共有

3. Ojo por ojo

作者: andreyflor
last update 公開日: 2023-10-28 22:24:47

Roxanne tartamudea de sobresalto al oír sus palabras.

Es que esto no puede estar pasando. Con dos meses de embarazo no cree que pueda aguantar otra sorpresa u otra siguiente emoción porque explotará ahí mismo.

Antes de siquiera responder, observa que Paul da unos pasos hacia atrás. Y al mismo instante siente la mano en su hombro, y la copa de frente a su rostro.

—Tal cual lo pediste, mon amour. Aquí tienes.

Richard conserva esas gigantes sonrisas plasmadas en su rostro cuando le estira su copa de vino. Roxanne la toma de una buena vez y traga hasta el fondo porque la clara sensación de necesitar otro sentido provoca una sequedad en la garganta. La presencia de Paul Fournier está repleta de descaro y de atrevimiento.

—De seguro la junta estará más cercana a lo que creíamos, papá. Todos están de acuerdo en que sigues estando aquí hasta que las acciones suban —Richard saca la conversación con una misma sonrisa que recae en ella de la misma forma, amigable—. Espero que el señor Quentin esté contento con la información que le darás, aunque hubiese preferido verlo por aquí.

Roxanne pasa la lengua dentro de su boca con un disimulado sentido de rabia al saber la ironía de sus palabras. Tan sólo quiere estar con la hija de él, con quién siempre al parecer compartía las penas de una forma en la que nunca lo hizo con ella.

—Creo que hubiese preferido tenerlo aquí —es Paul quien responde.

Roxanne ni siquiera lo mira. En vez de eso, gira el rostro para encontrarse que en la entrada, vestida elegantemente y en manos de un hombre un poco mayor, hace acto de presencia Olivia Quentin, de hecho, la hija de su jefe. Roxanne entreabre ligeramente los labios una vez la observa. ¿Qué es lo que hace aquí?

Llama la atención de varios hombres incluido el que tiene en brazos al instante.

—Es tu día de suerte, papá. Ella es la hija de Quentin. ¿No te gustaría que viniera para conversar?

—Me disculparás pero estoy ya de salida —Paul deja la copa en la bandeja que trae el mesero—. Me marcho ya. Señorita Smith, un placer conocerla. Espero verla pronto otra vez —como si quisiese meterse dentro de su propia alma le da una ojeada a Roxanne que hasta empieza a sumergirse en el propio pecado por sentir que se le va el aire—. Con permiso.

Richard despide a su padre sin decir algo más porque Paul se marcha nada más con eso.

Roxanne mira hacia otro lugar para conseguir aunque sea una sola posibilidad de recuperarse de todo eso.

Y cuando no cree que puede pasar otra inevitable situación precaria, Richard la nombra con suavidad.

—Sabes que estás aquí por el señor Quantin. ¿Te gustaría acércate hacia Olivia?

—Querido, tú sabes que la señorita Quantin siempre ha estado muy al margen conmigo. Yo prefiero no involucrarme al menos que ella lo pida.

Richard se carcajea un poco, la agarra de la cintura y besa su mejilla.

—Espera un momento.

—¿A dónde vas? —pregunta Roxanne. Él no debe estar hablando en serio.

—Me acercaré a saludarla. Espera aquí, ¿Quieres?

Y con un último beso se separa de Roxanne. Así sin más queda en soledad y en soledad, y sin otra cosa qué decir porque no le da tiempo de pensar en lo que Richard se atrevió hacer delante de sus narices, mira con fijeza cuando saluda a Olivia, tomándola de la cintura, sonriendo en su mejilla y de la más amigable y coqueta manera dirigiéndose hacia ella con más entusiasmo. Roxanne se muerde los labios, asintiendo y se da la vuelta.

¿Qué dirá el alrededor? E incluso, ¿Qué dirá Olivia? Porque ya la observa, y recibe una mirada de saludo en su sitio, mientras sigue abrazada a Richard.

Oh, está más que hirviendo por la clara evidencia que le está mostrando. "Me acosté con tu novio antes y después."

Roxanne vuelve a tomar otra copa. Comienza a caminar fuera del salón. Ahora mismo lo menos que le interesa es que Richard venga detrás suyo. Es obvio que no lo hará.

