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21-Seis.

Author: Andry07
last update publish date: 2026-09-11 19:23:37

Los días en la casa espiritual comenzaron a cambiar, o tal vez los que cambiamos fuimos nosotros.

No habían discusiones matutinas, solo unos cuantos gestos, de vez en cuando unas sonrisas y por suerte silencios menos pesados.

Bastian se había recuperado por completo.

A veces al volver de su trabajo, lo encontraba recostado en el sofá, con los parpados cerrados y los cuchillos cerca, como si incluso en su descanso se negara a dejar de ser lo que era. Yo me encargaba de todo lo demás. Preparaba cosas sencillas para comer, organizaba la enorme biblioteca que parecía llevar siglos sin tocarse, incluso descubrí cómo encender la música de esa casa extraña que parecía no estar en ningún lugar.

La primera vez que lo escuché tararear, creí que lo había imaginado.

—¿Estás… cantando? —le pregunté desde la cocina.

—Estás delirando —respondió él, sin dejar de leer.

Pero sonrió. Apenas, pero lo vi.

De alguna forma la convivencia dejó de sentirse, no se... impuesta.

Días atrás parecía imposible que estuviéramos en el mismo lugar sin buscar una razón para discutir.

Aunque no puedo negar que su mal genio regresa de vez en cuando. Estoy aprendiendo a lidiar con eso.

—¿Esto está bien cocido? —le pregunté, acercándole una cuchara con algo que improvisé.

—¿Intentas envenenarme?

—Sí, lentamente —bromeé, y él tomó el bocado sin rechistar.

—No está mal —admitió después—. Para ser comida de alguien que no sabe cocinar.

—Tu puedes vivir sin probar bocado así que tú comentario no cuenta.

El sonrió levemente y yo no pude evitar ver sus labios.

—¿Qué?—Inquirio retomando la seriedad.

—Aun me resulta extraño que sepas sonreír...

La verdad no fué eso lo que llamó mi atención, si no lo extrañamente satisfactorio que me resulta su sonrisa...

Antes de dormir, le pedí que me contara una historia y lo hizo, a regaña dientes pero lo hizo.

Me contó sobre un alma que había guiado siglos atrás.

Cuando terminó de hablar, cerré los ojos para intentar conciliar el sueño. Me resultó imposible.

—Bastian.

—¿Qué no estabas dormida yá?—se quejó.

—¿Te puedo hacer una pregunta?

—La harás de todos modos.

—¿Que le pasó a seis?

Se hizo un silencio.

Abrí los párpados para verlo y se había tensado con mi pregunta.

—¿Cómo sabes de seis?

—Porque escuché su nombre la otra noche... cuando estabas hablando con Uno.

—Debi suponerlo. No importa que le pasó... duérmete de una vez.

—Sí importa—me senté de golpe—por favor cuentame.

—Legna...

—Solo quiero saber. No lograré dormir si no me cuentas.

Suspiró pesadamente.

Ya aprendió que negarme algo es una pérdida de tiempo.

—Su nombre era Evalyn.

Mis ojos se iluminaron con curiosidad.

—¿Y qué le pasó?

Se recostó contra el respaldo de la silla.

—Se enamoró de un humano.

No pude ocultar mi enorme sorpresa.

—¿Un guardián puede enamorarse de un humano?

—Nunca. Es una de nuestras reglas más antiguas.

—¿Entonces que sucedió?

Me observo durante unos segundos.

—El humano debía morir y ella debía guiarlo. Pero dijo que la primera vez que lo vio sintió algo inexplicable, y cuando llegó el momento, se arrepintió. Intervino en su destino.

—¿Es decir que lo salvó?

—No lo salvó, solo evitó que muriera.

—Es lo mismo que sucedió con nosotros.—Me lleve una mano a la bocacon expresión de sorpresa.

—No es igual.

Apartó la mirada de golpe.

Para mí si lo era pero no quise discutir.

Bastian permaneció en silencio y yo quería saber más. De alguna forma sentía que estaba contando nuestra historia.

—No entiendo cuál fué el problema, solo lo dejó vivir.

—Nuestro trabajo es guiar las almas, no es elegir quién muere y quién no. Ese hombre debía morir, al igual que tú.

—Todos merecemos segundas oportunidades.

—Ese es precisamente el problema Legna. Que para la muerte, las segundas oportunidades no existen. Es parte del equilibrio. Evalyn interrumpió ese proceso y devolvió a la vida a alguien que ya no pertenecía a ella.

—¿Y qué ocurrió con él?, con el hombre.

—Comenzó a ver y escuchar cosas que no debía. Se convirtió en una falla.

—¿Una falla?, era como yo. Pensé que yo había sido la única.

—No eres la única pero si la primera en desestabilizar tanto el equilibrio del universo... A diferencia de ti, aquel hombre no podía distinguir lo que pertenecía a su mundo de lo que no. Su mente no soportó el choque con la nueva realidad. Y a pesar de que sus recuerdos fueron borrados, terminó siendo internado en un hospital psiquiátrico y al poco tiempo acabó con su vida.—Hizo una pausa y después agregó —Fue enviado al Inframundo.

De la impresión se me seco la garganta. Tuve que tragar saliva.

Y cuando por fin hablé, mi voz salió más baja.

—Pobre hombre. Su destino cambio por completo.— Lo miré nuevamente.—¿Y que sucedió con Evalyn?

—Una vez que la descubrieron fue destituida.

—¿De su cargo como guía?

—De todo. La enviaron al exilio eterno.

Mis ojos se abrieron de golpe y los de él se mantuvieron alejados de los míos.

—¿Eterno?, ¿Sin posibilidad de regresar?

—Ninguna. Eso significa eterno.

—Todo eso... ¿Solo por enamorarse?, pero se supone que el amor mueve el mundo, eso nos enseñan desde pequeños.

Negó con la cabeza.

—No el nuestro.

—¿Entonces cuál es su propósito?, para que viven tanto tiempo.

—Solo para guiar almas, para eso existimos.

—¿Y no podrían hacer ambas cosas?

—Pondríamos elegir el amor por encima de nuestro deber. Eso es lo que buscan evitar.

Bajé la mirada.

Ya podía escuchar como se empezaba a arrugar mi sensible corazón.

No quería sentir lastima pero si sentía compasión.

Cómo podía una vida ser eterna y tan solitaria al mismo tiempo, que cruel y egoísta me resultaba todo aquello.

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