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Sorpresa tras sorpresa

Author: Milkaina
last update publish date: 2026-10-15 05:45:58

Capítulo 62

—¿Era Valeria? —preguntó Nicolás, con una ceja alzada y una mezcla de curiosidad e instinto protector—. ¿Para qué te ha llamado?

—Para ofrecerme entrar en un concurso de diseñadores emergentes —respondió Amara, cruzándose de brazos mientras lo observaba empacar un par de cosas—. Dijo que respaldaría mi postulación.

Nicolás esbozó una sonrisa de medio lado, con un destello de orgullo sincero en la mirada.

—Perfecto. Te servirá para darte a conocer. En realidad, en este negocio ser f
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  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Sorpresa tras sorpresa

    Capítulo 62 —¿Era Valeria? —preguntó Nicolás, con una ceja alzada y una mezcla de curiosidad e instinto protector—. ¿Para qué te ha llamado?—Para ofrecerme entrar en un concurso de diseñadores emergentes —respondió Amara, cruzándose de brazos mientras lo observaba empacar un par de cosas—. Dijo que respaldaría mi postulación.Nicolás esbozó una sonrisa de medio lado, con un destello de orgullo sincero en la mirada.—Perfecto. Te servirá para darte a conocer. En realidad, en este negocio ser famoso no tiene que ver solo con tener buen gusto o un estudio; hay que tener contactos, construir un nombre, una marca en la industria.—Lo sé —murmuró ella bajando la mirada.—¿Y entonces? ¿Participarás?—Voy a revisar las condiciones del concurso primero... —Suspiró Amara, tensando los hombros antes de soltar lo que le quemaba en el pecho—. Nicolás, tengo un pasado que llevaré conmigo a donde sea. Hay personas en este mundo, en tu mundo, a las que esto no les va a gustar nada.Nicolás se giró

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Concurso

    Capítulo 61— ¿Me reclamas mi ayuda con las abuelas? —Ahora te pregunto yo: ¿estás loca? —respondió Nicolás, con una mezcla de incredulidad y firmeza al otro lado de la línea—. Cualquier otra persona vería lo maravilloso que es que me haya preocupado por el bienestar de las chicas y pensaría solo que quiero que vivan bien.— ¡No puedes tomar esas decisiones sin consultarme! —estalló Amara, con la voz temblando de rabia y frustración—. Ellas dependen de mí, no están acostumbradas a extraños...— ¿Ellas dependen de ti, o tú dependes de ellas? —la cortó él con suavidad, pero con una precisión quirúrgica.— ¡Son mi única familia! ¡Lo único que me queda de mi abuela!—Ya no son tu única familia. Ahora me tienes a mí.Amara sintió que el pecho se le apretaba, sacando a relucir su mecanismo de defensa más afilado:— ¿No es cierto que este matrimonio tiene fecha de vencimiento? ¿Lo recuerdas, o ya olvidaste que es un matrimonio por contrato?Hubo un silencio breve al otro lado de la línea ant

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Las abuelas no están 

    Capítulo 60 —Tómatelo como quieras. Solo te recuerdo que no solo debes preocuparte por ti misma; quiero que te alejes de mi familia. Nunca te aceptaré —sentenció Maximiliano con una frialdad implacable.Amara hizo acopio de cada gramo de valor que le quedaba, sobreponiéndose al nudo de terror helado que le apretaba el pecho por la seguridad de las ancianas. Apretó los puños bajo la mesa, negándose a mostrar debilidad, y le lanzó la pregunta directamente:—Si está tan preocupado, ¿por qué no habla con Nicolás? ¿Por qué no lo amenaza a él en lugar de venir a intimidarme a mí?Maximiliano esbozó una sonrisa cínica, desprovista de cualquier rastro de afecto paternal.— ¿Y quién te dijo que no lo he hecho? Mi hijo es un kristakos, pero a veces es rematadamente terco y no sabe lo que le conviene. Ahora mismo solo quiere llevarme la contraria, y tú... tú eres la herramienta perfecta para su pequeña rebelión.Amara respiró hondo, obligándose a dominar sus temores.—Usted ya conoce mi pasado.

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Amenazas

    Capítulo 59La mirada de Maximiliano Kristako con la que liquidaba a muchos de sus oponentes se fijó en Amara.—Crees que puedes entrar a nuestra familia a través del ingenuo de Nicolás y acceder a una posición social que no te pertenece; estás equivocada. Lo intentaste con Barret; al fallarte la jugada, cambiaste de víctima.Maximiliano hizo una pausa y se acomodó en la silla.—No solo sé de tus ansias de escalar a base de los hombres con dinero, muchacha —continuó, con una sonrisa desprovista de cualquier rastro de humanidad—. Te mandé a investigar desde el mismo instante en que mi hijo apareció contigo. Sé exactamente de quién eres hija. Eres la hija de un infeliz, un hombre que huyó de la ciudad debiendo hasta la ropa interior y dejando un rastro de deudas que tú misma has tenido que enfrentar. Y ni hablemos de tu hermano, otro loco descarriado que solo sirve para buscarse problemas. ¿De verdad crees que con esos antecedentes puedes cruzar las puertas de mi casa y formar parte de

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Indecisión 

    Capítulo 58: Amara tragó grueso, obligándose a mantener la compostura.No sabía si decirle todavía lo de Maximiliano; no cuando acababa de responderle así, y mucho menos sabiendo la pésima relación que existía entre ellos. Decir la verdad ahora significaba abrir una puerta que tal vez no sabría cómo cerrar.—No es nada... solo es cansancio —mintió ella con voz baja, apartando la mirada hacia la taza humeante—. La gala, el encuentro con personas desagradables... todo me está pasando factura de golpe.Nicolás la observó en silencio durante unos segundos interminables, como si intentara descifrar cada capa de su mente. Sabía perfectamente que le estaba ocultando algo, pero en lugar de presionarla con rudeza, se limitó a sentarse a su lado en el sofá, tomando su mano con una firmeza cálida.—Toma tu bebida —murmuró él, rozando con el pulgar el anillo de perlas que ella aún llevaba en el dedo—. Mañana será otro día. Y recuerda: cualquier problema que aparezca... ya no tienes que enfrentar

  • Me perdiste. No hay vuelta atrás.   Hablemos

    Capítulo 57Nicolás sonrió al escucharla. En realidad, ella no ocultaba sus indecisiones; su expresión reflejaba con claridad cada emoción que sentía, sobre todo en la relación que ambos mantenían.El trayecto continuó en silencio hasta que llegaron a la mansión.Al llegar a la casa, ella se había quedado dormida —o aparentaba estarlo para evitar seguir conversando—. Él no quiso despertarla y se quedó un rato allí con ella, reflexionando sobre su siguiente paso que debía dar e incluso sobre su indecisión.Cuando vio que ella comenzó a moverse, bajó del automóvil, se dirigió a la puerta de su lado, la abrió y la cargó en sus brazos.Un empleado del servicio se hizo cargo de estacionar el vehículo. Una vez adentro, Nicolás la llevó hasta el salón principal. Ella se movió, abriendo los ojos lentamente.—¿Qué haces? —preguntó, desconcertada.Estamos en casa.Él se sentó en un sofá y la colocó sobre sus piernas.Amara, sintiendo cómo los nervios le recorrían la piel, le dijo:—Esto no es n

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