Quizás Mia se ha metido en una conversación con los otros jóvenes de administración, y es mejor así porque no piensa lidiar con más preguntas. De una vez por todas algo en su mente se enciende.

Recuerda las palabras que había dicho Paul Fournier antes de dar un paso hacia atrás.

Richard nunca debió verle la cara de tonta. El piso del CEO siempre se consigue en el último. Presiona el botón y espera que el timbre del ascensor la saqué del pensamiento. ¿Qué carajos va a hacer?

Sus tacones resuenan conforme avanza. La oficina queda justo como lo imaginó. Al final del pasillo. Da un suspiro gigantesco antes de tocar, y sin que nadie responda por el otro lado, la puerta se abre.

La lujosa suite que está delante de sus ojos le roba el aliento. Varias veces había entrado porque Richard siempre decía que él es el vicepresidente de la compañía Fournier. La realidad es bastante distinta de lo que esperaba.

—Adelante.

Observando la vista de Florida, casi junto al mar, esa aura de misterio corrobora sus dudas. Vuelve a verlo en este día tan desdichado para ella. Se lleva la mano hacia el vientre y da un paso. No es su intención mostrarse nerviosa pero trata de no aparentarlo.

—No tengo todo el día —es lo que dice Roxanne—. Señor, así que hágame saber lo que desea.

Paul Fournier simplemente se gira. Ya no lleva su blazer, solo una camisa blanca arremangada.

—Tampoco yo, señorita Smith. Pero este asunto es bastante serio.

Roxanne rueda los ojos.

—Sé muy bien lo que sucede, señor. Pero no estoy aquí para que me hagan saber lo que ya sé —declama con los ojos entrecerrados—. ¿O es que seguirá amenazándome aún cuando sabe que yo no he hecho nada?

—¿O es que acaso planeó una venganza por la traición de Richard?

—¡Ah! Nuestros problemas no son de su incumbencia, con todo el respeto. ¡Estoy aquí para negociar!

Paul se cruza de brazos, alzando su rostro.

—Ya nos entendemos. Porque también quiero proponerle algo, señorita.

La tensión que se vive entre los dos no se romperá al menos que se acerquen y hagan saber de esa ansia que se observa en sus ojos.

Roxanne se limpia la comisura con su uña pintada.

—¿Proponerme algo? ¿De qué habla o que…?

—Necesito una asistente de viajes. Programar las reuniones por lugares en donde se encuentran las compañías Fournier y que esté a mi lado como una secretaria.

Roxanne no puede creer su palabra.

—Ya tengo trabajo, señor.

—Renuncie.

—¡¿Qué…?! —Roxanne se ahoga de la impresión—. ¡No puedo hacer eso!

—Si, señorita. Si puede —Paul se acerca.

Roxanne se aprieta los labios. Trata de calmar su rabia.

—Con una condición.

Paul inclina el rostro.

—A ver —incita.

Antes de poder decir algo más, tiene que enderezarse y recuperar las fuerzas.

—Necesito un pago adelantado para cubrir mis gastos y la asistencia de un médico para mi hermana.

Paul la mira de arriba hacia abajo.

—Trato.

No esperaba tan rápido su confirmación así que la toma de sorpresa. Usualmente, los hombres huyen de una mujer interesada. Éste no.

—Y un abogado para mi hermano. Y que esté al tanto de su caso para empezar otro juicio y declararlo inocente —suelta Roxanne así sin más. No tiene tanta oportunidad para decir que estaba mal o no. Ojo por ojo—. Pero no debe ser todo el tiempo. Tengo que descansar.

—¿Por qué?

Roxanne tiene que esperar otra respiración. "¡Porque estoy embarazada, por eso!" Pero no lo dirá, ni en un millón de años. ¡No!

—Que sea esto meramente profesional, señor. No puedo divulgar mis cosas personales.

—No creo que seas la misma mujer de ese día. Sé más de ti de lo que imaginas.

—Primero; olvídese de eso. ¿Es todo por hoy? Pediré una cita para el cronograma de sus reuniones, pero debe darme tiempo para arreglar mi antiguo trabajo. ¿Ya? Con permiso.

