LOGINSkylar se estaba divirtiendo bastante y no tenía nada que ver con la fogata, claro que estaba disfrutando de estar allí rodeada de sus amigos. Pero era más entretenido ver como William echaba humo por las orejas y miraba con molestia a Benjamín y James mientras ellos conversaban con Lily.
Algo había sucedido entre su amiga y el de Dan en cuanto se conocieron esa mañana en su departamento. Era como si las chispas entre ellos hubieran volado y nadie había sido indiferente a eso. La cuestión es que después de un escueto saludo, William había mirado para otro lado y actuado como si ella no existiera.
—¿Tú que dices, William?
Skylar se espabiló, había dejado de escuchar de lo que estaban hablando.
—Está bien, supongo.
—Vamos, hombre, ¿cómo es posible que tengas una compañía de televisión y no un buen ojo para eso? Lily se vería muy bien ante las cámaras.
William miró a Lily y cuando sus ojos se encontraron vio la misma conexión de antes. Tal vez el estar enamorada le hacía querer que todos experimentaran lo mismo, en especial su mejor amiga.
Una historia se estaba desarrollando delante de ella y no podía esperar para ver el resultado.
—Alguien va perder la mano —comentó Dan cerca de su oído cuando Benjamín levantó la mano para acomodar un mechón de cabello de Lily detrás de su oreja.
William miró al hombre con la amenaza en los ojos, pero Benjamín le dio una sonrisa llena de suficiencia sin detenerse.
Su amigo parecía no apreciar su vida, lo cual no le sorprendía. Parecía ser una afición suya, sacar de sus casillas a todo el mundo.
—Deberíamos apagar la fogata antes de que se anime a asarlo vivo. —Miró a Dan.
Los dos soltaron una carcajada y, como si William, intuyera que era de él de quién estaban hablando, se giró hacia ellos y los fulminó con la mirada.
—Aquí están los malvaviscos —dijo Hailey.
—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó olvidándose de William y del resto.
—No podía encontrarlos. —Hailey fue a sentarse en la única silla disponible entre William y Dan.
Dan tomó un par de palos para asar malvaviscos y colocó las golosinas en ellos, luego se inclinó hacia adelante y empezó a dorar los malvaviscos. El olor la sedujo como si se tratara del mejor manjar del mundo y casi comenzó a salivar.
—Aquí tienes —dijo él extendiéndole uno de los palitos cuando los malvaviscos estuvieron listos.
Ella no esperó que se lo dijera dos veces antes de recibírselos y llevarse uno a la boca. El sabor dulce inundó su paladar y el caramelo se derritió en su boca. El exterior crujiente y el medio pegajoso se sentía exquisito.
Soltó un gemido antes de comer otro.
Sintió que era observada y cuando levantó la mirada vio a todos los ojos puestos en ella.
—¿Qué? —preguntó con la boca llena.
Una sonrisa se extendió en el rostro de sus amigos antes de que comenzaran a reírse.
Ella se encogió de hombros y siguió con lo suyo. Su bebé quería su dosis de dulce y no le iba a hacer esperar más.
El resto también comenzó a asar sus malvaviscos.
—¿Quieren escuchar una historia de terror? —preguntó James y ese fue el comienzo de muchas historias de terror.
Skylar se sintió como si estuviera en el colegio otra vez y estuvieran en excursión.
—¿Está bien que Hailey escuche todo esto? —preguntó Dan en un susurro.
—Tranquilo, no hay muchas cosas que la asusten y seguro que las historias de terror no forman parte de esa lista.
Dan se dio cuenta de que eso era más que cierto cuando su hermana comenzó a contar su historia. Era una, por mucho, escalofriante y asustó a más de un adulto, ella incluida.
Skylar era alguien muy racional la mayoría del tiempo, pero bastaba una buena película o una historia de terror bien contada y se olvidaba de la lógica. Se acercó a Dan y él pasó un brazo por encima de su hombro.
Ocultó el rostro en su cuello y dejó que su fragancia la envolviera.
—¡Benja! —gritó Lily y rompió el ambiente que se había impuesto.
Benjamín dio un salto y soltó una maldición mientras se llevaba la mano al pecho.
Las risas no se hicieron esperar.
James y Lily chocaron las palmas como un par de cómplices.
—Bien jugado —dijo Benjamín con una sonrisa malévola—, pero si fuera tú, tendría cuidado esta noche. La venganza es dulce.
—Te estaré esperando —dijo ella guiñándole un ojo.
Skylar sintió los párpados pesados y soltó un bostezo.
