LOGINAl día siguiente, Olivia fue a rehabilitación desde temprano. Lo que había pasado la noche anterior no le dejó demasiado pesar.Julián y Valentina fueron juntos a acompañarla durante la práctica.“Empezar de cero” suena muy bien cuando se dice, pero solo al ponerlo en práctica se descubre lo difícil que es.Olivia llevaba ya casi diez días en su viaje por Europa. Había hecho rehabilitación todos los días sin falta, y parecía que soportaba bien cada sesión; su flexibilidad incluso había mejorado un poco. Pero cambios reales, de fondo, no había ninguno.Su pie seguía sin responder.Y cada vez que trabajaba con esa pierna lesionada, el dolor era insoportable.En realidad, desde que llegó a Europa había comido mucho en cada comida, sin privarse de nada, y aun así pesaba casi medio kilo menos que cuando salió de casa.De por sí era muy esbelta; ahora, con el leotardo negro de práctica puesto, se veía delgada como una hoja de papel.No era solo por el ejercicio. Era sobre todo por el dolor.
Olivia sintió una amargura indescriptible que le subía desde el pecho.Todo el mundo creía que Adrián podía hacerla feliz. Todos, menos el propio Adrián y esa gente a su alrededor que era igual que él.El amor no se puede forzar.Le tomó cinco años entender eso.Incluso podía aceptar que Adrián no la amara. A fin de cuentas, cuando lo salvó aquella vez, no pensó en nada; se lanzó movida únicamente por el impulso del momento.En una fracción de segundo así, en el filo entre la vida y la muerte, ¿quién tiene tiempo de pensar? ¿Quién podría, como Adrián suponía, estar calculando cómo usar ese rescate para obligarlo a casarse con ella?Al recordar que así era como él interpretaba sus intenciones, el dolor volvía a apretarle el pecho.Si no la amaba, bastaba con decírselo.Habérselo dicho cinco años atrás, y ella no habría pedido nada. En cuanto sanara, habría salido del hospital y cargado sola con su propia vida.Habérselo dicho en cualquier momento de esos cinco años, y ella le habría rec
Cuando Paulina escuchó lo que Adrián dijo, sonrió satisfecha. Pero al levantar la mirada hacia él, se dio cuenta de que sus ojos seguían perdidos en la distancia, distraído mientras le hablaba.—Adri, ¿nos vamos de aquí mañana? —dijo ella.Adrián no respondió en un largo rato.—¿Me escuchaste? ¡Adri!Adrián retiró la mirada lentamente.—Sí, te escuché.La silueta de Olivia ya había desaparecido, junto con sus tres acompañantes.Durante todo el camino, Julián no dijo nada.Las calles de Venecia estaban atestadas de gente, pero el aire se había vuelto inexplicablemente pesado.Los cuatro regresaron al hotel. Julián acompañó a las tres chicas hasta el ascensor, pero se quedó afuera y dijo con una sonrisa:—Vayan a sus habitaciones, se me olvidó comprar algo. Voy a regresar por ello.—¿Qué vas a comprar? —le preguntó Valentina.—Cosas de chicos.Las puertas del ascensor se cerraron y Julián desapareció de vista.La compañera de cuarto de Valentina preguntó de la nada:—¿Qué cosas especiale
Paulina entró en pánico. Por un arranque impulsivo, había publicado una foto donde aparecía con un camisón semitransparente junto a Adrián, borracho y sin camisa. En esa foto se le veía la cara a él. Pero la había borrado casi al instante. ¿Quién demonios había alcanzado a hacer captura de pantalla?—¿Qué? ¿Ya no te atreves? —la presionó Julián.—¡No tienes por qué preguntarle nada! —Adrián se puso frente a Paulina para protegerla—. Todo lo que ella publicó fue con mi autorización. Si hizo algo mal, yo me disculpo.Adrián se plantó frente a Olivia.—Por lo que Pau acaba de llamarte...No fue capaz de pronunciar esas palabras. Titubeó un momento y las cambió.—Por la forma inapropiada en que se dirigió a ti, me disculpo en nombre de Pau. En serio espero que seas generosa y la perdones...Olivia sintió un frío punzante en lo más profundo del pecho.Era la primera vez que él se disculpaba porque alguien de su círculo se burlara de su defecto.En cinco años, ¿cuántas veces Beto y Nico se h
