctor apoyó una mano sobre su cintura, se acercó a su oído y bajó la voz.—Yo quiero mucho más de ti.Al escucharlo, las mejillas de Julieta se tiñeron de rojo al instante.Lo empujó, lo fulminó con la mirada y se dio la vuelta para marcharse.Pero apenas había dado dos pasos cuando sus pies se despegaron repentinamente del suelo.Soltó un grito de sorpresa.Héctor la levantó y la acomodó de lado sobre el ca

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