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Autor: Milkaina
last update Fecha de publicación: 2026-11-05 21:12:24

Capítulo 95

Amara sonrió con tristeza.

—Ustedes parecen que no lo han pasado bien; siempre creí que el dinero ayuda para ser feliz, así como la falta de dinero puede ayudar a ser infeliz.

—Yo he tenido mucho dinero para gastar, pero… siempre con condiciones. Mamá siempre me decía: «No contradigas a tu padre, sé obediente, haz lo que él te diga, sé una buena representante de la familia Kristakos, llama a tu abuelo, muéstrate afectuosa con él»... En fin, tantas reglas. Lo único que hice por mi cu
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Último capítulo

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Adoptame

    Capitulo 97El personal de enfermería de guardia estaba inquieto, temiendo que, si la situación se salía de control, el estrés terminara por afectar la frágil estabilidad del paciente. Dos enfermeros se adelantaron con expresión severa, listos para llamar a la seguridad privada si cruzaban la línea de nuevo.Nicolás respiró hondo, conteniendo el impulso visceral de golpear a su padre, mientras ajustaba la mandíbula con una rigidez de piedra. No iba a permitir que esta gente y su circo patético profanaran el restablecimiento de su abuelo.—Hablaremos después —espetó Nicolás con voz helada.—Si es necesario que vayamos a los tribunales para ver a mi padre, lo haremos —bramó Maximiliano, fuera de sí, apuntándolo con el dedo.—Lo verás cuando él esté más fuerte.—¡Dirás cuando lo envenenes en mi contra para quedarte con todo!Nicolás soltó un suspiro denso, cargado de un cansancio infinito que superaba a la propia ira.—Solo te pido, papá... por una vez en tu vida, piensa en alguien más q

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Un hijo como tú

    Capítulo 96: Nicolás empujó la puerta con el pulso tembloroso; su mandíbula tensa delataba la procesión que llevaba por dentro.Detrás de él, Amara parecía esconderse, estos sitios no eran de su arado, si bien en ocasiones se recuperaba la salud, en otras ocasiones las personas nunca salían vivas de allí.Lisa, por sugerencia del personal médico, no quiso entrar con ellos, así que se detuvo en el umbral frente al espejo; prefería darles ese instante a ellos y entrar después.El abuelo estaba en una cama, rodeado por una maraña de cables y tubos de plástico que monitorizaban sus signos vitales.Apenas el anciano sintió la presencia de Nicolás a su lado, sus párpados pesados temblaron y, con un esfuerzo titánico que parecía arrancarle las pocas fuerzas que le quedaban, abrió lentamente los ojos.—¿Cómo estás, abuelo? —preguntó Nicolás sin más preámbulos.—Aguantando, me atrevería a decir —contestó el abuelo Kristakos con lentitud.—Nicolás hizo una pausa—. Te cuidaremos… todos nosotros

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Condiciones

    Capítulo 95Amara sonrió con tristeza.—Ustedes parecen que no lo han pasado bien; siempre creí que el dinero ayuda para ser feliz, así como la falta de dinero puede ayudar a ser infeliz.—Yo he tenido mucho dinero para gastar, pero… siempre con condiciones. Mamá siempre me decía: «No contradigas a tu padre, sé obediente, haz lo que él te diga, sé una buena representante de la familia Kristakos, llama a tu abuelo, muéstrate afectuosa con él»... En fin, tantas reglas. Lo único que hice por mi cuenta, y eso porque ellos no me prestaron atención por mucho tiempo, fue estudiar diseño, y cuando se dieron cuenta, ya casi me graduaba. Incluso con nuestra amistad tuve la suerte de que tampoco prestaron atención; solo asumieron que, si eras mi amiga, era porque estabas en mi círculo.Fueron mis mejores momentos, pero ya no más, no dependeré de la suerte. Ya me quiero liberar. En cuanto el abuelo se ponga bien, me voy a otro país, trabajaré en lo que me gusta —el diseño de joyas—; es caro, pero

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Recuerdos

    Capitulo 94Amara se quedó unos segundos con el teléfono en la mano, mirando la pantalla oscura mientras el eco de las palabras de Nicolás, aún resonaba en su cabeza, dejándoles un cosquilleo de impaciencia y advertencia a sus nervios. —Ya hablaremos cuando regrese.¿Qué podía decirle? No podía comentarle que la entrometida de Lisa le mandó a hacer una prueba de embarazo. ¿Cómo hacer eso? Sí, solo estaba rezando para que su vida no se complicara tanto.Apenas guardó el teléfono en su bolso con un suspiro resignado, y escuchó la voz de Lisa, que la sacó de sus reflexiones:Mi hermanito es un controlador nato. Se pelea mucho con papá, pero heredó eso de él: no le gusta que le lleven la contraria.—¿Lo crees en serio? —preguntó Amara, soltando una risita nerviosa mientras dejaba el móvil sobre la mesa de noche.—¿Te conté la vez que conocí a mi hermano? Eso… no fue amor a primera vista.—Nunca me lo has contado.—Bueno, no lo cuento porque al principio me daba vergüenza tener una famili

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Esa mujer...su esposa

    Capitulo 93—Yo lo siento —murmuró Gianna sintiendo que su corazón se detuvo—. Buscaba a papá.Lisa y Amara se miraron la una a la otra, hasta que por fin Lisa respondió: —Acaba de salir, Gianna. Si te apuras un poco, lo alcanzas.—Yo… está bien —respondió la mujer con dudas, pero al final abrió la puerta y salió. Al dar solo unos pasos, se recostó contra la pared.Sus ojos se humedecieron y comenzaron a brotar lágrimas.—Maldita sea —solo murmuraba—. Tanto esperar... Si es mujer, si está embarazada, el abuelo jamás me elegirá... un hijo en común sellaría el matrimonio entre Amara y Nicolás para siempre, destruyendo mis últimas esperanzas.Antes pensó en ir a buscar al abuelo Kristakos; necesitaba hablar con él, decirle que ella era una mejor esposa, pero no pasó de la primera puerta: le negaron verlo, no era familiar del viejo, le dijeron; en esa familia no era "nadie". Esa mujer, salida de un lugar de no se sabe dónde, era la esposa y sí tenía derechos.—¡Oye, Gianna, ¿dónde estabas

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Pruebas de Laboratorio

    Capítulo 92 Amara puso los ojos en blanco; si algo no caracterizaba a Lisa, era su modestia.El timbre del teléfono de su amiga sonó escandalosamente. Siempre era así; sus tonos eran música estruendosa.—Mateo, estamos en una habitación de la clínica descansando —le explicó Lisa con cariño, indicándole dónde encontrarlas antes de colgar.—Mateo nos trae comida, y menos mal que lo hizo, porque las tripas me suenan.—Lisa, no deberíamos comprar comida en la cafetería; Mateo no puede estar de aquí para allá, a su edad...—Tienes razón, pero él no lo aceptará, y no lo humillaremos diciéndole que no puede hacerlo, Amara. Es su manera de sentirse útil y ayudar. Recuerda que él antes trabajó con el abuelo; a ellos los une una gran amistad. Debe estar muy preocupado; si no fuera porque el abuelo lo mandó a cuidar a Nicolás, él aún estaría allí en la casona.Amara se culpó por no pensar en eso.—Tienes razón. No lo pensé.Un toque suave en la puerta anunció la llegada de Mateo. La puerta se a

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