Antes de dar un paso hacia atrás, Paul toma su mano, deteniéndola.

—Eso no es solo lo que debemos arreglar.

—No hay nada de qué hablar, señor. Olvide todo eso. De que existo y de lo demás más. Porque…

—¿O me dirás qué olvidas como me robaste los besos?

Roxanne jadea cuando lo siente cerca suyo.

—Esto no debe ser posible. No puede ser usted..

—Pero lo soy. Y no vuelvas a decir que te olvidé porque ya no puedo hacerlo. Ya no. Estuve noches pensando en tus labios. Y ahora estás frente a mi atada con otro hombre…

—Ese hombre que es-

—Callate, Roxanne. No recuerdes su nombre ahora mismo.

Y la toma por detrás del cuello. Roxanne necesita tragar saliva, aún cuando de todos los hombres en la tierra, el único que le había hecho sentir cosquilleos, estaba enfrente suyo después de un tiempo.

—Tan sólo déjame besar tus labios, porque ya no puedo aguantar.

Y finalmente estrella su boca contra la suya.

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • PROHIBIDO: EN LOS BRAZOS DEL CEO   EPÍLOGO.

    Ni siquiera se siente ya con fuerzas y Roxanne coloca una mano en su vientre para calmar éstas angustia al tenerlo frente a ella. Cuatro meses han pasado desde la última vez que se vieron...—Paul…—¿Por qué, Roxanne?Paul la interrumpe con gravedad.—¿Por qué se te ocurrió ocultarme que estabas embarazada de mí? —Paul simplemente no puede creer lo que está viendo. Las palabras sobran porque su mirada dice lo mucho que dolido está—. ¿Cómo pudiste?—Paul, luchaba conmigo misma para no amarte, para alejarme de ti. ¿Crees que fue fácil para mí enterarme de esto después de saber quién eras tú? —unas pequeñas lágrimas se acumulan en los ojos de Roxanne y no tenía ni la mínima idea de qué hacer porque tener a Paul en estos momentos frente a sus ojos es igual que aniquilarse ella misma—. Nuestro trato fue por un pequeño tiempo y decidí trabajar contigo porque necesitaba el dinero y creí que podía lidiar con esto. Unos meses y ya no te volvería a ver más nunca.—Soy el padre de ese niño. No

  • PROHIBIDO: EN LOS BRAZOS DEL CEO   31. La tranquilidad que se merece

    La mirada de Richard cambia a una tranquila, pero lo conoce lo suficiente para saber que ese hombre no está ahí sólo por gusto. Este hombre es la viva definición del orgullo herido, porque aparecerse frente a ella y de éste manera es peor de lo que hizo aquella noche, y la rabia se apodera del rostro de Roxanne. Las palabras y los reclamos enfrente de Paul y delante de todo el mundo es algo que se quedará en su mente por mucho tiempo. Sus manos incluso sienten algo similar al nerviosismo pero Roxanne alza su rostro. No está a gusto en seguir viendo su rostro, y por supuesto, Richard tampoco. —¿Viniste śolo para quedarte viendome? —inquiere Roxanne con rabia. ¿Quien se cree que es para aparecer delante de ella y de ésta manera? —Sólo pasaba por aquí —Richard responde. Su mandíbula está tan tensa que desde esa distancia incluso puede verlo—. ¿Muy contenta con tu embarazo? —¿Qué quieres, Richard? Todo lo que necesitabas decir ya lo dijiste, ¿No? Ya no hay más que tienes que pregunta

  • PROHIBIDO: EN LOS BRAZOS DEL CEO   30. ¿Soy una mala persona?

