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CAPÍTULO 48

Penulis: Ría Luxuria
last update Tanggal publikasi: 2022-03-21 12:00:13

―¿Enloqueciste o qué? ―cuestionó Antoni a su hermano menor. De inmediato, este se detuvo y su mirada seria se dirigió a Laura, que estaba abrazada a su madre, temblando como un cachorrito asustado.

―Hay cámaras de seguridad. ―Señaló con un dedo hacia una esquina de pared.

Todos los ojos se dirigieron hacia allí, incluida Ángela, que solo se había reído por lo hilarante de la actuación de la pelirroja.

―E-e-es-estoy diciendo la-la-la verdad-dad ―lloriqueó la pelirroja.

―No solo está grabado todo, también hay audio ―aclaró Leo con una sonrisa de satisfacción―. También tengo testigos, la empleada que llamó para contarme lo que estaba sucediendo.

»Ángela no está negando que agredió a tu ‘hermana’ ―dijo con un tono asqueado―. Pero me pregunto si tú no habrías hecho lo mismo si alguien, quien sea, te dice la mitad de lo que la ‘señora Hansen’ le dijo a ella.

―No lo puedo creer ―soltó Pilar, en tono teatral, sus ojos estaban humedecidos por las lágrimas y observaba con decepción a Leopoldo―. ¡Pobre Penny! ¿Qué pensaría si viera a sus dos hijos, a los que amó tanto, peleando sobre una mujer ajena a la familia?

―Pensaría que su hijo mayor es un idiota ―respondió Ángela; al ver la mirada amenazadora de Antoni, ella se mofó―. ¿Qué? Ella misma lo dijo… La primera vez que la hospitalizaron porque la sesión de quimio la descompensó. Sus hermanas fueron al hospital, incluso sus cuñados fueron al hospital, su esposo y su hijo menor, pero tú… ―Apuntó con su dedo, la mirada llena de rencor de Ángela no disminuyó cuando se vieron a los ojos―. No fuiste ni una sola vez durante los días que estuvo allí.

―Mientras Angie fue a visitarla diariamente ―sumó Leo de forma resentida―, a pesar de que fue trasladada a una clínica privada de inmediato.

La expresión culpable de Antoni no pudo disimularse, incluso desvió los ojos.

―Igual, eso no le da derecho a ensuciar la memoria de mi madre en un día como hoy ―insistió Antoni, con menos fuerza.

―Eso es lo que yo digo ―aceptó la morena, asintiendo con vehemencia. Con los años aprendió a ser cínica, y no se contenía de serlo frente a los idiotas―. Sin embargo, tu hermana comenzó a decir estupideces, alegando que mi madre fue la culpable de la separación de tus padres, utilizando calificativos insultantes…

―Ella no miente ―sentenció él con tono frío, frunciendo el ceño.

―Ten mucho cuidado con lo que dice, señor Miller ―advirtió Ángela, entrecerrando los ojos de manera amenazadora―. A ella le arruiné la rinoplastia, a ti te puedo hacer la vasectomía de una patada.

―Eres idéntica a tu madre ―intervino Pilar―. No conforme con lo que le hizo a Penny, también quiso arruinarme la vida a mí y a Jacobo… ―completó con voz quebrada.

―Le haré una sugerencia señora Murphy-Miller ―expresó Leopoldo con voz calmada pero intimidante―; debería aprender a callarse, porque eventualmente, terminará en desventaja…

―¡Leo! ¡Tu madre era mi mejor amiga! ¡Yo la vi sufrir mucho debido a la madre de esta muchachita! ―insistió la mujer.

―¡Ja! ¿Su mejor amiga? ―interrogó con sarcasmo―. ¿De verdad que usted no tiene vergüenza? ¿Qué “mejor amiga” se encarga de crear una brecha entre madre e hijo? ¿Por qué, como su “mejor amiga”, no se vieron más después de que usted se casó con el señor Miller?

―¿Qué estupideces estás diciendo, Leopoldo? ―preguntó su hermano al borde de la exasperación.

―Pregúntale a tu madrastra ―indicó él―. Tal vez descubras la verdad. Después de todo, mi mamá nos contó todo, ab-so-lu-ta-men-te-to-do, lo que su supuesta “mejor amiga” hizo.

»Quién sabe, quizás tienes suerte, y ella sea honesta contigo… o mejor, es posible que tengas un rapto de inteligencia y una fuerza superior te ilumine el cerebro… la verdad es que aún no entiendo cómo dicen que eres un as en los negocios, pero tu capacidad para las matemáticas simples es nula.

»¿Quieres saber qué le dijo tu hermana, esa que adoras y que crees que es incapaz de matar una mosca, a Ángela? ―la pregunta salió en voz baja, como para que solo su hermano la escuchara; incluso dio un paso en su dirección y se inclinó para hablar aún más bajo―. Yo sé que tú no amabas a nuestra madre, pero incluso habrías perdido los estribos si alguien dice que tu difunta madre es una p**a, zorra asquerosa.

Antoni abrió los ojos, sorprendido de forma desagradable ante esas palabras, incluso su piel palideció.

Eso no era posible.

Tal vez Laura no fuese una pera en dulce, pero jamás, ¡nunca!, se referiría a una persona muerta de ese modo.

Aunque podía comprender el odio visceral hacia esa mujer, al fin y al cabo, Bianca había seducido a su padre y mantenido una relación con él durante años; incluso, Pilar le mencionó que esta había surgido años antes de que Penny y Jacobo se casaran. Y no conforme con eso, cuando él la dejó para casarse con Pilar, apareció diciendo que estaba embarazada de él.

Pensar en eso, deformó su cara en un gesto agrio.

