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19-Es mi culpa.

作者: Andry07
last update publish date: 2026-09-09 21:14:34

LEGNA.

Cuando creí que Bastian lo tenía, una onda oscura lo golpeó de lleno en el pecho. Salió disparado contra una pared del callejón, golpeando con un estruendo seco. La túnica se rasgó en el torso y él cayó de rodillas.

—¡NO! —grité, logrando por fin ponerme de pie.

El Lóbrego se abalanzó sobre él.

Pero antes de que pudiera tocarlo, Bastian se impulsó de nuevo hacia arriba, clavando ambas cuchillas en el pecho del espectro, con una fuerza que me hizo contener la respiración.

Una luz amarillenta e intensa, surgió del centro del espectro. El Lóbrego chilló, se retorció… y finalmente se desintegró en una nube de humo oscuro.

Se hizo un silencio, solo se podía escuchar mi respiración pesada y mi corazón golpeando contra mis costillas con una fuerza descomunal.

Corri hacía él lo más rápido que pude.

—¿Estás bien?

Bastian cayó de rodillas, apoyándose en una de sus cuchillas como si fuera un bastón. El otro cuchillo se le cayó de la mano. Su capucha ya no cubría su rostro. Estaba pálido, más que de costumbre.

—Si... cálmate.

—¿Cómo me pides que me calme? mira como estas...

—Solo me tomará unos minutos sanar—me aseguró.

Eso no disminuyó mi preocupación.

—No debiste escapar Legna—susurró—. Pude haber llegado tarde.

—Pero llegaste —dije, y me agaché junto a él—. Me salvaste… otra vez.

Él no respondió. Tosió y una línea delgada de sangre apareció en la comisura de sus labios.

—¡Estás muy herido!, todo ésto es mi culpa. Por favor perdóname...

—No es nada —se obligó a ponerse de pie, tambaleándose.

Su túnica se restauró como por arte de magia. Él continuaba sin sanar.

—Es mi culpa. No volveré a escapar, lo prometo.

—Eso espero—comentó mirándome directo a los ojos—. Éste Lóbrego no fué tan fácil de erradicar.

—Eso también debe ser culpa mía.

—No saquemos conclusiones apresuradas. Y ya deja de culparte.

—Es que te hizo daño—susurre asustada, viendo cómo su energía vibraba, irregular.

—Ya te dije que estaré bien, solo dame un momento.

Se quejó levemente, llevándose una mano a la altura de las costillas.

—¿Te duele mucho?

Sentí como se empezaba a formar un nudo en mi garganta y me empezaron a arder los ojos.

Fue tan estupido pensar que él resultaba un peligro para mí cuando lo único que a hecho es mantenerme a salvo.

—No vayas a llorar, no tengo tiempo para consolarte. Tengo que volver al trabajo.

—No seas tonto, no estás bien, tienes que descansar.

—Eso no importa ahora.

Apreté los dientes sintiendo como la culpa me apretaba cada vez más el pecho.

"Sí importa. A mi me importas. Me salvaste, pero ¿a qué costo?"—quise gritar esas palabras, pero decidí guardarmelas.

Me miró.

Sus ojos no tenían esa firmeza inquebrantable. Estaban oscuros, cansados… vulnerables.

—Seria el colmo que la muerte se muriera por mi culpa.—susurre preocupada, sin intención de que él me escuchara, pero la sombra de una sonrisa le curvo la comisura de los labios.

—Hablas tanto que no me has dejado preguntar... ¿tú estás bien?—solo asentí con la cabeza y pude ver una pisca de alivio en su expresión.—Ahora larguemonos de aquí.

—Podemos esperar a que te sientas mejor.

—No. Debemos irnos antes de que algo más sienta nuestro rastro.

Intentó caminar, pero se tambaleó.

Lo tomé por el brazo y lo ayudé a sostenerse.

—Te tengo —le susurré—Llevanos de vuelta a casa...

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