LOGINWinfield no solo me envió un mensaje intimidante, sino que estoy segura que ese sujeto mandó a atacarme y tratar de matarme. Ese tipo era millonario con sus estafas y pese a que estaba en calidad de no habido y con orden de captura de la policía, tenía el dinero suficiente para contratar sicarios y asesinos a sueldo con tal de ultimarme.
Después que publiqué el gran fraude que fue la venta de los tractores usados, haciéndolos pasar de que eran "de última gama, activados por drones y satélites", comprobé, además, que la fortuna de Winfield la había amasado justamente estafando a su libre albedrío en el ministerio de agricultura, vendiendo siempre gato por liebre a empresas incautas que caían en sus redes y entregando maquinarias defectuosas y de mala calidad. También constaté que Winfield había invertido supuestamente "mucho dinero" en un puente moderno, sólido y aerodinámico, sin embargo, el armatoste se cayó al poco tiempo y descubrí que el dichoso puente realmente no costó tanto dinero, sino menos que la mitad y lo que no se gastó del presupuesto pasó directamente y sin escalas al bolsillo del cuestionado ministro. En el colmo de las trampas, Winfield importó toneladas de semillas y pesticidas que estaban vencidas y que pretendió encubrir borrando las fechas de caducidad. Finalmente el polémico y discutido ministro adquirió un lote de arados que habían sido declarados de mala cantidad por expertos e ingenieros de otros países, infló los precios hasta hacerlos globos aerostáticos y embaucó a los agricultores con herramientas inservibles. Ese tal Winfield era una verdadera joyita. "El Soplón" vendía horrores con tantas denuncias que se sucedían sobre Winfield y la edición web era la más leída en el internet. Mis crónicas y denuncias se tornaron, entonces, en virales en el mundo entero. Winfield no iba a quedarse, obviamente, con los brazos cruzados y esa tarde me atacó un sujeto en una motocicleta, cuando yo me desplazaba en mi auto por la avenida principal con destino al centro de la ciudad para cubrir una conferencia de prensa de la sociedad minería para denunciar que justamente Winfield había adquirido de forma soterrada socavones que producían oro y que el defenestrado ministro lo traficaba con compradores asiáticos, dejándole millonarias ganancias para sus arcas particulares. Yo iba tranquilamente escuchando música, saboreando un caramelo de limón, cuando de repente me dio el alcance la motocicleta con un sujeto a bordo. Yo ya lo había visto por el espejo retrovisor viniéndose como una tromba, detrás mío, esquivando a los otros carros, haciendo eses en la autopista para poder acercárseme. Yo no soy ninguna tonta y estaba preparada para cualquier incidente. Mi auto es moderno, de última gama a diferencia de los tractores que compró Winfield que eran pura chatarra. Mi carro me costó una fortuna, pero a mí me gusta ir bien por las calles, con aires de estrella de Hollywood. Mi carro tiene computadoras y wifi y las puertas de mi auto se abren automáticamente apretando tan solo un botón. El sujeto ese venía armado con una pistola ametralladora. Eso también lo había visto por el espejo retrovisor Yo no estaba asustada. Sabía que ese tipo de situaciones se iban a presentar con frecuencia a lo largo de mi carrera periodística y por eso siempre ando bien preparada. Cuando el sicario se acercó por mi derecha, hasta la ventana lateral de mi carro para llenarme de plomo, lo que hice fue abrir las puertas automáticamente y disminuir la velocidad. El piloto de la motocicleta no se percató de nada y ¡pum! se estrelló con la portezuela de mi carro y su vehículo salió volando por los aires, convertido en un meteorito. El pobre sujeto cayó de cabeza al asfalto y los otros autos que venían a toda velocidad, lo aplastaron, dejándolo convertido en una piltrafa. Y tal cual el agente con licencia para matar, apreté el botón de mis puertas y se cerraron otra vez automáticamente, reanudando mi marcha hacia la conferencia de prensa, escuchando la buena música que sonaba en mis parlantes.Reynolds se dedicó a entrenar con mucho entusiasmo y entereza con miras a su próximo combate. Colman incluso me pidió que no lo viera porque, adujo, que yo lo desconcertaba de sus preparación. -Quiero que él se concentre únicamente en ganarle a Goods, tú ele eres una irresistible distracción-, osó decirme mientras Jim hacía guantes con un chico de la academia de mi gimnasio, en el ring instalado en el área de entrenamiento. El muchacho tenía un estilo de pelea muy parecido a Goods, le castigaba los brazos de Reynolds, le golpeaba la cintura y era aguerrido y corajudo. -Goods será aún más vehemente e impetuoso que ese muchacho-, me dijo Colman mirando el trabajo de Reynolds, bailoteando, golpeando, tratando de evitar los golpes del chico con vertido en una ametralladora. Yo ya tenía una camada de buenos chicos haciendo méritos para alcanzar el ránking mundial: "Avispa" Jackson en los medianos, "Pulpo" Garret en los plumas, "Rápido" James en los ligeros y "Cavernario" Ramson en
Me quedé sin defensas, inerme, sollozando sin cesar, aullando igual a una mujer lobo, rendida y excitada, mientras Reynolds iniciaba con premura la conquista de mis profundidades igual a un potentísimo huracán arrasando con todo lo que encontraba a su paso. -¡¡¡Fuerte, muy fuerte, más fuerte!!!-, clamaba yo seducida y excitada, sintiendo la virilidad de Jim invadiendo mis vacíos convertido en un tórrido río que avanzaba incontrolable hacia las fronteras más lejanas de mi sensualidad, alcanzando distancias que yo ignoraba y que me hacían delirar aún más, al extremo de sentirme naufragando en un idílico océano sin tener donde asirme o sujetarme. Me arranchaba, entonces, los pelos desesperada sintiéndolo avanzar como un tren descarrilado, incluso le mordí los brazos desesperada, y luego hundí mis uñas en su espléndida y formidable espalda, abriéndole surcos en su musculatura, víctima de mi desesperación, haciéndole brotar hilos de sangre de esas múltiples rajaduras a su piel.
