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CAPÍTULO 49

Autor: Ría Luxuria
last update Fecha de publicación: 2022-03-22 12:00:11

―No te preocupes, en mi opinión, la basura debe estar junta… Tú tienes razón, David y tú están hechos el uno para el otro…

David escuchó esa sentencia y sintió cómo su corazón se rompía en mil pedazos. Fue imposible controlar la expresión de su rostro, tampoco le importó; cuando sus ojos aterrizaron en Ángela, y esta habló con tanta indiferencia, que su suegro se diera cuenta de su estado le valió un rábano.

Cuando regresó del lago, entró en el salón y se dirigió a la mesa de los Miller, para su sorpresa, Jacobo estaba sentado a solas, degustando su bebida en silencio. Parecía contemplar las respuestas del universo a medida que removía el licor con movimientos circulares del vaso, abstraído por completo de su entorno.

Barrió con su vista el salón medio vacío, los invitados empezaban a marcharse y él consideró que debía hacer lo mismo, con la única intención de evitar una confrontación.

Frunció el ceño al percatarse que ni Laura ni su madre se encontraban allí.

Tuvo un mal presentimiento.

―Señor Jacobo, ¿vio hacia dónde se fue Laura? ―preguntó al hombre, sacándolo de su estado distraído. Este lo miró por un breve instante, pensando en la respuesta.

―Creo que la vi marcharse hace unos veinte minutos ―respondió con suavidad.

Antes de poder preguntar en qué dirección se había ido, Leopoldo salió corriendo del salón.

Su mal presentimiento se convirtió en una horrible certeza.

Supo que algo malo estaba sucediendo, porque si no era así, qué motivos tendría uno de los anfitriones para abandonar el salón en ese estado y a esa velocidad.

Estuvo a punto de seguirlo, dispuesto a correr también para alcanzarlo lo más pronto posible, pero su suegro lo detuvo.

―Voy contigo, creo que es mejor que vayamos juntos.

David asintió, no obstante, un sentimiento agrió creció dentro de él; su suegro tenía sesenta años, en perspectiva no era un anciano, pero a pesar de su buena actitud física, siempre se movía con lentitud. Era como si le diese lo mismo que el mundo avanzara o se detuviera, él no alteraba su paso bajo ninguna circunstancia.

Pero a pesar de ello, incluso aunque no llegaron a la zona de la piscina sino hasta el final, no significó que no escucharan gran parte del enfrentamiento.

En perspectiva, el silencio de la noche y las voces altas de los involucrados permitieron que los dos hombres se enteraran de lo sucedido de primera mano. Jacobo miró de reojo a David, la reacción de su cara, deformándose por el dolor, reavivaron en él viejas memorias.

¿Esa fue la cara que puso cuando se enteró que Bianca le había sido infiel?

―¿Qué está pasando? ―inquirió David, llamando la atención de todos.

―Da-Da-David… ―tartamudeó la pelirroja al encararlo.

Fue imposible no ver la actitud que asumió, Laura tenía una expresión culpable, temblaba de miedo y no miraba de frente a su esposo.

―¿En qué fue lo que quedamos, Laura? ―cuestionó él, con voz cansada. Se guardó las manos dentro de los bolsillos para que no vieran cómo se hacía medias lunas en las palmas de lo duro que estaba apretando los puños.

―Yo puedo explicarlo, David ―respondió ella, dando un paso en su dirección.

―Empieza por explicarme por qué estás en ese estado…

Laura lo observó expectante y en silencio, sabía que estaba hecha un desastre, el frente de su vestido se encontraba manchado de sangre, incluso el pañuelo que Antoni le tendió apenas llegó, había dejado de ser blanco; las mejillas estaban hinchadas, y un feo hematoma se comenzaba a extender por debajo de los ojos.

En medio de su miedo por lo que pudiera decir su esposo, pensó que podía tomar ventaja de lo sucedido.

―Ángela me agredió ―respondió en voz baja, humillada. Incluso sorbió por la nariz, sin importarle el dolor que ese simple gesto le causaba.

―¿Te agredió? ―preguntó con indiferencia; miró a su suegra y cuñado que no daban crédito a la forma en que él se conducía. La primera parecía un volcán a punto de erupción, incluso el rojez en sus mejillas tenía un tono violento. En cambio, el segundo, se ahogaba en la indignación, David estaba consciente que Antoni adoraba a su hermana menor de una forma poco sana, incluso nadie le quitaba de la cabeza que el temperamento malcriado de Laura era a causa de él, que nunca le negó nada, jamás dudó de ella, y en toda su vida permitió que la pelirroja asumiera las consecuencias de sus acciones.

―Sí-sí… ―respondió, sin atreverse a decir algo más.