Los curiosos no iban a dejar pasar semejante espectáculo; volvieron a amontonarse alrededor e incluso hubo quien se puso a transmitir en vivo.Cuando Olivia llegó, los dos seguían revolcándose por el suelo hechos un nudo, y había gente apuntándoles con el celular mientras narraba lo que pasaba.—¡Ya basta! ¿No les da vergüenza verse así? —Ella intentó separarlos sin éxito—. ¡Los voy a grabar y a subir el video a internet! ¿No tienen dignidad?Julián llevaba ventaja en ese momento y tenía a Adrián inmovilizado contra el piso.—¡A mí qué me importa! La dignidad me tiene sin cuidado.Pero mientras hablaba, Adrián retomó el control, clavándole la rodilla en el cuello con fuerza. La cara de Julián se puso roja de asfixia.—¿A ti tampoco te importa? —Olivia estiró el brazo desde atrás y le rodeó el cuello a Adrián para jalarlo hacia atrás.Parecía que iba a separarlos, pero Adrián casi se quedó sin aire. Terminó soltando brazos y piernas, y Julián, libre al fin, le dio una patada con ganas.
—¡La basura eres tú! —Paulina se escondió detrás de Adrián y gritó con voz aguda.Julián clavó la mirada en Paulina con frialdad.—¿Crees que por esconderte detrás de este desgraciado no puedo alcanzarte? Golpearé a la gente inmunda sin importar si es hombre o mujer, al que se me ponga enfrente.Adrián fulminó a Julián con la mirada.—Parece que hoy sí nos vamos a pelear, ¿no?—¿Crees que no me atrevo a golpearte? —Julián dio un paso al frente y puso a las tres chicas detrás de él—. ¿Y tú te crees muy limpio? A la que tiene la boca sucia le di su cachetada, pero a ti, que apestas como si te hubieras revolcado en una fosa séptica, a ti solo te voy a dejar tirado en el piso sin poder levantarte.Al escuchar eso, Paulina por fin entendió por qué Julián le había soltado esa cachetada: fue porque había llamado coja a Olivia.Adrián, sin embargo, miró a Olivia, que estaba detrás de Julián, con la cara ensombrecida.—Olivia, ¿en serio vas a ponerte del lado del tipo que insulta a tu marido?E
—No tengas miedo, voy contigo. Aquí estoy, conmigo no tienes de qué preocuparte.“¿Qué es esto? Siento que la tercera en discordia soy yo”, pensó Olivia.—Ay... —Suspiró Paulina con voz mimada—. Gracias, Adri. Eres tan lindo conmigo.—¿Quién más lo sería si no yo? —respondió Adrián con una ternura q
—Entonces no es necesario.—Pero es que el aire está muy fuerte y tengo frío —insistió Paulina. Llevaba un vestido que dejaba sus brazos al descubierto.Adrián, que traía un saco, se lo quitó en cuanto la escuchó y se lo puso sobre los hombros.—Ten, usa el mío.Olivia no estaba ciega; de reojo, not
—Mira, yo pienso lo mismo que Beto. Esos son truquitos que usan las mujeres. Es lo mismo que está haciendo ahora al juntarse con el hijo del señor Salazar. Piénsenlo, con todo el dinero que tiene esa familia, ese tipo nació en cuna de oro. Ha visto a las mujeres más hermosas del mundo y tiene a actr
Tal vez, desde la perspectiva de Adrián, Paulina era la protagonista de la historia, mientras que ella solo era un personaje secundario que sobraba.—Ya no sé ni qué pensar de ti cuando te pones así —dijo él y, tras una sonrisa, siguió sirviéndose vino—. En serio, te lo repito: no te preocupes. Todo







