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Capítulo 2

مؤلف: Peanut Butter
Cuando volví a despertar, estaba en la suite privada del último piso.

Mi vientre estaba completamente plano. Durante ocho meses, tuve una vida dentro de mí. Me acompañó todo ese tiempo. Ahora no quedaba nada.

Las enfermeras susurraban al otro lado de la puerta. Cada palabra llegaba hasta mí con total claridad.

—Nunca imaginé que el señor Vincent fuera el Don de la familia Jones. Ayer sacó a todos los cirujanos del área de maternidad de la Donna. Me dejó sin palabras. ¿No decían que eran una pareja muy unida? Llevan cinco años juntos y siguen igual de enamorados. La Donna siguió luchando contra la Asociación Médica Europea incluso con un embarazo tan avanzado y fue ella quien llevó este hospital a lo más alto de la medicina privada europea.

—No viste cómo llegó con Clara en brazos. Solo había roto fuente, pero reunió a todos los jefes de cirugía y especialistas para atenderla. Incluso dejó sin equipo médico a la Donna. No tuvo oportunidad de ser operada a tiempo. No solo perdió al bebé, sino que también...

—No lo digas. Él pasó cuarenta y ocho horas sin dormir. Se quedó de pie frente a la sala de parto de Clara sin moverse. Muy pronto habrá cambios en la dirección de este hospital. La Donna dirige todo el grupo. Si él se pone abiertamente del lado de Clara, ¿quién apoyará a la Donna?

Cerré los ojos, giré el rostro hacia la pared y dejé que las lágrimas empaparan la almohada en silencio.

Llevé una mano al vientre. Sentía como si una mano ensangrentada me apretara el pecho. Cada respiración era un dolor punzante.

La enfermera de turno se dio cuenta de que había despertado y salió enseguida a buscar al médico responsable.

Se acercó a la cama con la cabeza inclinada. Habló con cautela, y la culpa se reflejaba en su voz.

—Donna, pasó mucho tiempo. El bebé murió por asfixia intrauterina. La hemorragia causó graves daños en las trompas de Falopio y extensas adherencias pélvicas. A partir de ahora... las posibilidades de concebir de forma natural son... prácticamente nulas.

Ya lo sabía. Mientras perdía la conciencia sobre la mesa de operaciones, lo supe.

No grité, no lloré. Solo alcé la vista hacia él. Mi voz sonó ronca, pero firme.

—¿Y Clara? ¿Ella y el bebé están bien?

—Sí. El bebé de la señorita Clara era muy grande, por eso el parto se prolongó. El señor Vincent permaneció todo el tiempo fuera de la sala. Solo cuando confirmó que la madre y el bebé estaban fuera de peligro nos dio la orden de entrar para operarla...

—Entiendo.

Lo interrumpí.

—Quiero el historial médico original completo de Clara, desde el primer control prenatal hasta el parto. También quiero el registro completo de las órdenes que dio Vincent para trasladar ayer a mi equipo médico, junto con todas las grabaciones de esas llamadas. Quiero todo sobre mi escritorio dentro de una hora.

Parpadeó, atónito, pero no se atrevió a hacer preguntas. Asintió de inmediato y salió de la habitación.

La habitación volvió a quedar en silencio.

Tomé el teléfono de la mesa de noche y lo desbloqueé. Lo primero que vi fue una nueva publicación de Clara.

En la foto, Vincent le sostenía la mano y le besaba la frente. Al fondo se veía el área VIP de maternidad del ático que yo misma había diseñado.

La descripción decía:

"La que no es amada es la verdadera tercera en discordia. Ahora mi amor y yo tenemos a nuestro hijo. Su esposa no pasa de ser una sirvienta para todo que trabaja sin cobrar. Ella dirige su empresa y le hace ganar dinero. Se ocupa de su familia y de todos sus compromisos sociales. Cuando no me encuentro bien, dejo que vaya con ella para que atienda sus necesidades. Yo no tengo que pasar por un embarazo. No tengo que soportar su tedioso círculo social. Tampoco tengo que preocuparme por que él contraiga una enfermedad por acostarse con otras mujeres. Esta vida es un sueño."

