로그인~ M E L I S S A P A R K E R ~
🍂 Después de dos días en el hospital, por fin estaba en casa. Pero la sensación de encierro persistía. Pasaba las horas leyendo, intentando distraerme, cuando alguien llamó a la puerta. —Está abierto —dije, sin levantar la vista del libro. Dylan entró con pasos tranquilos y se tumbó en la cama junto a mí. Desde que salí del hospital, había estado extraño. Callado. Distante. —¿Estás bien? —pregunté mientras lo abrazaba—. Dylan, actúas raro. Sé que todo esto fue extraño, pero estamos bien. Él cerró los ojos y apoyó la frente contra la mía. —Melissa... pudimos perderte. No supe qué decir. Lo dejé descansar mientras yo seguía leyendo, escuchando su respiración acompasada mientras se quedaba dormido. Los días pasaban entre libros y salidas al hospital con Kate. Alex no me dejaba salir sola bajo ninguna circunstancia. Desconfiaba de todos, incluso de Andrew y Dylan. Una mañana, bajé al jardín donde la familia desayunaba en silencio. Tomé asiento y los observé. —Alex, lamento mucho lo que pasó. Pero no fue culpa de nadie. Necesito que todo vuelva a ser como antes... por favor. Alex dejó el cubierto en la mesa y se levantó. Caminó hasta mi lado y colocó una mano en mi hombro. —Melissa, tienes razón. Lo siento. Necesito tiempo... casi te pierdo. Y no fue culpa de ninguno de ellos. Ni siquiera de mí. Solo... sucedió. Luego me abrazó con fuerza, y sentí su respiración temblorosa contra mi cabello. Kate también se acercó y nos abrazó. —¡Muy bien, abrazo familiar! —dijo Andrew, uniéndose también. Dylan lo siguió con una sonrisa, y pronto estábamos todos riendo entre lágrimas. 🍂 Una semana después, aún seguía atrapada en casa. Cada día se acercaba más la partida de Dylan, y mi única distracción era cocinar con él o leer en la biblioteca. —¿Crees que Alex me deje salir algún día? —pregunté mientras leía las instrucciones para la salsa de pasta. Dylan apagó la parrilla, sorprendido por mi pregunta. Se acercó y me ayudó a bajar de la barra. —Melissa Parker, deja de hablar como si fueras prisionera —me abrazó y apoyé la cabeza en su pecho—. Te amo. —Y yo a ti, Dylan Adler. 🍂 Corrí por la entrada, intentando alcanzar a Alex antes de que saliera al trabajo. —¡Por favor, Alex! —grité. Pero fue inútil. Ya se había ido. —¿Volvió a ignorarte? —preguntó Kate, saliendo de la cocina con una mirada apenada. —Sí... parece que ahora solo vive para eso. Kate me abrazó con fuerza. —Cuando Andrew llamó diciendo que iban al hospital... Alex entró en crisis. No paraba de llorar. Tú eres su lugar seguro, Melissa. Mi corazón se encogió. Sabía que tenía razón. —Lo siento tanto, Kate. —Solo dale tiempo. Le sonreí y me fui a la biblioteca. Mientras leía, Andrew entró y se tumbó junto a mí. —¿Qué haces, Parker? —Leer. Llevo tres libros hoy. —Eso es aburrido. Vámonos. —No saldré sin permiso. Andrew suspiró, resignado, y se quedó una hora más conmigo en la alfombra, compartiendo el silencio. —¿Alex todavía sigue con esa idea de mantenerte en una burbuja de cristal? —preguntó Andrew tras un largo rato de silencio. Desvié la mirada de mi libro y lo cerré lentamente, dejando que el sonido suave de las páginas al cerrarse llenara el espacio entre nosotros. —Tu hermana dice que debo darle tiempo —respondí con un suspiro—. Soy su única familia. Bueno, no... su familia ahora es Kate. Andrew me observó con una mezcla de compasión y algo más profundo, como si estuviera calculando sus palabras antes de soltarlas. —Eres más que eso, Mel. Eres su hermana. Alexander lo perdió todo en ese accidente. Pero tú... tú llegaste a su vida a volverla un caos. Y por eso se aferra tanto a ti. Porque fuiste lo único que le dio una razón para seguir en pie. El aire se volvió más denso al escuchar sus palabras. Me froté las manos en un gesto inconsciente, tratando de disipar el nudo en mi pecho. —¿Conociste