Volví a hacer el amor con Jim. Lo deseaba en realidad, estaba hambrienta de él, quería besarlo, disfrutar de su virilidad y él me hiciera suya. La tensión me tenía convertida en un volcán en erupción. Quería desfogarme, olvidarme de todo después que intentaran matarme varias veces. Fui al apartamento de Jim en el gimnasio y apenas abrió la puerta, él quedó maravillado conmigo. Yo lo esperaba recostada junto a la puerta, con una rodilla alzada, tamborileando impaciente con mis dedos la pared, con un baby doll transparente y una minúscula lencería roja que se extraviaba, por completo, en mis apetitosas curvas y múltiples redondeces. Llevaba además medias rojas, un coqueto liguero verde, me había calzado zapatos taco catorce y tenía mis pelos revueltos, resbalando sobre mis hombros como grandes cascadas doradas, sensuales y excitantes. Estaba bien maquillada además, y lucía lindísima provocativa como un erótico manjar. Reynolds se admiró de mis pechos inflados como gra
El nuevo listado del ranking mundial mantuvo en el quinto lugar a Reynolds pese a que le había ganado a Jones.¡¡¡Otra vez Warren había metido sus narices!!! Warren tenía amigos incondicionales en la entidad mundial de boxeo y ellos impidieron que Reynolds subiera uno o dos peldaños más en el escalafón ecuménico. Yo estaba indignada. El cuarto en la escalera de clasificación era Wilson. Lo lógico era hacer pelear a los dos para tentar el título del mundo, sin embargo Reynolds no había logrado subir en la clasificación como era mi deseo. De remate Hugh Bryan me pedía pactar una pelea cuanto antes. Reynolds era la atracción en los pesos completos y había hecho un buen combate contra Jones. Entonces entré en contacto con los representantes del sexto en la clasificación, "Metralleta" Goods. Su promotor era un ta Donato Anastasi. -Por supuesto que me interesa una pelea con Reynolds-, se entusiasmó Anastasi. -Si Goods le gana a Reynolds podría alcanzar a Wilson en la clasificación mu
En la comandancia donde presenté la denuncia acompañada de Reynolds, me dijeron que el tipo que disparó al gimnasio era un tal "Canguro" Woodrow un maleante de poca monta, especializado en robos menores. Fue identificado por las imágenes de las cámaras de vigilancia que yo tenía instalado rodeando mi local para evitar justamente atentados. -Lo contrató Warren-, no me cabía duda, sin embargo Reynolds aún defendía a ese sujeto. -Ya lo dijo la policía, Alana, es un hampón de cuarta, seguro pensando en chantajearte-, me subrayó. El chantaje, o sea el cobro de cupos para evitar ser atacados, estaba en boga en el país y era una práctica muy común entre los hampones, sin embargo yo no había recibido amenaza alguna, simplemente atacaron mi gimnasio. Llamé a Hugh Bryan y él me confirmó que el empresario Sparwasser era muy amigo de Warren. ¡¡¡Les dije que todo era sintomático!!! Mientras conversábamos sobre la posibilidad de pactar una pelea entre Wilson y Reynolds, el tal Sparwasser s
Haskins me destinó para cubrir informaciones de una cita de prensa del sindicato de pescadores que se iban a la huelga. -Tienes reservada la página cinco, Galloway-, me adelantó. La conferencia de los hombres de mar sin embargo se canceló porque el ministerio del sector convocó a sus líderes para tratar de resolver el impasse. Llamé a Haskins . -No hay conferencia, jefe, se canceló todo-, le informé. -Bueno, bueno, bueno, gajes del oficio, hoy editarás policiales, entonces, te vienes a las cuatro y luego te vas hacer tus fotos de modelo-, me subrayó Haskins. Eran recién las dos de la tarde y como estaba libre, decidí apoyar a Rick en su reportaje. Contra mis principios, me aparecí en el gimnasio. Jim y Rick ya estaban charlando y le hacían fotos a Reynolds mostrando sus músculos. -¿No te digo? Yo la tengo bien dominada a ésta hembra-, le dijo jim a Rick, dándose de machote. -Ya te he dicho hasta el cansancio que cuides tu vocabulario-, le aclaré muy molesta a Jim.







