Masuk—Vi que enviaste tu solicitud para el puesto de pasante en mi empresa —dijo Dan mirando a Benjamín por el espejo retrovisor.
Su fin de semana había terminado, aunque podía decir con certeza que había sido un éxito… en más de un sentido. Una prueba de ello era el cambio en la designación de autos. Lily estaba ahora en el carro de William y a cambio había tenido que recibir a Benjamín.
William había declarado a los cuatro vientos que Lily era la mujer de su vida y que no pensaba perderla. Es así como el ex, auto declarado, “soltero de por vida” ya no lo era más.
Dan aun no entendía cómo es que todo había sucedido tan rápido, pero estaba feliz por su amigo, al igual que Skylar parecía estarlo por su amiga.
—Sí, ¿estás considerando en aceptarla? —preguntó Benjamín entusiasmado.
Él era un sujeto agradable y bastante inteligente. Todavía no le agradaba del todo, en especial por su cercanía con Skylar, pero le había demostrado que podía ser un aliado muy eficaz.
—Depende —miró a Skylar—. ¿Presentaste tu solicitud?
Ella le había comentado que quería iniciar con sus prácticas con normalidad y que se tomaría un descanso cuando faltara un par de semanas para la fecha esperada del parto y lo retomaría tan pronto se sintiera preparada.
No estaba del todo contento con eso, pero entendía la importancia que tenía para Skylar acabar sus estudios. Además, no es como si fuera a hacerlo sola. Entre los dos se las arreglarían para manejar los nuevos cambios que vendrían con el nacimiento de su hijo.
—¿Qué tiene que ver tu decisión conmigo? —respondió Skylar.
—El puesto es tuyo a menos que decidas esperar algunos meses antes de empezar.
—Eso sería favoritismo.
—No, no lo es. Eres la mejor de tu curso y tienes un potencial increíble. Además, ya estás familiarizada con mi método de trabajo.
Ese era el primer año que recibía un pasante y no pensaba conformarse con cualquiera. Su empresa siempre había recibido pasantes destinados a los diferentes departamentos y algunos otros para algunos de sus hoteles, pero Dan siempre había preferido que no hubiera ninguno trabajando para él hasta que comenzó a trabajar con Skylar.
Era un reto tener a alguien con quien compartir sus conocimientos y que le planteara sus propias propuestas. Estaba dispuesto a mantener el puesto, pero no iba a aceptar a cualquiera. Necesitaba a alguien que no solo se limitara a decir “sí, señor”.
Benjamín era un gran candidato, pero no iba a escogerlo sobre Skylar. No le importaba mucho lo que el resto podía tener para decir. No es como si quisiera poner a alguien incapaz en el puesto. Skylar sabía lo que hacía y cada persona que había tenido la oportunidad de conocerla mientras trabajaba para él, no se atrevería a dudarlo.
—Podemos hablar sobre eso más tarde —pidió Skylar.
Frunció el entrecejo, pero asintió.
Benjamín cambió de tema y pronto los tres se encontraron discutiendo sobre algunos cambios realizados por el Departamento de Comercio.
Hailey, quién se había quedado dormida tan pronto subieron al auto, despertó cuando se detuvieron a dejar a Benjamín cerca de su casa.
Se despidieron del joven y continuaron hacia la casa del padre de Skylar para dejar a su hermana.
Estacionó su auto a un lado de la acerca y se bajó para ir por las cosas de Hailey.
Estaba sacando la maleta cuando David abrió la puerta y salió a recibirlos con una sonrisa.
Con una maleta en mano se acercó a Skylar y caminaron hasta la casa con Hailey delante de ellos.
—¿Se divirtieron? —preguntó David en cuanto entraron a la casa.
Se acomodaron en los sillones.
La hermana de Lily asintió y empezó a describir el lugar donde se habían quedado y todo lo que habían hecho. Su velocidad para hablar ya no le sorprendió demasiado, ella era capaz de decir frases largas sin detenerse a respirar.
David lo miró con una sonrisa de agradecimiento.
—Eso suena increíble, cariño —dijo David cuando Hailey acabó con su monólogo y luego miró a Skylar—. ¿Se quedaran a cenar?
—No esta vez, papá. ¿Qué te parece si el fin de semana nos reunimos?
—Está bien.
Se levantaron para despedirse.
—Gracias —dijo Hailey abrazándolo—. La pasé bastante bien.
—Y yo no merezco ni un agradecimiento —intervino Skylar.
—Gracias por estar con un tipo tan genial.
—Ja, ja. Que graciosa.
—Era una broma. —Hailey envolvió a su hermana lo mejor que pudo con su vientre en medio—. Sabes que te quiero, eres mi hermana favorita.
—Soy la única que tienes. —Skylar sacudió la cabellera de su hermana y a cambio recibió una mirada amenazante.
Después de despedirse salieron de la casa y subieron al auto.
En el viaje Dan quería preguntarle a Skylar sobre su conversación pendiente, pero espero hasta que estuvieron en el departamento.
