LOGIN¿Su única opción era quedarse sentada esperando lo peor? Al menos necesitaba averiguar quién la había secuestrado.—¿Qué es lo que quieren? —preguntó ella, obligándose a mantener la calma.Los dos individuos no respondieron; se limitaron a vigilarla sin apartarse ni un solo centímetro.Solo le quedaba esperar para descubrirlo.Ni siquiera se atrevía a pronunciar la pregunta que le rondaba la cabeza: “¿Buscan dinero?”Temía que la codicia humana fuera demasiado grande. Revelar que tenía mucho dinero sin saber siquiera cuáles eran las verdaderas intenciones de la otra parte no le parecía una jugada segura.Después de media hora de espera, por fin hubo movimiento.Llegó otro grupo de sujetos y traían consigo a dos personas que ella conocía: uno era su padre, y la otra era Paulina.Ambos tenían los ojos vendados.Desde la escalera, a la que aún le faltaban los barandales, Olivia pudo ver cómo los arrastraban hacia arriba.¿A los tres los habían secuestrado?Poco a poco, una respuesta fue t
—Dijiste que Beto cuidara bien de Pau, que la amabas con locura, pero que en esta vida tenías que hacerte responsable de mí. —Olivia seguía divirtiéndose con la broma de hace un momento y no dejaba de sonreír.—¿Eso es todo? —Adrián la miró fijamente.—Eso es todo. ¿Qué más creías que habías dicho? ¿Te remuerde la conciencia? —Olivia lo miró con una sonrisa.—No, para nada. —Él desvió la mirada un instante.—Ahí lo tienes, entonces déjame seguir viendo mi programa. —Le apartó la mano.—¿No estás enojada? —Él estudió su sonrisa con detenimiento.—¿Por qué habría de enojarme? Este programa es muy gracioso. —Tras decir eso, volvió a carcajearse.Sin embargo, la distracción le duró poco. Adrián la abrazó, le sujetó la nuca y la apoyó contra su hombro.—Olivia, ¿cuándo regresa la abuela?—¿Por qué? —preguntó ella. En su interior, las alarmas se encendieron. “¿Ya sospecha algo?”, pensó.—¿Qué te parece pasado mañana? Tendré unos días libres a partir de entonces. Podríamos llevar a la abuela
Olivia tomó el celular y volvió a ponérselo en la oreja a Adrián. Del otro lado de la línea, Beto gritó un par de veces:—Adri, Adri, no te habrás quedado dormido, ¿verdad?—Mmm... —murmuró Adrián, aturdido por el alcohol—. Cuida a Pau...—Adri, ¿qué necesidad tienes? ¡Cuídala tú! —Beto dejó escapar un suspiro al otro lado de la línea.Olivia no supo si le estaba fallando la vista, pero le pareció ver una lágrima resbalar por la comisura del ojo de Adrián.Y cuando escuchó la voz entrecortada de su esposo, confirmó que no se había equivocado; en verdad estaba llorando.Con lágrimas en los ojos, él le dijo a Beto:—Ya es imposible, en esta vida será imposible. Tengo que hacerme responsable de Olivia, no puedo... Pau... Pau...—Bueno, descansa, ya voy a colgar. Ay...La llamada terminó con un largo suspiro de Beto. Olivia dejó el celular al lado de Adrián, sin sentir ya ninguna alteración emocional.“No pasa nada, Adrián, te voy a dejar el camino libre”.Agradecía aquella borrachera, pue
Olivia guardó silencio. De todos modos, estaba grabando todo lo que él decía; cuando la verdad sobre el asunto de la voluntaria saliera a la luz, le lanzaría esa grabación para ver qué tan duro era el golpe a su orgullo.—En aquel entonces, la abuela también dijo que esa jovencita voluntaria, así de delgadita, que la bañaba y le daba sus medicinas, que la ayudaba a levantarse de la cama para ir a sus revisiones, era una muchacha muy, pero muy linda, con un corazón enorme. Y Pau, a pesar de los años, sigue siendo exactamente igual que en ese entonces...Al llegar a ese punto, fue como si se acordara de que ella estaba ahí. Abrió los ojos y le sostuvo la mirada.—¿Y tú? —le preguntó—. Solo yo te he lavado los pies.Sí, era verdad. Él le había lavado los pies alguna vez.Fue en la época en la que todavía no se recuperaba de su lesión. Había pasado muchísimo tiempo; tanto, que ella ya no quería asomarse a través de los años para revivir el dolor de aquellos recuerdos.—¿No tienes nada que
