LOGINViviana una mujer empoderada le ocurre un problema que no puede solucionar, su hija mayor sostiene una relación con el hombre del que se enamoró desde que era joven, a quien conoció unos días después de darla a luz, y que la ayudo con su difícil situación debido a que el mejor amigo de sus padres aprovecha la confianza para abusarla; ella no acepto casarse con este abusador, por qué no lo ama, su mamá la prefiero echar de la casa para evitar el escándalo, de que su hija es madre soltera y más encima tiene costumbres arcaicas que no soporta que ellos siendo de raza blanca tengan ahora una nieta de raza africana, por fortuna aparece un hombre para ayudarla solo que es muy tímido para expresarle su amor y se la deja ganar por otros pretendientes, pero seguirá estando pendiente de ella hasta que encuentre las fuerzas de expresarle sus sentimientos
View MoreVivianaLa mañana se abrió con un aire pesado, como si el cielo mismo compartiera el cansancio de ella, cuando caminaba con dificultad, el vientre enorme de casi nueve meses marcando cada paso, como si llevara un mundo entero dentro de sí, y con la carga diaria de dejar a sus hijas solas en la casa, con instrucciones rápidas y repetidas: “No se muevan mucho, hagan la tarea, no abran la puerta a nadie.” Pero en el fondo, ella sabía que esas palabras eran más un consuelo para sí misma que una garantía de seguridad, y todo porque no le alcanzaba para pagar a alguien que se las cuidara o que las llevara a estudiar.El barrio estaba vivo con los ruidos de siempre: vendedores de arepas gritando ofertas, niños corriendo detrás de balones, vecinos discutiendo por la basura. Viviana apretaba el paso, aunque cada movimiento le dolía. “Tengo que llegar rápido al paradero, coger el bus, vender mucho, que el tiempo pase rápido, que el bus de regreso no se demore, que no haya embotellamientos, que
VIVIANALa mañana amaneció con un sol tímido, apenas filtrado entre las nubes que parecían desgarrarse sobre el parque. Viviana se levantó con un entusiasmo extraño, como si la vida le hubiera dado una segunda oportunidad. Iván, aún somnoliento, la miraba desde la cama improvisada en la sala.—Vamos a donde don Tobón, ¿cierto? —preguntó ella, con los ojos brillantes.—Sí, Viviana. No nos queda de otra. —Iván se estiró, bostezando—. Ojalá nos dé trabajo; ya me cansé de pasar hojas de vida y llenar tests en esas ridículas entrevistas.Ella sonrió, como quien guarda un secreto de esperanza. Se arregló con cuidado, se puso un vestido sencillo, pero adornado con un pañuelo colorido que le daba un aire de fiesta. Iván se peinó rápido, con las manos, y juntos caminaron hasta una bodega de don Tobón, el expatrón y cuñado de Viviana, hombre de carácter firme y voz grave.Don Tobón los recibió en la puerta, con un cigarrillo apagado en la comisura de los labios.—¿Y ustedes qué buscan tan tempr
VivianaEl hospital olía a desinfectante y soledad. Las paredes blancas parecían murmurar secretos que nadie quería escuchar. Viviana abrió los ojos lentamente, como quien regresa de un viaje demasiado largo y demasiado oscuro. El frío de la camilla le atravesaba la espalda, y el sonido constante del monitor cardíaco le recordaba que seguía viva, aunque no sabía por qué ni para qué.—¿Dónde… dónde están mis hijas? —susurró, con la voz quebrada.Intentó incorporarse, pero descubrió que sus brazos estaban sujetos por correas. El suero colgaba como un verdugo transparente, y la aguja en su vena le dolía como si fuera un recordatorio de su fragilidad. El pánico la invadió.—¡Suéltenme! ¡Mis hijas! —gritó con desesperación.La puerta se abrió de golpe y apareció una enfermera de rostro cansado, con los ojos llenos de fastidio.—Si sigue gritando, le tapo la boca —dijo con voz áspera—. Ya estoy harta de sus groserías.Viviana la miró confundida, con lágrimas en los ojos. —¿Groserías? Yo… yo
VIVIANAEl aire estaba cargado con una extraña electricidad que les destemplaba los dientes y les erizaba los vellos capilares, aumentándoles el miedo. El ratón tenía la mirada fija en Viviana; era como si el mecánico, quien se interponía como un muro humano entre ellos, fuera transparente. Sus manos temblaban, pero no por inseguridad: era la vibración de un odio acumulado, de una rabia que le quemaba las venas. Con el pulgar retrocedió el percutor del arma, y su sonrisa desdentada se abrió como una grieta en la penumbra del taller. —Hoy nadie los va a escuchar —escupió con voz ronca—. ¡Hoy hay partido! La gente está embobada con el televisor, gritando goles, y ustedes… ustedes ya valieron madres.Viviana sollozaba, con las manos crispadas contra su pecho, incapaz de moverse. El mecánico, sudoroso, con la camisa manchada de grasa, no retrocedió ni un centímetro. —Si quieres matarla, tendrás que pasar sobre mí —dijo con firmeza, aunque su voz temblaba como un alambre bajo tormenta, y s
Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.