a sus padres? —pregunté tras unos segundos de vacilación. Andrew esbozó una sonrisa triste, sus ojos brillando con un reflejo de añoranza. —Sí... ellos eran fantásticos. Amaban a Alex con todo su ser. Eran el tipo de personas que te hacían ver la vida de otra manera. No se rendían nunca, ni siquiera en los peores momentos. La nostalgia en su voz me atravesó como un cuchillo, y antes de poder evitarlo, formulé la pregunta que llevaba días rondando en mi cabeza: —¿Por qué las personas buenas mueren? Andrew cerró los ojos brevemente, como si buscara en algún rincón remoto una respuesta. Al final, solo negó con la cabeza y se levantó con un movimiento lento. —Eso es algo que no puedo responderte, Melissa. Lo observé mientras se acercaba a la ventana, donde los rayos de sol se filtraban a través de las cortinas, creando patrones dorados en el suelo. —Vamos —dijo al cabo de un momento, girándose hacia mí—. Es hora de ir al jardín. Fruncí el ceño. —No me gusta tomar el sol. Odio el sol —me quejé, abrazando el libro contra mi pecho como si fuera un escudo. Andrew soltó una carcajada suave y cruzó los brazos. —Vamos a ver a Dylan. Creo que lo vi en el jardín. Lo miré con escepticismo y me crucé de brazos. —No, él no está en el jardín. También odia el sol. Andrew me lanzó una mirada resignada y luego levantó las manos en señal de rendición. —Está bien... has ganado. Sin más opciones, se dejó caer nuevamente sobre la alfombra. Nos quedamos ahí, rodeados del murmullo de las páginas y el silencio compartido. Ninguno de los dos habló. No hacía falta. El sol seguía brillando allá afuera, indiferente a nuestras pequeñas batallas internas. Mientras tanto, la biblioteca seguía siendo nuestro refugio, lejos de la realidad, al menos por un rato más.Un nuevo comienzo El sol de la tarde iluminaba suavemente la capilla, filtrándose a través de los vitrales y tiñendo todo con tonos dorados. Mi corazón latía con fuerza. Un año atrás, jamás habría imaginado este momento. Que después de tanto dolor, de tantas cicatrices, estaría aquí, a punto de dar uno de los pasos más importantes de mi vida. Y sin embargo, aquí estaba. Lista. Feliz. Realmente feliz. —Merlín, ¿quién diría que te vería ir al altar? Sei bella ragazza. La voz de Dylan me sacó de mis pensamientos. Me giré y lo encontré apoyado en el marco de la puerta, con una sonrisa divertida en los labios. —Gracias, Dylan —respondí con sinceridad—. ¿Ander está listo? Él arqueó una ceja con una expresión burlona. —¿Nuestro hijo o nuestro futuro esposo? Rodé los ojos, pero reí. —Nuestro hijo. —Por supuesto, guapa. Está con Eliza. Ya viene tu hermano. Te veo en el altar. Dylan se marchó, dejándome a solas. Suspiré profundamente y volví a mirarme en el espejo. El vestid
~M E L I S A P A R K E R ~ 🥀 Luego del cumpleaños de Ander, noté que todos estaban actuando raro. Pero lo peor no era eso. Dylan venía muy seguido a casa. Sus palabras “quiero volver a conocerte” seguían rondando en mi cabeza, como un eco persistente del pasado que había intentado dejar atrás. No había tenido oportunidad de platicarle a Andrew sobre lo que Dylan me había dicho aquella noche. Así que decidí hacerlo en nuestra tradicional noche de juegos de los viernes, con todos los chicos presentes. Si alguien debía saberlo, eran ellos. Estábamos todos sentados en la mesa. Sebastián había traído a su novia, Maddie, lo cual me alegraba. Me gustaba verla a su lado, saber que finalmente había encontrado a alguien que lo amaba como se merecía. Tomé aire y hablé, captando la atención de todos. —Tengo que decirles algo. Mi hermano se tensó de inmediato. —¿Qué sucede? —preguntó alarmado. Maddie se puso de pie, entendiendo que quizás era algo privado. —Cosas de familia, voy
