Home / Fantasía / PRONUNCIA MI NOMBRE. / 18-De vuelta al peligro.

Share

18-De vuelta al peligro.

Author: Andry07
last update publish date: 2026-09-09 21:08:56

LEGNA

Llevaba horas caminando.

Me dolían los pies, los hombros y los recuerdos.

No sabía cuántas cuadras había cruzado, ni cuántos rostros había ignorado. Solo sabía que debía seguir adelante, como si detenerme fuera a matarme.

Entré en un viejo hotel al borde del centro. Nada lujoso. Con olor a madera húmeda y una recepción que parecía sacada de los años setenta.

—¿Una habitación? —preguntó el recepcionista, sin levantar la vista del celular.

—Sí —respondí—. Solo por una noche.

Pagué en efectivo. No di mi nombre real. Usé un apellido falso que recordé de una novela barata, como si me estuviese escondiendo de un ex toxico. Que ilusa.

Cuando cerré la puerta tras de mí, dejé escapar el aire de golpe.

Me desplomé en la cama. El colchón crujió como una advertencia. No me importó. Apreté las sábanas con los dedos.

—Estoy bien… estoy bien… —me repetí.

Pero no lo estaba.

No lo estaba porque ya estaba empezando a cuestionarme si sería mejor estar muerta.

No lo estaba porque puede sonar cobarde, pero una vez más se me hacian escasas las ganas de continuar.

La unica pesona (si es que le puedo llamar persona) en quien confiaba le había escuchado contemplar mi final como si fuera una opción lógica.

No lo estaba porque ahora estaba sola. Completamente sola.

Cerré los ojos.

Quise llorar, pero el llanto ya no salía.

Solo quedaba un frío seco por dentro.

...

Más tarde, salí a caminar. No podía quedarme encerrada, y necesitaba distraerme para no pronunciar su nombre de forma inconsciente.

Las calles se hacían más solitarias conforme me alejaba del centro. Las farolas parpadeaban, y algunos locales habían cerrado ya.

Doblé una esquina, y tuve una extraña sensación.

Un peso en el pecho, como si el aire se hubiese espesado de pronto. Una presión inexplicable, como si algo invisible estuviera observándome.

Me detuve.

—¿Será Bastian? —pense, mirando a mi alrededor.

Y entonces vi la silueta.

Oscura y deformada.

Flotando a unos metros de mí, justo entre los callejones.

No emitía ningún sonido.

No habia duda, era un Lóbrego. Mi verdadero peligro.

Lo reconocí de inmediato. Era muy parecido al que me atacó en mi casa.

El espectro se movió hacia mí sin correr, no necesitaba hacerlo.

No logré mover ni un músculo. Era como si el miedo me atrapara antes que esa cosa.

Retrocedí, tropezando con un contenedor de basura. Me caí de espaldas, y el espectro se detuvo a solo unos pasos. El suelo vibraba levemente bajo su presencia.

Intenté gritar y no pude.

Mi voz se quebró, congelada por un terror ancestral que no sabía que tenía.

La figura se inclinó.

Y no ví las garras, éste no las tenía, pero extendió una mano hecha de sombras vivas que se estiraba como una raíz podrida hacia mi rostro.

No podía moverme. No podía hablar. No podía gritar su nombre...

NARRADOR

El Lóbrego seguía ahí, más cerca, más grande, alimentándose del miedo de Legna. Cada segundo que pasaba, su presencia pesaba más sobre el cuerpo de la jóven, como si el aire se hubiera vuelto cemento, y ella se sentía cada vez más débil.

Intentó levantarse, pero sus piernas no le respondieron. Todo su ser temblaba como una hoja seca.

Y de la nada el Lóbrego se detuvo.

Algo más poderoso que él, había sacudido el plano. Un segundo después, el aire explotó con una energía muy fuerte.

Y ahí estaba él, de pie entre el espectro y ella.

Bastian.

