LOGINLegna quiso morir. Y falló. Lo que no imaginaba era despertar cara a cara con un ser que ningun otro humano puede ver: Bastian, un guía espiritual cuya única misión es recoger almas, no salvarlas. Salvar a Legna fue su primer error. Enamorarse podría ser el segundo. Ahora, atrapada entre la vida y la muerte, Legna debe esconderse del mundo espiritual, donde su existencia representa una falla peligrosa en el equilibrio universal. Cada día junto a Bastian es un juego entre lo prohibido y lo inevitable, mientras fuerzas oscuras se acercan y secretos salen a la luz. Pero el amor, incluso el no dicho, puede cambiar el destino. Y a veces, pronunciar un nombre es suficiente para romper todas las reglas.
View MoreBASTIAN
La vi saltar al agua… Como quien hace un clavado en un caluroso día de verano, con la diferencia de que, ella no saltó a una piscina, salto a un acantilado de más de cinco metros de altura, hacia el inmenso mar. Me quedé ahí, observando las olas chocar con furia hacia las enormes rocas. Lo único que debo hacer es esperar. Únicamente aguardar, hasta que su alma venga a mí, mientras que su cuerpo es tragado por ese infinito océano a quien ella, por voluntad propia decidió entregarse. —¿Por qué tarda tanto? —me pregunté en voz alta. La paciencia no es una de mis virtudes, sin embargo, mi trabajo me obliga a ponerla en práctica, o quizás, solo quise creer que estaba siendo impaciente, cuando en realidad me encontraba ansioso. ¿A cuántas personas he visto quitarse la vida frente a mis ojos?, infinidades, y esta ha sido la única ocasión en la que me he sentido incomodo con lo que acababa de presenciar. —Sal ya—digo con los dientes apretados. ¿Me refería a su alma o a su cuerpo? ¿Qué pasaba por mi cabeza en ese momento?, ¿por qué mis manos estaban inquietas?, ¿a qué se debía ese ardor en mi pecho? Mis piernas se movieron sin que yo se lo indicara, mi cuerpo se desconectó de mi mente y me desobedeció, lanzandome hacía ese precipicio, el mismo lugar donde se lanzó la chica minutos atrás. No fue difícil localizarla bajo el agua. Nadé hacia ella, la tomé de los brazos y me impulsé hacia la superficie. Se encontraba inconsciente, tal vez ya esté muerta, aunque aún no veo su alma, todavía tiene oportunidad. Dando largas brazadas logré llevarnos hasta la orilla, al salir la dejé boca arriba en la arena, y le practiqué RCP hasta que empezó a reaccionar, tosiendo y dejando salir el agua que había ingerido. Esto si resulta una ironía, que la muerte la haya devuelto a la vida… Unos segundos más, y en vez de su cuerpo, su alma sería la que me estaría acompañando en este momento. Me pongo de pie, y comienzo a sacudirme la arena húmeda que se me había pegado. —¿Por qué me salvaste?—pregunta una voz quebradiza y jadeante. —No me des las gracias, ni siquiera yo sé por qué lo hice. —¡Yo no te pedí que me salvaras! —se muestra enojada y tambaleante se pone de pie—¿Por qué te metes donde no te han llamado? —Malagradecida—mascullé entre dientes mientras continuo sacudiendome—Y yo que mojé mi túnica por ti, humana tonta, son tan despreciables. —¡Nadie te pidió que me salvaras!, ¿No ves que quiero morir? —¡Entonces ve y salta otra vez! —señalé el acantilado— Si tanto deseas morir vuelve a saltar… pero que otro venga por tu alma, yo me largo—me doy media vuelta y empiezo a caminar. —¡IDIOTA! —grita resentida— ¿Qué clase de idiota salva a una persona y luego la incita a suicidarse otra vez? —¡Vuelve a saltar! —respondo de espaldas, y me rio al escucharla gruñir con irritación—¡Además!, debería de empujarte por hacer que mojara mi túnica en vano. —¡¿Y quién demonios usa una túnica como atuendo?!, ¡¿vienes de una fiesta de disfraces?!, tarado. La última ofensa la dijo en voz baja, y la escuché perfectamente, pero eso no fue lo que llamó mi atención, si no la palabra “túnica”. Cuando la mencionó, caí en cuenta de la desgracia. Regresé a ella dando pasos largos y firmes, me acerqué tanto que la hice retroceder. —¡Tú!—la señaló con un dedo—¿Puedes verme? —lo pregunté con extrema seriedad, no era un asunto de tomar a la ligera. —Por supuesto, no soy ciega. ¿Qué carajos está pasando?, ¿será porque está mojada la tela?, no, imposible, el agua no puede bloquear su poder, tal vez es que no la tengo bien puesta. Acomodo mi túnica, y me cubro la cabeza con la capucha antes de acortar más la distancia entre nosotros. —¿Y ahora?, ¿puedes verme? —se empieza a poner algo nerviosa, y pestañeando reiteradamente, asiente con la cabeza para afirmar—Imposible—Intento engañarme a mí mismo, y entre tanto estrés, de pronto se me viene algo a la cabeza—Ahhhh… ya comprendo, es que ya estás muerta, por eso puedes verme en mi