Los comentarios estaban divididos. La mitad la llamaba descarada por ser la amante. La otra mitad la admiraba por decir las cosas con tanta crueldad.

Ella misma respondió a uno de esos comentarios. Cada palabra que escribió se clavó como un cuchillo en mi corazón, ya destrozado.

"Hace mucho que dejó de desear a su esposa. Aunque se desnudara frente a él, ni siquiera se excitaría. Cada vez que tenía que acostarse con ella, primero hacía una videollamada conmigo para ponerse de humor. Le dijo que me había despedido y que había cortado lazos conmigo, pero me compró un apartamento en el mismo conjunto residencial. Llevamos un año juntos, viéndonos todos los días."

Así que esa era la verdad.

La escena obscena que presencié un año atrás nunca fue un accidente. Solo era parte de su rutina.

Cinco años de mi vida. Cinco años entregándole todo. Al final, todo había servido para construir su final feliz.

El imperio médico que levanté con mis propias manos. El puesto de Don que le ayudé a conseguir. El amor por el que aposté todo. Desde el principio hasta el final, todo fue un engaño.

Él sabía quién era Clara.

Sabía que la madre de Clara había matado a la mía.

Sabía que Clara era la hija de mi madrastra. La persona que más odiaba en este mundo.

Y aun así la eligió.

Por ella mató a nuestro hijo con sus propias manos. Por ella me arrebató la posibilidad de ser madre.

Si ese amor ya estaba podrido, ¿para qué seguir aferrándome a una ilusión tan miserable?

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  • Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo   Capítulo 9

    Vincent entró.Llevaba tres días sin dormir, sin afeitarse y con los ojos enrojecidos. Su costoso traje estaba muy arrugado. No quedaba nada del joven Don impecable que alguna vez conocí.Su propio equipo de seguridad venía detrás de él, indeciso sobre cómo actuar. Su título todavía tenía suficiente peso como para que nadie se atreviera a detenerlo por la fuerza.La sala quedó en silencio.Todos los directivos dirigieron la mirada hacia él. Primero con sorpresa, luego con desprecio.La mirada de Vincent se fijó en mí, sentada en la cabecera de la mesa.Nunca me había visto así. Ya no era la mujer que giraba alrededor de él, que cocinaba para él, la que siempre lo miraba con dulzura.Ahora irradiaba una presencia que nadie se atrevía a desafiar. La verdadera dueña del poder, propietaria de aquel imperio médico.Sintió presión en el pecho. Apenas podía respirar.Avanzó unos pasos tambaleándose. La voz se le quebraba mientras suplicaba.—Layla... vuelve conmigo. Te lo suplico.D

  • Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo   Capítulo 8

    —Señor Jones. Mi clienta ya presentó ante el tribunal todas las pruebas que demuestran que usted firmó el acuerdo de manera voluntaria. El tribunal ha declarado que el acuerdo es plenamente válido y vinculante.—Mi clienta también me pidió que le transmitiera el siguiente mensaje: no intente ponerse en contacto con ella. No intente encontrarla. Si lo hace, iniciará de inmediato el proceso para recuperar todos los canales médicos clandestinos que actualmente controla la familia Jones y presentará ante la Alianza Europea de la Mafia todas las pruebas de la apropiación indebida de recursos familiares y de su colaboración con la facción opositora.Las palabras del abogado cayeron sobre Vincent como un baldado de agua fría. Lo sabía. Layla hablaba en serio.Ahora era una Belmonte, la prometida de Luca Belmonte. Si decidía destruir a la familia Jones, sería tan fácil como aplastar una hormiga.La llamada terminó.Vincent se dejó caer en la silla y contempló el desastre que lo rodeaba.

  • Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo   Capítulo 7

    El consigliere jamás había visto a Vincent en ese estado. No lo dudó un solo segundo. Actuó de inmediato.Las tres horas siguientes fueron las más largas en la vida de Vincent.Permaneció sentado en el estudio. Repasaba una y otra vez el titular del compromiso, el informe médico y los documentos que yo había dejado atrás.En realidad, ni siquiera revisó bien los documentos cuando los firmó. Había dado por hecho que se trataba de una carta de renuncia y un expediente de traspaso rutinario. Ni siquiera se dio cuenta de que el acuerdo de divorcio estaba oculto debajo de ellos.Ahora pasó directamente a la página de la repartición de bienes. Cada palabra se le clavó en el pecho como una cuchilla."Todos los bienes matrimoniales, incluido el 100 % de las acciones de Coastal Summit Global Medical Group, la totalidad de los activos líquidos registrados a nombre de la familia Jones, la propiedad de los canales clandestinos de tráfico de armas y el control de la red médica clandestina de E

  • Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo   Capítulo 6

    "Última Hora: La familia Belmonte anuncia una unión matrimonial. Layla Belmonte, la única heredera de sangre de la familia, contraerá matrimonio con el actual Don, Luca Belmonte. Asimismo, asumirá el cargo de nueva CEO Global de Coastal Summit Global Medical Group y ejercerá la máxima autoridad sobre todas las operaciones del grupo."La foto que acompañaba la noticia era un retrato oficial de Luca y mío.En ella llevaba un traje hecho a medida. Mi mirada era fría, mi presencia, afilada como una cuchilla. Estaba junto a Luca, quien no me opacaba en lo absoluto.Vincent no apartaba la mirada del titular. Del nombre "Layla Belmonte", y de la frase "la única heredera de sangre de la familia Belmonte". Todo su cuerpo se paralizó, como si un rayo acabara de atravesarlo.Layla Belmonte.La misma Layla a la que durante cinco años solo conoció como Layla. La huérfana que él creía sin padre, sin madre y sin familia. La mujer que creía incapaz de vivir sin él era la heredera de sangre de la

  • Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo   Capítulo 5

    Mientras el chat seguía llenándose de mensajes, Clara estaba acurrucada entre los brazos de Vincent en la suite VIP de maternidad del ático, desplazándose por la pantalla de su teléfono.Lo primero que vio fueron las fotos. Una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios. Le puso el teléfono en la cara a Vincent y habló con una voz dulce, cargada de dolor fingido.—Mira, Vincent. Te dije que ella nunca te amó de verdad. Pidió el divorcio y, al instante, ya estaba con otro hombre. Y nada menos que en el aeropuerto. Todo el grupo lo está viendo. No te respeta en absoluto como Don.La mirada de Vincent cayó sobre la pantalla. Su expresión se ensombreció de inmediato.En la foto llevaba puesto un vestido negro. Seguía delgada, pero la fragilidad que él siempre había visto en mí desapareció. En su lugar encontró frialdad y una distancia que nunca antes le mostré.El hombre que caminaba a mi lado, incluso viéndolo de perfil, irradiaba una presencia asfixiante.Una ira inexplicable estalló

  • Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo   Capítulo 4

    El Bentley negro avanzó por la pista privada de Heathrow, en Londres.La lluvia se mezclaba con el viento del atardecer, dibujando gotas de agua sobre el cristal blindado.Me quité el pañuelo de seda negra que cubría mi rostro. Debajo de él había una cara pálida, pero serena. Con rasgos afilados.La fragilidad y desesperación que quedaron en aquel quirófano ya habían desaparecido, pulverizadas mientras contemplaba el horizonte de Londres desfilar tras la ventanilla.En el momento en que firmé el acuerdo de divorcio, Layla Jones murió.La que sobrevivió era la nieta de sangre de la familia Belmonte, la heredera designada de Coastal Summit Global Medical Group.La escala del jet ya estaba desplegada. La tripulación y el equipo de seguridad esperaban formados en dos filas, con la cabeza inclinada.En lo alto de la escalerilla había un hombre.Vestía un traje a medida color gris carbón. Era alto y de complexión esbelta. El viento del atardecer agitaba su cabello rubio. Su rostro te

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