—Creí que iba a empezar con tus prácticas —comentó sentándose sobre la cama.
Skylar estaba también se sentó.
—Lo haré, solo que decidí no hacerlo en Industrias Harris.
—¿Por qué no me lo dijiste?
—No sabía que tenía que pedirte permiso —respondió Skylar a la defensiva—. Lo siento no quise que sonara así.
—No estoy tratando de controlarte, solo me hubiera gustado que lo compartieras. —Colocó una mano sobre la de ella—. ¿Por qué no quieres trabajar conmigo?
Intentó no precipitarse a sacar conclusiones.
—No se trata de que no quiera, sino de que no creo que se lo correcto. Estamos juntos y las habladurías no se harán esperar.
—Lo que la gente piense no es de nuestra incumbencia, tú sabes de lo que eres capaz. —Acarició su mejilla—. Me gustaría que lo reconsideres. Que trabajes en el mismo lugar que yo nos traerá algunos beneficios. En cuanto el bebé nazca podrás dejarlo en la guardería y ambos estaremos cerca de él.
—Yo…
—¿Qué te parece esto? Hablaré con mi padre y trabajarás con él, estará más que feliz de tenerte. Hace un tiempo me dijo que haría que regresaras incluso si yo no estaba de acuerdo.
Skylar lo miró sorprendida.
—¿Enserio?
—Sí, puedes preguntarle. Él no se arriesgará a perderte por alguna otra empresa que podría ofrecerte un contrato tan pronto termines la carrera.
Ella soltó un suspiro y él sintió que estaba logrando convencerla.
—Está bien, pero con una condición. No interferirás con mis responsabilidades.
—Tienes mi palabra.
—Supongo que debo de alistar mi documentación.
Dan sonrió victorioso.
—Ahora que eso está solucionado, déjame mostrarte algo.
—¿De qué se trata?
No respondió solo la ayudó a levantarse y la llevó fuera de su habitación hasta la que estaba a lado. Abrió la puerta, encendió la luz e invitó a Skylar a entrar.
Mientras ellos habían estado de viaje, había contratado a un equipo para que se encargara de pintar las paredes de la habitación. Ahora eran de color celeste y había imágenes infantiles distribuidos indistintamente. En el techo había pegatinas de estrellas que brillaban en la oscuridad.
Era la primera vez que él también lo veía, claro que había visto los avances a través de las fotos que le habían llegado a lo largo del fin de semana; pero era diferente ver el trabajo acabado. La habitación había quedado asombrosa.
—¿Esto es lo que creo que es? —preguntó ella caminando por la habitación.
—Sí, la habitación del bebé. Escucha, sé que estamos yendo paso a paso y que aún no has tomado una decisión sobre lo que harás después del parto; pero quiero que te quede claro que los quiero aquí. Este...
Skylar se acercó a él y colocó las manos sobre su pecho antes de ponerse de puntillas y silenciarlo con un beso. No pudo ser más oportuna porque estaba comenzando a divagar por el nerviosismo.
—Gracias por hacerlo, me gusta. ¿Cuándo te las arreglaste para hacer esto?
—Este fin de semana, mientras estábamos fuera. Contraté a una diseñadora, pero le dije explícitamente que no tocará nada más. Quiero que nosotros nos encarguemos del resto.
—Yo también. —Skylar se giró para regresar su atención a la habitación—. La cuna podría ir por allí —dijo señalando un espacio—. Y por allá podría ir su cambiador.
La abrazó por la cintura y reclinó a cabeza sobre su pecho.
Dan pudo imaginarse el lugar finalizado mientras Skylar seguía mencionando donde podían colocar cada cosa. Luego ambos se quedaron en silencio tan solo observando el lugar.
—Estoy asustada —musitó Skylar—. No sé si podré hacerlo bien.
Él tenía los mismos temores, pero sabía que encontrarían la manera de hacerlo bien.
—Estoy aquí y haremos todo juntos. Seguro que no será fácil las primeras semanas y haremos algunas cosas mal, pero lo lograremos. —Acarició el vientre de Skylar—. Todo por este pequeño.
—No podemos seguirlo llamando así, necesita un nombre.
—Descartaste todas mis sugerencias.
—No podemos llamar a nuestro hijo Hércules o Poseidón.
—¿Por qué no? —preguntó lo más serio que pudo. Todavía le gustaba provocar a su tigresa de vez en cuando.
—No tienes remedio —dijo ella a la par que sacudía la cabeza. Se separó de su agarre y caminó hacia la puerta. Se detuvo un par de pasos más allá y lo miró sobre el hombro—. Por cierto, espero que haya quedado que el bebé y yo nos quedaremos.
Sonrió como bobo. Era un alivio escucharla decir eso. Aunque había sido bueno ocultándolo, había estado asustado con la idea de que Skylar decidiera machacarse después del nacimiento del bebé.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