Dan la miró y le dio una sonrisa.
—Aunque la estamos pasando bien, creo que nosotros nos iremos a descansar. Nos vemos mañana. Después del desayuno bajaremos al lago, reserve un par de botes.
—¿Quiénes se encargará de la comida? —preguntó James.
Él y Dan lo habían hecho esa noche, después de darse cuenta que la comida iba a terminar en un desastre si todos trataban de ayudar. El primer asesinato había estado a punto de suceder en la cocina.
—Me ofrezco —dijo Lily.
—Y yo —dijo Benjamín ganándole a William.
Dan le extendió la mano y la ayudó a levantarse sujetándola por la espalda. Skylar se sentía pesada y enorme. Había tenido unas crisis a causa de eso. La última ve había sido dos noches atrás mientras se miraba al espejo. Había terminado llorando a mares mientras Dan la consolaba.
Había pasado de evitar llorar a hacerlo por cualquier cosa. Era sorprendente la cantidad de lágrimas que podía producir sin secarse.
—Listo, hasta mañana. No se olviden apagar la fogata.
James y Benjamín se pararon como si tuvieran un resorte y desaparecieron mucho antes que ellos. Hailey los alcanzó y caminó a su lado. Eso dejaba a William y Lily solos.
—Buenas noches —se despidió Hailey entrando a su habitación.
—Buenas noches, calabacita —dijo y su hermana le dio una de sus miradas.
Dan se rio a su lado.
—No es justo, soy su hermana; pero parece preferirte a ti.
—¿Qué te digo? Tengo mi encanto.
—Tonto.
Skylar fue directo a la cama cuando entró a la habitación. Dan le retiró los zapatos y luego él le alcanzó uno de sus camisones antes de comenzar a cambiarse.
Como ya era costumbre él le dio algunos masajes en la columna que la ayudaron a calmar la incomodidad que se habían vuelto parte de su día. Después se recostó, estaba tan cansada que se quedó dormida casi tan pronto su cabeza tocó la almohada, lo cual fue una bendición. Con su embarazo tan avanzado había muchas noches que se las pasaba mirando el techo o las paredes mientras encontraba una posición cómoda para dormir.
—¿Quiénes han estado en un bote? —preguntó Dan al día siguiente.
Habían desayunado una hora atrás y después se había alistado para bajar hasta el lago. Era enorme y bastante hermoso.
Dan había pensado en todo. Noches de fogata, paseo en bote y quien sabe que más.
—Yo —dijeron James y William al mismo tiempo.
—Genial, entonces Benjamín y James irán en uno de los botes y William y Lily en el otro. Hailey vienes conmigo y tu hermana.
Su hermana asintió.
Lily miró a Dan como si fuera a decir algo, pero él se dio la vuelta y caminó hacia el bote. Cuando se giró hacia ella, imitó a su novio y lo siguió.
—¿Qué estás tramando?
—Yo nada.
Lo miró incrédula.
—Solo les estoy dando un tiempo a solas para ver si llegan a algo y mi amigo deja de estar molesto con todo el mundo.
—Lili tampoco ha sido la misma desde anoche. ¿Crees que algo pasó?
—Probablemente.
Dan ayudó a Hailey a subir al bote y luego a ella.
El bote de James fue el primero en salir y luego el de ellos. William fue el último.
Su hermana se sentó en medio mirando hacia el agua y sacó su mano para tocarla. Skylar, por otro lado, estaba en la parte de atrás mirando hacia Dan que estaba del otro extremo. Él remó con movimientos lentos, pero fuertes.
No pudo evitar mirarlo embobada. Dan estaba usando una camiseta de mangas cortas y sus brazos se contraían con cada movimiento.
Se detuvieron cuando estuvieron en la mitad. Skylar cerró los ojos y se concentró en escuchar los sonidos de la naturaleza y el sol en su rostro. Estaba disfrutando del cálido día cuando un grito llamó su atención justo antes del sonido de algo estrellándose en el agua.
Se giró para averiguar qué había sucedido y cuando lo descubrió se tapó la boca para impedir estallar en carcajadas.
Lily estaba en el agua mientras William la miraba atónito. O al menos eso creía, ellos no estaban tan cerca como para saberlo con exactitud.
Su amiga se acercó al bote y William estiró un brazo para ayudarla a subir. Al parecer no era tan fácil porque batallaron algunos segundos. Cuando lo lograron, él indicó que volverían primero antes de comenzar a remar de regreso a la orilla.
Skylar esperó que se alejaran lo suficiente antes de comenzar a reírse y no fue la única.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