forma espiritual. La tomo del antebrazo, y aunque intenta soltarse, la pellizco ejerciendo algo de fuerza, para que vea que es su alma la que está frente a mí, y que por eso no sentirá ninguna clase de dolor. —¡Aaaaaaaaauch! —grita con fuerza, apartando su brazo de un jalón— ¿Qué te pasa?, ¿Estás loco? —Estas… viva. —Claro que sí idiota, tú mismo me salvaste—me da un golpe en el pecho con su palma abierta y después se sobetea el lugar donde la pellizqué. Yo estaba perplejo. Puede verme, puede escucharme, incluso puede tocarme cuando me encuentro en mi forma espiritual, esto solo significa una cosa... —Joder…—me llevo ambas manos a la cabeza—Pero… ¿Qué fue lo que hice? Estoy en graves problemas…BASTIANEstaba enloqueciendo.Comprendí por las malas por qué mi castigo era un verdadero castigo y no unas vacaciones, como había pensado al principio.No hacer absolutamente nada era lo más desesperante que había experimentado en toda mi existencia.El primer día había sido tranquilo. El segundo, un tanto insoportable. Pero el tercero se había convertido en una auténtica tortura. No había manera de soportar una semana entera en aquellas condiciones.Había perdido la cuenta de cuántos libros me había leído.Intentaba no pensar en ella.Legna.Sin embargo, su rostro aparecía en mi mente cada vez que cerraba los ojos, como si mi propia conciencia se empeñara en recordarme aquello de lo que intentaba escapar.—No —me reprendí por quinta vez en el día—. No puedes pensar en ella. Ella está bien. Ella está...Me callé.Una energía descomunal acababa de manifestarse en algún lugar, atravesando la distancia hasta alcanzar mis sentidos.Durante unos instantes, intenté convencerme de que prove
LEGNA Es impresionante cómo puede cambiar la percepción del tiempo para una persona que se encuentra completamente sola. Los minutos se convierten en horas, y las horas terminan transformándose en meses... Jamás he sentido que pertenezco a este mundo. Quizá por eso me ha costado tanto encajar. Últimamente, además, mi vacío existencial no ha hecho más que aumentar. Nunca he tenido a alguien a quien llamar mejor amigo o mejor amiga, pero antes, al menos, me resultaba más fácil socializar. Recuerdo que mi abuelo siempre me decía que había sido bastante parlanchina desde muy pequeña. Tal vez perdí esa facilidad desde que lo perdí a él... Esa mañana vi entrar a Dilam en la tienda. Era uno de los clientes más habituales, aunque hacía tiempo que no lo veía. —¡Hola! —lo saludé con la mano. Me miró como si fuera un bicho raro y me ignoró por completo. Fruncí el ceño. ¿Qué le pasa a la gente últimamente? —¿Quieres ir conmigo a una discoteca? —preguntó Carla, visiblemente en
—¿Entonces los guardianes somos el equilibrio? La voz volvió a sonar en mi cabeza. NO SE TRATA DE USTEDES O DE MÍ. ES ALGO MUCHO MÁS PROFUNDO Y COMPLICADO. CADA SER, CADA ALMA, CADA FUERZA OCUPA UN LUGAR DENTRO DE UN ORDEN QUE NO PUEDE ROMPERSE. —Pero ser creado con un único propósito me parece algo egoísta. SU PROPÓSITO EXISTE POR UNA RAZÓN: IMPEDIR QUE UNO DE LOS LADOS LLEGUE A DOMINAR AL OTRO. PORQUE CUANDO UNA FUERZA PREVALECE SOBRE SU OPUESTA, EL ORDEN DEJA DE EXISTIR… Y CUANDO EL EQUILIBRIO SE ROMPE, TODO LO DEMÁS CAE CON ÉL. —¿Y no te resulta injusto que los guardianes tengamos una existencia tan vacía? ¿Sin nada más que hacer que trabajar y seguir reglas? LA VIDA NECESITA DE LA MUERTE, Y LA MUERTE NECESITA DE LA VIDA. CREÉ A MIS ÁNGELES PARA ASEGURARME DE QUE ESE CICLO CONTINÚE. La voz se volvió más profunda. SON LAS PIEZAS DE ALGO MUCHO MÁS GRANDE QUE USTEDES MISMOS. SON QUIENES PRESERVAN EL ORDEN. UN ORDEN QUE SE HA MANTENIDO GRACIAS A LAS REGLAS. —Ya entendí —dije
NARRADOR Bastian se presentó ante el Creador, con la expresión de alguien que acababa de perder una batalla incluso antes de pelearla. No había un cuerpo, ni un rostro frente a él, ni ojos que pudieran mirarlo. Era una inmensa presencia de luz, una luz blanca y dorada que parecía extenderse hasta un horizonte que él no podía distinguir. ... BASTIAN. HOLA, DOS. Me habló el creador. Escuché su voz dentro de mi cabeza. Cerré los ojos y me incliné un poco en señal de respeto. —Padre. ¿YA SABES POR QUÉ ESTÁS AQUÍ? Levanté el rostro. —No vengo a justificarme. La luz pareció expandirse. Y, frente a mí, comenzaron a aparecer siete destellos. Los observé en silencio. Sabía que cada uno representaba a un guardián, a un ángel de la muerte. NO LOS CREÉ PARA QUE FUERAN IGUALES. —Lo sé. NO. TODAVÍA NO LO ENTIENDES. El primer destello era de una tonalidad cálida, blanquecina. El Creador comenzó a describirlos. UNO. ELYSIA. ELLA ES ESPERANZA. —La dadora de milagr
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