―¿Por qué agrediste a Laura, Ángela? ―indagó él con cortesía, el cambio en el trato fue tan evidente que fue un choque para todos, incluso para la morena.

―Insultó a mi madre ―dijo tras reponerse de la sorpresa―. Ya le he advertido varias veces que no hable de mi mamá.

―Comprendo ―aceptó él―. Me disculpo, Ángela, contigo y con la memoria de tu mamá… ―acotó en un tono de voz suave, que cambió de inmediato al dirigirse a la pelirroja―. Vámonos, Laura. Es hora de marcharnos.

David no esperó por ella, caminó por su lado y siguió derecho por uno de los caminos que daban a la zona donde los automóviles estaban estacionados.

―¡Inaudito! ―vociferó Pilar, se giró hacia Ángela que la miró con la misma expresión indiferente―. Esto no se va a quedar así, ya escucharás de mis abogados, m*****a estúpida.

―Creo que también es buena ida de que nos marchemos también ―intervino Jacobo, evitando que su esposa armara un nuevo escándalo―. Vamos, hija. ―Dio un leve toque a Laura para hacerla reaccionar, luego pasó su brazo por debajo del de ella y la haló para que comenzara a caminar―. Vamos, Pilar, es hora de irnos.

La mujer resopló con frustración, no obstante, no continuó con sus amenazas, se dio media vuelta y siguió a las dos personas que caminaban en dirección a los autos.

Antoni había recibido demasiada información y experimentado demasiadas emociones, la expresión en su rostro era algo enfermiza. Sus ojos se cruzaron con los de Ángela, que en ese momento estaba siendo interrogada por Leo, que le preguntaba si estaba bien.

Ángela lo detectó de inmediato, un rencor añejo inundaba sus ojos.

Desvió la mirada con indiferencia.

Él se marchó sin decir nada, pero en vez de dirigirse al salón siguió a su familia rumbo al estacionamiento. Cuando alcanzó a las dos parejas, que se hallaban de pie frente a los dos vehículos en los que llegaron, se detuvo a escuchar la conversación.

David le ordenó a Laura que se marchara con sus padres, ella se negaba de plano a hacerlo.

―¿Quieres que Noah te vea en ese estado? ―le preguntó con acusación―. Se supone que viajamos en unos días, lo mejor es que te quedes con tu madre y vayan a una clínica a que te revisen, o que llamen al doctor, pero no quiero, entiende bien, no quiero que mi hijo se asuste al verte, ¿comprendes?

La cara agria de Pilar parecía de piedra, la expresión rígida no quería abandonar su rostro.

―Tienes razón ―aceptó la pelirroja con un mohín―. Me voy con mis padres…

―¿No te parece que estás siendo un tanto intransigente con mi hermana, David? ―intervino Antoni, incapaz de soportarlo más―. Sea como sea, ella es tu esposa, debiste ponerte de su lado.

―¿Ponerme de su lado? ―inquirió con mordacidad―. ¿Para qué? Laura ya tiene suficientes personas que la malcríen y que limpien sus atrocidades…

―Ese no es el punto… ―interrumpió su cuñado.

―No, el punto es que Laura nunca mantiene su palabra… ¿verdad, Laura?

La pelirroja se puso rígida tras lo que dijo su esposo, desvió la mirada para no encontrarse con sus ojos. Se abrazó a sí misma, sabía que sin importar qué, él no se pondría de su lado.

―Esto es… ―Antoni bufó, se pasó la mano por la parte posterior de la cabeza―. ¿Cómo puedes creerle ciegamente a esa mujer?

―Porque no es la m*****a primera vez que Laura hace eso ―contestó David, apretando los dientes con fuerza; le faltaba poco para perder los estribos―. ¿Sabes cuántas veces estuve presente cuando Laura atacaba a Ángela, o la insultaba, o la agredía? ¡Laura estuvo a un paso de ser una criminal en la escuela! ¿En serio crees que fue inocente y todo de lo que la acusaron fue falso?

»Yo estuve presente la primera vez que Ángela golpeó a Laura, escuché cada una de las sucias palabras que escupió esa vez… ¿Lo recuerdas, Laura?

La aludida temblaba, abrazándose a sí misma; a diferencia del resto de su familia que le creía lo que dijera, no podía fabricar una historia o excusa para convencer a David.

Era cierto, cada una de sus acusaciones eran verdad.

La cuestión estribaba en que ella no soportaba a Ángela.

Cada vez que la veía su sangre hervía por la cólera y solo pensaba en arrancarle los cabellos y borrarle la sonrisa de la cara a punta de golpes.