No obstante, Leo casi pudo leer su mente al momento, soltó una risita despectiva.

―Eres patético, Antoni ―se quejó, negando con su cabeza―. Bianca Lee jamás fue la causa de divorcio de tus padres, te has dejado meter una mentira sin ofrecer resistencia… ―chasqueó la lengua―. Saca la cuenta, imbécil… Incluso nuestra propia madre lo sabía, una vez que se alejó de la arpía de tu madrastra, ella comprendió que la señora Lee no pudo ser la causa de que matrimonio con el señor Miller se arruinara, y la única persona que en realidad los separó, fue la tan auto proclamada mejor amiga.

»Quien estuvo persiguiendo a Jacobo Miller durante años fue Pilar…

―¿Qué estás diciendo? ―preguntó horrorizada la mujer, pero leo la ignoró.

―Quien le dijo a nuestra madre que su esposo la estaba engañando fue su “mejor amiga”, pero vaya, ¡qué sorpresa! Bianca y Jacobo no se estuvieron juntos sino hasta dos años después de que se divorciaran tus padres, porque Bianca Lee estaba fuera del país, estudiando un postgrado en negocios… ―continuó él, con un tono hostigador.

―¡No es verdad! ―exclamó Pilar.

―La que arruinó la relación de tus padres, y luego la relación de Jacobo y Bianca, fue ella… ―La señaló con el dedo, de manera acusatoria―. La que arruinó la vida de Bianca fue ella, y no al revés.

―No es cierto… no es verdad ―se defendió con debilidad.

―Y mi padre lo sabe, y yo lo sé, incluso Ángela lo sabe… y tú lo hubieses sabido, de haber ido alguna vez a ver a nuestra madre por más de diez minutos durante sus últimos meses de vida ―prosiguió Leo con rencor, incluso su voz sonaba grave, como si estuviese conteniendo las lágrimas―. La razón por la cual mi mamá se acercó a Ángela fue porque sentía culpa de todo lo que le había pasado, ¿y sabes qué hizo ella al enterarse? Le dijo que no tenía la culpa de nada, que ella no vivía en el pasado ni en el rencor, y la acompañó hasta su último aliento…

Ángela observó silenciosa toda la interacción, casi conteniendo la respiración y procurando no apretar el puño izquierdo con fuerza para no lastimarse la herida mucho más.

Desde su perspectiva, más que defenderla a ella, Leo estaba sacándose de adentro todo lo que siempre quiso decirle a su hermano mayor. El resentimiento era tan palpable que erizaba su piel.

Estuvo a punto de detenerlo cuando comenzó a sacar todos los hechos, la verdad era que a Ángela ya no le importaba nada de eso, que se supiera la verdad no cambiaba nada en su vida, su madre estaba muerta, David la había dejado, estaba sola. ¿De qué servía? Su madre no iba a revivir, no le interesaba que esa m*****a familia le pidiera perdón, mucho menos necesitaba su aprobación.

A la morena le daba un rotundo igual.

Siempre que nadie insultara a su madre o le fastidiara la existencia, ella se quedaría tranquila.

No obstante, parecía que Laura Miller no podía, bajo ningún concepto, verla sin que se iniciara una confrontación. La diferencia era que ya Ángela no se quedaba callada.

―Antoni, tienes que creerme, nada de eso es cierto ―aseguró la mujer con miedo―. Todo son invenciones de tu hermano, seguro esa mujer le lavó el cerebro, igual que su madre hizo con tu papá… ―sollozó.

Sin embargo, el aludido no le prestó atención, estaba aturdido por todas las cosas que acaba de escuchar.

―Hermano, hermano. ―Laura lo tomó por el brazo―. No le creas, nada de lo que dice es verdad, ¿cómo podría? Mamá no es esa clase de personas, tú la conoces…

»Todo es un invento de Ángela, ella está resentida porque David me prefirió, eso es todo… Por eso inventa cosas, por eso me agredió, te juro que te digo la verdad…

Ángela soltó una exhalación de fastidio y la miró con aburrimiento.

―Pensé que eras más inteligente ―dijo―. ¿No escuchaste? ¿Te golpeé tan duro que te volví bruta? Hay cámaras de seguridad, hay evidencia de que tú viniste a buscarme y provocarme.

»Pero me da lo mismo… demándame, me da igual… ¿quieres dinero? ―le preguntó burlona―. Tengo dinero, a diferencia de David, no necesité venderme a nadie para conseguirlo…

»La verdad es que yo no quiero tener nada que ver con ustedes… ―observó a Antoni―. Para mí, ustedes son como un cáncer, son tóxicos, enfermos, no los quiero cerca… mientras ninguno de ustedes me busque, tengan por seguro que yo no los buscaré.

»Y eso incluye al esposo de la bruja esa. ―Señaló con el dedo a Laura.

―¡Mientes! ―exclamó la pelirroja, su tono era casi demencial―. ¡Mientes! ¡Tú me quieres robar a David! ¡Eres un cualquiera que está esperando el momento ideal para interferir en mi matrimonio! ¡Eso fue lo que aprendiste de tu madre! ¡Lo de zorra lo llevas en la sangre!

―¡Laura! ―exclamaron al unísono Pilar y Antoni.

La primera para evitar el bochorno, ante los ojos de la familia, ellas eran dos damas distinguidas.

El segundo con incredulidad, el comportamiento de su hermana jamás había llegado a esos extremos.

―No te preocupes ―le aseguró Ángela a Laura con un tono seco y sin emoción―. En mi opinión, la basura debe estar junta…

»Tú tienes razón, David y tú están hechos el uno para el otro…

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Guadalupe Tscherig
hermosa historia... por favor más capítulos por día...
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Lulu Espino
Más capítulos
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