Su capucha caía sobre su rostro, la túnica negra ondeaba como si tuviera vida propia, y en sus manos… los cuchillos. Esas armas antiguas, grabadas con runas que brillaban como fuego azul, estaban listas para abrir camino entre los muertos.

El Lóbrego retrocedió, reconociendo la amenaza.

—Bestia infernal... no debiste acercarte a ella—susurró Bastian, su voz estaba cargada de algo mucho más profundo que la furia.

No esperó.

Saltó hacia la criatura con la precisión de alguien que ya había matado mil veces, pero que esta vez luchaba por algo más que deber.

Las cuchillas cortaron la oscuridad del espectro, que chilló sin emitir sonido, como si el dolor vibrara en otra frecuencia. La sombra se dividió en varios fragmentos y volvió a compactarse de inmediato.

Bastian se sorprendió un poco, aún así no se detuvo.

Los movimientos eran rápidos, perfectos, brutales. Cada corte estaba dirigido a puntos específicos del ser etéreo. Sabía exactamente cómo matar algo que ya estaba muerto.

Pero el Lóbrego era fuerte, más que cualquiera otro que hubiese enfrentado, y eso se debe a los cambios que "la grieta" a generado en el mundo espiritual...

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   24-¿Emociones?

    Cuando regresamos, Legna se sentó en el sofá y se quedó mirando al vacío. Ya no lloraba. No sé si eso era bueno o malo. Creo que lo segundo. Me quedé de pie frente a ella sin saber qué hacer. Ignorando el hecho de que mi teléfono no paraba de vibrar con nuevos mensajes. Una parte de mí quería gritarle "te dije que no debías venir conmigo, testaruda", y la otra solo quería hacerle compañía. Había aceptado llevarla conmigo porque solo quería quitarmela de encima. Ahora me arrepiento. Me senté a su lado. —Legna... No respondió. —Lo lamento. Ella giró lentamente la cabeza hacia mí. —¿Por qué? —Por permitir que vieras eso. No fué mi intención... Bajó la mirada. —Yo te lo pedí, te pedí que me llevaras. —Aun así. Guardó silencio. Me quedé observándola, continuaba con la mirada perdida. No me había percatado de la presión que sentía en el pecho. Cómo una especie de tristeza, aunque eso era imposible. Llevo cuatro siglos sin saber lo que es tener esa clase de e

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   23-Devastada.

    Aparecimos en un lugar que Legna no conocía. Una calle estrecha, oscura y silenciosa. La noche estaba particularmente fría. El viento atravesaba las calles casi desiertas y era tan fuerte que hacía temblar los árboles. Ella se abrazó a sí misma. —Hace frío. Caminé unos pasos y el teléfono vibró en mi bolsillo. Lo saqué. La pantalla mostró un nuevo mensaje. SIN NOMBRE — RECIÉN NACIDO — HIPOTERMIA Me quedé inmóvil. Legna se acercó con curiosidad. —¿Qué sucede? Guardé el teléfono. —Nada. —Bastian. —Quédate aquí. No me sigas. —¿Por qué? —Porque sí. Ella intentó seguirme. —Te dije que te quedaras. —Pero... —Legna. Lo prometiste. Mi tono fue suficiente para detenerla. Caminé hasta el final de la calle y lo único que vi fue una pequeña caja de cartón que se encontraba junto a un contenedor. No había nadie más alrededor, solo el viento. Me acerqué lentamente. Y allí se encontraba, un cuerpo diminuto envuelto en una manta de color azul cielo,

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   22-¿Por qué me salvaste?