Olivia colgó el celular. Que se fuera a quedar a casa de Paulina, ella no tenía problema con eso.Dejó el celular a un lado y volvió a dormirse. Lo que no esperaba era que, apenas media hora después, se escuchara el sonido de la puerta abriéndose.¿Adrián regresó? Tras dudarlo un momento, decidió levantarse a ver qué pasaba; sobre todo porque él estaba haciendo un escándalo en la entrada, chocando con todo. Le preocupaba que, en ese estado de ebriedad, hubiera algún problema con el documento de renuncia de su padre.Al llegar a la sala, lo encontró de pie en el recibidor con la mirada perdida.—Olivia, ven acá. —Parecía que todavía la reconocía.—Vaya, ¿entonces no me confundiste? —preguntó ella sin rodeos al acercarse.—¿Cómo voy a confundir a mi esposa? —respondió él con un tono que casi parecía un reclamo. Luego, la tomó por los hombros.—Tú... —Olivia se sintió rodeada por un fuerte olor a alcohol e intentó apartarlo, pero él la sujetó con más fuerza.—¡No me empujes! Si lo haces y
—¿Por qué crees que Pau no se atreve a mirarte cuando te habla? Es porque eres demasiado agresiva... —le reprochó Adrián.Olivia ni siquiera esperó a que terminara la frase. En ese momento llegó el auto que había pedido, así que abrió la puerta, se subió y la cerró de un portazo.¿Que ella era demasiado agresiva?Qué ironía.Una mujer que había estado a punto de dejar que muriera quemada era una mansa palomita en la mente de él.Y ella, que era la víctima de todo el asunto, resultaba ser la agresiva.Se llevó la mano al pecho dentro del auto, sintiéndose aliviada de que muy pronto estaría lejos de ese par. Agradecía que le esperara una vida llena de posibilidades por delante; de lo contrario, temía terminar atrapada en la prisión de una esposa amargada, encerrada hasta el día de su muerte.Al llegar a casa, se dio un baño, comió cualquier cosa e hizo una videollamada con su abuelita.No se atrevía a ir a buscarla al hotel tan seguido. Temía que, si iba demasiado, descubrieran su parade
¿Quién más podría ser el que caminaba desde el otro lado del callejón sino Adrián?—¿Qué pasó? —preguntó mientras se acercaba rápidamente a Paulina. Se veía genuinamente preocupado y no se fijó en nadie más.Hizo un puchero y comenzó a portarse de forma caprichosa frente a él.—¡Esta gente se quiere
Antes casi no salía y no necesitaba mucha ropa; la mayoría de las veces solo hacía pedidos para Adrián. Esbozó una mueca de ironía y le aclaró a la vendedora que buscaba un vestido de gala para mujer. La empleada se disculpó y le mandó las opciones por mensaje.Olivia eligió un diseño en color duraz
A pesar de todo, no le tenía miedo a su ira.Julián intentó ponerse frente a ella de nuevo para protegerla, lo que provocó que Adrián se molestara todavía más.—¡Ven acá!Olivia tenía toda la intención de acercarse; después de todo, era su turno para que el doctor la revisara, así que no tenía senti
—Si no quieres hacer el ridículo, mejor vete de una vez.Ante la determinación de Olivia, él no insistió.—Te espero a que termines —dijo antes de salir del consultorio.El médico que la atendió era un hombre mayor. Tras escuchar la historia clínica de Olivia y realizarle una revisión minuciosa, lle