    El centelleo de luz a través de sus ojos es lo suficientemente fuerte para ahuyentar el vacío de la soledad, y el pitido en su oído, que se unen con los demás sonidos alrededor del lugar donde se encuentra. El cuerpo está adolorido, como si hubiese sido demolido a golpes. E incluso siente dolor al respirar. Sus oídos siguen turbados pero es capaz de sentarse, con cuidado, sobre la cama que la arropa y no la deja salir y que no hay ninguna persona en el cuarto: es una habitación de un hospital. Mira hacia todas partes para entender que de hecho, es una paciente de un hospital. ¿Qué sucedió? se pregunta, llevándose la mano hacia la cabeza. Observa las manos, las dos con intravenosas. Algo que le parece extraño, sin saber qué decir o qué hacer porque tiene que adaptarse a la luz encandilada del cuarto.Roxanne se lleva la mano hacia su vientre.—¿Qué nos pasó, bebé? —susurra a la nada. De repente, siente miedo. Todos los recuerdos de aquella noche la azotan como un torrente de electr

  • PROHIBIDO: EN LOS BRAZOS DEL CEO   29. Oscuridad

    —¿¡Qué mierda Roxanne?! ¿¡Qué significa esto?!Y su mundo colapsa por completo. No oye las voces, ni los sonidos a su lado, no oye absolutamente nada porque su mundo se derrumba, dejando atrás de ella el pesar, el derrumbe por completo de aquel lugar. De todo. No se oye ningún sonido excepto el de sus tímpanos, que se apresuran y dejan en claro que no hay salida. Ya no la hay. Roxanne sabe que Richard la está gritando pero ni siquiera corresponde a eso. Su mundo se viene para abajo.—¡Mírame! —escupe Richard, furioso. En sus ojos se observa, con claridad, la llama de un fuego, que destila odio, furor. Es peor de lo que imagina. No hay nada en su mundo que le haga regresar a la realidad. Pero tiene qué hacerlo y se aleja de la barandilla, pero Richard vuelve a empujarla contra él. Y sin tener un intento para regresar una vez más a la vida, Roxanne recapacita cuando el agarre de Richard se vuelve más fuerte.—Suéltame, me lastimas —Roxanne simplemente quiere tirar todo a la borde, si

  • PROHIBIDO: EN LOS BRAZOS DEL CEO   28. Besos y sonrisa: su sentencia

    Es irremediable que no sienta un profundo desliz de rabia una vez coloca los ojos Marie mientras su mente procesa sus palabras. Claro… Victoria. Pero en tal caso de que haya sido ella, Richard no tiene ningún derecho sobre ella y su hijo para gritar a toda voces que él es maldito padre. ¡No lo es! Una rabia aglomerada en su entrañas se disparan con vigor, sintiendo la opresión en su pecho como si tuviera la punta de un cuchillo sobre su piel. Deja la mesa para pasarse la mano por la cabeza, perdiendo la poca paciencia que le quedaba. —No tengo pruebas de que haya sido ella —comienza Roxanne—, pero tengo motivos para desconfiar. Pero ahora, ese imbécil me escuchará —y señala la puerta mientras no quiere controlar sus ganas se refugian simple enojo, desesperación y cólera. Con tales emociones no se piensan bien, y Roxanne no está en todos sus cabales. —¡Roxanne, espera! —la ataja Marie por el brazo—. No debes agarrar emociones. Viniste desde tan lejos, no has comido, debes estar ex

  • PROHIBIDO: EN LOS BRAZOS DEL CEO   27. Desesperación

    —¿Qué estás diciendome? Tal vez no vuelva a respirar correctamente después de esto. Tal vez no vuelva siquiera dormir bien por las noches después de éste día y quizás no recibiera un perdón de alguien que claramente tendrá que recibir una explicación que, sin saber cómo ocurrió, se le salió de las manos. ¿Todo el mundo lo sabe?¿Todo el mundo sabe que está…embarazada…?Hiperventila cuando se levanta y camina por toda la sala. Su ceño está apretado, pero su conmoción indica que sin duda alguna ha perdido la razón.—Esto no puede estar pasando —refleja su angustia y desesperación tocándose la cabeza—. ¿¡Cómo que todo el mundo, Marie!? ¿¡Cómo se atrevió a decir algo así!?—No lo sé, amiga. Pero lo único que sé es que toda la compañía ahora sabe de esto —cuando las palabras de Marie salen de improviso su corazón se detiene. ¿Toda la compañía? Esto no puede estar sucediendo—. ¿Él no es el padre, verdad…?—¡Por supuesto que no! —exclama, desesperada y enojada—. Por Dios, yo debo volver.—T

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status