―¿Me estás diciendo que no es la primera vez que esa señorita agrede a mi hija? ―cuestionó Jacobo. Sus ojos estaban levemente entornados y el tono de su voz denotaba molestia.

―Por supuesto, la primera vez fue el día después del funeral de Bianca ―contestó David, mirándolo sin intimidarse por el tono―. Ángela volvió al día siguiente después de enterrar a su mamá, a pesar de que la escuela le dijo que podía tomarse un par de días. Lo primero que hizo Laura fue burlarse de ella. ¿Repito cada uno de los insultos? Debo decir que aun siendo adulto me da vergüenza, Laura posee un amplio repertorio de groserías y apelativos poco amables, que nada tienen que envidiarle a un criminal de poca monta.

―¿Cómo puedes acordarte de eso si perdiste tu memoria? ―interrumpió Pilar―. Además, tu testimonio está sesgado por esa cualquiera…

―Yo perdí mi memoria, ciertamente ―aceptó David, cortándola con un tono poco amistoso―. Pero no toda mi memoria. Recuerdo muy bien mis años de estudio. ―Miró de manera intimidatoria a su suegra y esposa―. ¿Repito lo que dijiste? Fue tan espantoso que yo, que tengo una terrible relación con mis padres, habría hecho lo mismo si te hubieses referido a mi mamá que recién fallecía ―le acusó―. ‘Tu madre es una p**a que seguro murió de una ETS, porque para que estudies en esta escuela debe revolcarse con un montón de hombres asquerosos’…

»‘Apuesto que se la chupa a cualquier por unos pocos centavos’.

»‘Esta mejor muerta, zorras como esa son un desperdicio de recursos’.

»‘Deberías suicidarte, así las dos se revuelcan con cuántos hombres quieran en el infierno’.

»Esas fueron algunas de las pocas cosas que le dijiste a Ángela justo cuando regresó a la escuela, y lo hiciste en medio del salón de clases, frente a todos sus compañeros, y las personas que habían ido a darle las condolencias, entre las cuales, estaba yo.

Pilar no pudo decir nada, incluso para ella misma eso fue demasiado. Antoni se encontraba cada vez más pálido, era imposible negar los hechos; en especial, cuando Laura era una mujer adulta que, se suponía, era responsable de sus actos.

Pero la peor expresión de todas la tenía la cara de Jacobo.

¿Decepción? ¿Amargura? ¿Tristeza?

No.

Jacobo Miller estaba herido.

Tras unos minutos de un denso silencio, fue este último el que ordenó que se subieran al auto. El chofer estaba en el asiento del piloto haciendo su mejor esfuerzo para no ser notado, lo peor de su trabajo era presenciar los oscuros dramas familiares.

Y los Miller tenían los peores dramas.

El auto avanzó por la carretera en silencio, dejando a Antoni y a David atrás.

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Comentarios (2)
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Pokfarbros Bros
qué va hacer del tonto de Jacobo cuando se entere que todo o fue una mentira ideada por su propio padre o su p...a esposa o ambos ... no si esas mujeres Bianca y Angela no saben elegir hombres
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Brunilda Maria Manco Villero
cada vez se cae la boba de Laura por querer hacer algo en contra de Ángela
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Último capítulo

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   EPÍLOGO

    ―Mamá va a matarte ―dijo Noah con voz preocupada, mirando de medio lado a su padre. En el suelo, David se encontraba sentado con sus dos hijas, jugando. Se suponía que él había subido para ayudar a las niñas a terminar de arreglarse, Ángela sabía que las niñas necesitaban supervisión y tiempo para poder vestirse, por eso le pidió a David que las ayudara… dos horas antes. En ese momento, no solo las niñas no estaban listas, sino que la ropa que llevaban eran disfraces de princesas, el cabello de ambas tenía moñitos por todos lados y en ese instante maquillaban a David. Rodeados de muñecas y peluches. ―Aún tenemos tiempo ―le respondió su padre, restándole importancia―. Terminamos aquí y nos arreglamos para salir. ―¡Es verdad, hermano! ―dijo la más pequeña, tenía seis años y unos adorables ojos ámbar, iguales a los de Noah. Su color era tan puro que contrastaban con el cabello castaño oscuro―. Además, papá está quedando muy lindo, no podemos parar ―explicó, mientras su hermana mayor

