로그인EmmaSabía que no debería haber dicho esas palabras, pero ¿cómo te salvas cuando te ahogas en tus propios errores? Intentaba desviar la atención de mí misma, intentaba sobrevivir al caos que se desataba, pero la verdad me golpeó con más fuerza de la que esperaba.Y ahora, mi mente daba vueltas de miedo, miedo de que ella hubiera visto algo cuando irrumpió en la oficina. Oh, Dios, todo se está desmoronando, y el peso de todo esto me asfixia. Lo único que quería era desaparecer.La voz de Knox provino de detrás de mí, teñida de incredulidad, cuando dijo: "¿Así que me estás engañando, Gina?".Mi madre ni se inmutó. Lo miró fijamente y la culpa en su rostro se desvaneció. Sus ojos se volvieron fríos y lo miró de frente, con voz cortante: «Esto no se trata de mí, Knox. Dejaste de preocuparte hace mucho tiempo. Me trataste como a una extraña, como si no existiera».Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, cada latido más fuerte que el anterior. A medida que la dis
KnoxEn el instante en que la puerta se abre con un crujido, Emma y yo nos separamos de golpe. Siento que el corazón me late con fuerza en el pecho e intento calmar mi respiración, pero me cuesta mucho.Dirijo la mirada rápidamente hacia la puerta, y allí está, Gina, de pie en el umbral, recorriendo la habitación con la mirada. Se me revuelve el estómago al pensar que haya visto lo que acaba de pasar entre Emma y yo.Rezo en silencio para que no se haya dado cuenta, para que no haya visto la tensión silenciosa que se había ido acumulando entre nosotros, pero mi esperanza se desvanece rápidamente.El ambiente en la habitación ha cambiado, volviéndose tenso y denso.Observo a Gina mientras entra furiosa, dando un portazo seco que atraviesa la habitación como un cuchillo. El sonido resuena en mis oídos, haciéndome dar vueltas la cabeza.Sus tacones resuenan con firmeza contra el suelo, cada paso es deliberado, mientras sus ojos se posan en Emma, evaluá
EmmaMe duele el corazón de arrepentimiento al verlo limpiarse la sangre de los labios. No debí haberlo hecho, pienso, con la respiración aún entrecortada. Pero en ese momento, sentí que era la única manera de que entendiera lo profundamente enojada y herida que estoy.Sus dedos rozan suavemente sus labios antes de arrugar el pañuelo y tirarlo a la papelera que hay en la esquina de su despacho. El silencio entre nosotros se prolonga, denso e incómodo.—No debiste haber hecho eso —dice con voz tranquila—. Pero lo entiendo. No quieres que esté cerca a menos que te cuente todo sobre tu padre.Aparto la mirada, el peso de sus palabras me golpea como un puñetazo. Algo dentro de mí se tensa. Siento cómo el pavor se instala, un nudo frío en el estómago, como si supiera lo que viene y no me fuera a gustar.Me acerco a él, mi voz un susurro de incertidumbre. «Sí. Necesito saberlo todo sobre mi padre».Se le escapa una risita que resuena en el silencio de la ofici
KnoxMe recuesto en mi silla, observando a Emma a través de la pared de cristal de mi oficina. Está tecleando en su teléfono. Se nota que está muy concentrada en lo que hace, aunque parezca molesta.Mi teléfono suena, pero no me molesto en mirarlo. Emma se levanta. Camina hacia mi oficina. Se la ve decidida. Sé que está enfadada conmigo y no quiere hablar conmigo. Quiero que las cosas vuelvan a ser como antes entre nosotros. Quiero que vuelva a ser mi amante.La veo caminar hacia la puerta, contoneando las caderas. Joder. La he echado de menos así. La forma en que sus caderas rozan mi pene. Siento un cosquilleo en los pantalones. No quiero excitarme cuando todavía está enfadada conmigo. Eso solo empeoraría las cosas.Emma entra y se para frente a mí, mirándome con furia."Vamos, ¿acaso me estás evitando ahora?"Me levanto. Camino hacia ella y me siento en el escritorio, cerca de ella. Puedo oler su perfume. Me recuerda
EmmaEs lunes por la mañana cuando salgo del ascensor, sintiendo una extraña sensación de alivio.Me alegra poder irme temprano sin tener que ver a Knox hoy. Llevo unos días intentando evitarlo desde que mi madre me soltó la bomba de que es el mejor amigo de mi padre.El solo pensarlo me enfurece tanto que siento una opresión en el pecho, pero sé que tengo que calmarme. No puedo permitirme que las emociones me dominen, sobre todo hoy.Mientras me dirijo a mi escritorio, giro la muñeca y miro mi reloj de pulsera con correa de cuero. Son las seis y cuarenta y siete de la mañana. Sé que es bastante temprano para un trabajo que oficialmente empieza a las ocho, pero ahora mismo no me importa. Simplemente no soporto ver a Knox. Me pregunto cómo voy a sobrevivir el resto del día, teniendo en cuenta que trabajo para él.Al acercarme a mi escritorio, noté que las luces seguían apagadas. Pero al aproximarme más, me quedé paralizada. Vi una silueta oscura encorvada sob
MónicaLlego al club de striptease. Veo que el estacionamiento está muy lleno. Hay gente merodeando cerca de sus autos haciendo lo suyo.Simplemente pongo los ojos en blanco. Sal de mi coche. Estoy aquí para la acción, que está adentro. Entro al club. Está lleno de estríperes masculinos. Están bailando en los escenarios y alrededor de las barras.La música está muy alta. Hace temblar el suelo. Las luces parpadean por toda la habitación.Me siento en una mesa cerca del escenario y observo a las bailarinas un rato. Son muy buenas. Me gusta cómo se mueven. Una de las bailarinas se acerca y empieza a bailar justo delante de mí.Es muy fuerte y seguro de sí mismo. Le tiro algo de dinero. Sigue bailando hasta que me acerco. Lo toco, siento su piel cálida.Es muy firme, justo lo que me gusta. El dinero cae a nuestro alrededor y se le pega a la piel. Sonrío para mis adentros porque este es el comienzo de una gran noche.