    BASTIAN —Ya entiendo a que sé refería Uno cuando mencionó que no quería que tuvieses el mismo destino que tuvo Seis.—Comenta Legna alterada—¿Y si nos descubren?. No quiero que temines exiliado por mi causa. No podría con la culpa. —Eso no sucederá, yo no soy Seis. Y tú... bueno, eres... diferente. Levantó lentamente la mirada hacia mí. —¿Diferente? —Solo... confia en mí. —¿Y ya haz hallado alguna solución?, o quizas una pista de lo que debemos hacer. —Por los momenton no—fui sincero. —"Perfecto", "estamos avanzando." Odio su sarcasmo. —Hago lo que puedo con el poco conocimiento que manejo del tema. Y te recuerdo que mi trabajo es algo que no puedo dejar para despues. —¿Y que otra cosa tienen prohibido hacer ustedes los guardianes? Ahí vamos otra vez con un nuevo interrogatorio. Decidi ir al grano. Descubrí que no cierra la boca hasta que no le contesto todas sus preguntas. Todo sea por mi paz mental. —No debemos intervenir en el equilibrio del universo,

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   21-Seis.

    Los días en la casa espiritual comenzaron a cambiar, o tal vez los que cambiamos fuimos nosotros. No habían discusiones matutinas, solo unos cuantos gestos, de vez en cuando unas sonrisas y por suerte silencios menos pesados. Bastian se había recuperado por completo. A veces al volver de su trabajo, lo encontraba recostado en el sofá, con los parpados cerrados y los cuchillos cerca, como si incluso en su descanso se negara a dejar de ser lo que era. Yo me encargaba de todo lo demás. Preparaba cosas sencillas para comer, organizaba la enorme biblioteca que parecía llevar siglos sin tocarse, incluso descubrí cómo encender la música de esa casa extraña que parecía no estar en ningún lugar. La primera vez que lo escuché tararear, creí que lo había imaginado. —¿Estás… cantando? —le pregunté desde la cocina. —Estás delirando —respondió él, sin dejar de leer. Pero sonrió. Apenas, pero lo vi. De alguna forma la convivencia dejó de sentirse, no se... impuesta. Días atrás pare

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   20-Confianza.

    Volver a la casa se sintió diferente esta vez. Bastian se apoyaba en mí con más peso del que reconocería. Su túnica se resbaló dejando uno de sus hombros al descubierto y yo traté de acomodarsela como pude. Sus cuchillos apenas colgaban de su cinturón. Respiraba lento, pero cada vez que lo miraba de reojo, sus labios seguían tensos… como si se negara a aceptar que estaba sintiendo dolor. —¿Te lastimó mucho? —pregunté mientras lo ayudaba a sentarse en el sofá. —No lo suficiente... no voy a morir—dijo, intentando sonreír. No le salió. —¿Y lo suficiente como para que tengas que quedarte quieto al menos unas horas? No contestó. —Eso pensé. Fui por una toalla húmeda, me senté a su lado y sin pedir permiso, comencé a limpiarle la sangre seca que tenía en el cuello. Él ni siquiera protestó. Me resultaba extraña su falta de resistencia. Era la primera vez que me permitiera estar cerca de él. —¿Sabes qué fue lo peor? —dije sin mirarlo—Pensé que no vendrías, no me salían las

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   19-Es mi culpa.

    LEGNA. Cuando creí que Bastian lo tenía, una onda oscura lo golpeó de lleno en el pecho. Salió disparado contra una pared del callejón, golpeando con un estruendo seco. La túnica se rasgó en el torso y él cayó de rodillas. —¡NO! —grité, logrando por fin ponerme de pie. El Lóbrego se abalanzó sobre él. Pero antes de que pudiera tocarlo, Bastian se impulsó de nuevo hacia arriba, clavando ambas cuchillas en el pecho del espectro, con una fuerza que me hizo contener la respiración. Una luz amarillenta e intensa, surgió del centro del espectro. El Lóbrego chilló, se retorció… y finalmente se desintegró en una nube de humo oscuro. Se hizo un silencio, solo se podía escuchar mi respiración pesada y mi corazón golpeando contra mis costillas con una fuerza descomunal. Corri hacía él lo más rápido que pude. —¿Estás bien? Bastian cayó de rodillas, apoyándose en una de sus cuchillas como si fuera un bastón. El otro cuchillo se le cayó de la mano. Su capucha ya no cubría su ros

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status