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 117

    El verano se acabó, las lluvias se espaciaron y aunque el clima comenzó a enfriarse, las hojas de los árboles se tiñeron de vivos rojos vinos.David tardó tres semanas en recuperarse por completo, durante esos días encontró un nuevo lugar donde vivir, esta vez una villa a las afueras de la ciudad, en una zona rodeada de altos árboles y algunas lomas. El sitio cumplía con todas sus demandas: seguro, tranquilo y para el gusto de Noah, su propiedad tenía un estanque artificial.Al momento de la mudanza ya habían adoptado dos perros, un labrador y un pastor alemán, con el que el niño se encariñó de inmediato. La casa requería que hubiese más personal, así que pronto contaba con un grupo de personas viviendo con ellos.Ángela los visita seguido, Noah desarrolló un fuerte apego por la morena, que jamás demostró molestia por eso. Ella le enseñaba a tomar fotografías, corrían juntos con los perros y construían cosas en medio de la sala.Robin regresó al país junto con Jade y Oscar, aunque los

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 116

    Abrió los ojos y se encontró con un techo color crema que no conocía; le tomó alrededor de un minuto recolectar cierta información sobre sí mismo. Recordó su nombre, edad y que tenía un hijo; luego, de golpe, las imágenes de Laura amenazando a Ángela con un arma y lo que siguió después, invadió su mente.Todo eso disparó el malestar físico, se hizo consciente de su cuerpo, las extremidades pesaban, la piel le hormigueaba y un dolor creciente y agudo se irradiaba desde su pecho y un lado del abdomen.Se sorprendió de no escuchar a nadie en la habitación, había abiertos los ojos y aunque aún no emitió palabra, le pareció extraño que no notaran que estaba despierto. Giró su cabeza hacia la derecha, lo que vio hizo que un calor agradable se esparciera dentro de él.Ángela se encontraba sentada al lado de la cama, sobre sus piernas, estaba Noah. Ella lo sostenía, abrazándolo con fuerza, mientras el niño descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. Los dos dormitaban profundamente, inc

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 115

    Sentía su cuerpo extraño, como si su mente discurriera por un camino a una velocidad diferente mientras su cuerpo lo hacía por otro lado.Miró su móvil una vez más, cavilando si llamaba a Ángela o no. La extrañaba demasiado, tanto que le dolía el corazón, pensó que tras tantas peleas y discusiones su ausencia no se sentiría, que por el contrario, en vez de experimentar vacío solo sería alivio, pero no.Por supuesto estaba nervioso, la culpa lo invadía cada vez que recordaba lo que hizo con Laura; sin embargo, si consideraba las cosas de manera objetiva, tal vez podrían pasar la página, resolver los problemas y regresar.A veces las parejas se fortalecían cuando superaban cosas como aquellas.Además no había pasado tanto tiempo, solo un par de semanas.Fuera del bar, se sintió mejor, a pesar de que hacía calor a pesar de que era de noche, al menos escapó del sofocante ambiente del salón privado. No soportaba a las amistades de Laura Miller, eran tan arrogantes como ella, hablando siemp

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 114

    David iba de camino a su casa cuando recibió la llamada de Laura. Desde hacía un par de días tenía una sensación de peligro inminente que le causaba ansiedad; atribuyó eso al hecho de que la pelirroja seguía prófuga, y que podía aparecer en cualquier instante y causar estragos.Una vez que ella le colgó, él manejó como un poseso, rompiendo varias leyes de tránsito. Con manos temblorosas marcó el número del detective y vociferó que Laura se hallaba en su departamento, con su hijo. El policía le dijo que mantuviera la calma que ya estaban enviando patrullas para allá y llegarían en pocos minutos.Cuando entró al elevador sentía el corazón obstruyendo su garganta, los nervios le daban la ilusión que el tiempo pasaba mucho más lento de lo que en realidad fluía. Una vez que las puertas se abrieron salió corriendo y casi se llevó por delante a Noah y la empleada.―¡Papá! ¡Papá! ―lloró su hijo al verlo―. ¡Mi mamá está apuntando con una pistola a la tía Angie!David soltó una exclamación de a

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 113

    David recibió un mensaje directo a su móvil con una fecha y hora, supuso que provenía de Laura, quien le estaba indicando el momento en que se verían.Antoni dudó en decirle sobre la llamada, porque sabía que él contactaría a la policía para arrestar a la pelirroja; no obstante, accedió a hacerlo, tras pensar que la forma en que su hermana se estaba comportando solo la conduciría a un final nefasto.Se dirigió al café una vez que confirmó con la policía que estarían allí, planeaban atraparla a como diera lugar. Entró al local, pidió una mesa y esperó.Por dos horas estuvo a la expectativa.Cuando estuvo seguro que Laura no iba a presentarse, salió del local y se subió a su auto. Mientras conducía rumbo a la empresa de Alex, conversó con el detective.―Es posible que se haya dado cuenta de que estábamos allí ―explicó el oficial, su voz llenó todo el habitáculo del auto, porque se encontraba en alta voz―. Si los Stracci la están ayudando, significa que debe tener a alguno de sus hombres

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