~M E L I S A P A R K E R ~ 🥀 Mientras Sebastián y los chicos subían a Ander a su habitación, yo me quedé en la cocina, tratando de asimilar todo. Dios, mi bebé ya tenía un año. Y para mí, siempre sería mi pequeño. Agradecía con todo mi corazón que Andrew estuviera de regreso. Que estuviéramos juntos. Que, después de tanto sufrimiento, finalmente pudiéramos ser una familia. —¿Necesitas ayuda? La voz de Eliza me sacó de mis pensamientos. Levanté la mirada y me encontré con su rostro serio, pero sin rastro de hostilidad. —Sí, gracias —respondí con amabilidad. No podía evitar sentirme tensa. El último encuentro que tuvimos a solas no había sido precisamente agradable. Por eso me sorprendió cuando se acercó y tomó mi mano. —Quiero decir que lamento mucho todo lo que has pasado —susurró—. Lamento mi comportamiento la última vez que estuve aquí en tu casa. La miré con sorpresa. —Yo solo tenía miedo de que Dylan me dejara —continuó—, y jamás me puse a pensar que la que más s
A N D R E W J O N E S 🍂 El primer cumpleaños de Ander finalmente llegó. Los chicos y yo estábamos emocionados, pero nadie se veía tan feliz como Melissa. Después de todo lo que habíamos pasado, verla sonreír con tanta pureza y tranquilidad era suficiente para hacerme sentir en paz. Hablamos con los demás y, después de pensarlo mucho, Melissa aceptó que invitáramos a Dylan y Eliza. Pero la situación era más complicada de lo que parecía. Dylan había recordado todo. Sus recuerdos volvieron de golpe, sin advertencia alguna. Pero Melissa aún no lo sabía. Ni ella ni las chicas. Habíamos decidido que no era el momento de decírselo. No ahora. Dylan lo entendió. Aceptó quedarse en silencio, al menos hasta que ella estuviera lo suficientemente fuerte para enfrentarlo. Pero eso no significaba que fuera fácil. Lo veía en su mirada, en la forma en que observaba cada gesto de Melissa, en cómo sus ojos se posaban en Ander con un anhelo que lo quemaba por dentro. Y cuando llegó el
Desde el momento en que Alex le dijo a Sebastián que Dylan había recordado todo, su mente no pudo descansar. Lo primero en lo que pensó fue en Andrew. En todo el tiempo que le había tomado hacer que Melissa abriera su corazón nuevamente. En lo mucho que le costó ganarse su amor. Y ahora, todo eso podía venirse abajo. Porque Dylan había sido su primer amor. Y si ahora recordaba cada momento, cada promesa, cada sentimiento… ¿qué significaría eso para Melissa? El grupo se reunió para discutir la situación. Después de hablarlo, llegaron a un acuerdo. Melissa aún estaba en proceso de sanar, no podían arrojarle esta noticia de golpe. Tenía que estar fuerte. Física y emocionalmente. Así que Sebastián se encargó de contactar a Dylan y le pidió que fuera a la casa. Por ahora, ninguno de ellos podía dejar sola a Melissa. La conversación quedó en pausa cuando Kate decidió cambiar el tema, intentando aliviar la tensión que se respiraba en la habitación. —¿Cuál será la temática para
Después de una larga y difícil semana, Melissa finalmente salió del hospital.El alta médica no era sinónimo de alivio para ella.Porque aunque su cuerpo estuviera fuera de aquellas frías paredes, su corazón seguía atrapado en la habitación donde Andrew permanecía dormido.No quería alejarse de él.Pero el día a día se volvía más complicado. Ir al hospital cada mañana, pasar horas a su lado y luego regresar a casa exhausta solo para repetirlo al día siguiente era agotador.Pero lo peor de todo no era el cansancio físico.Era la angustia.La incertidumbre.El miedo de que Andrew nunca despertara.Y como si Ander lo sintiera de la misma manera, su bebé también sufría.Cada vez que Melissa salía del hospital para volver a casa, Ander lloraba sin consuelo.Era desgarrador.Los doctores explicaron que esto era posible porque los bebés establecen conexiones desde el vientre. Escuchan voces, reconocen patrones… y cuando esa voz que les daba seguridad desaparece, sienten la ausencia.Andrew l







