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Capítulo 59: Llegada anticipada

Auteur: Joana Guzman
last update Date de publication: 2022-03-25 12:58:21

—¿Estás segura de que estarán bien?

Skylar sonrió. No estaba segura de cuantas veces había escuchado esa pregunta desde que Dan le había dicho que tenía que viajar a Michigan para solucionar algunos problemas que se habían presentado en uno de los hoteles. Era lo último que haría antes de tomarse un tiempo libre para recibir al bebé.

—Sí. No tienes de que preocuparte.

—No estoy bien dejándote sola aquí.

—Tranquilo, Romeo —intervino Lily—. Recuerda que me quedaré a pasar las noches con ella y tu madre le hará compañía durante el día.

—Gracias —dijo él mirando a su amiga antes de regresar su atención a ella—. Prometo que regresaré lo más pronto posible. Te llamaré todos los días, pero si algo llega a pasar llámame de inmediato.

—Siempre tan mandón.

Él arqueó una ceja. Era tan sexy cuando se ponía todo serio.

—Está bien. Cuídate.

Dan la tomó del rostro y la besó.

—Tú también, tigresa. —Se giró para despedirse de Lily, cogió su maleta y se dirigió al ascensor.

En cuanto lo vio desaparecer, pensó en pasar los siguientes cuatro días sin él y empezó a sentirse algo desanimada.

—Es tan tierno, aunque algo exagerado —dijo su amiga.

Su comentario le sacó una sonrisa. Lily tenía razón. Dan podía exagerar con frecuencia, pero eso solo le demostraba lo importante que eran ella y el bebé para él.

Él los amaba.

Y ella lo amaba a él.

Estaba segura de eso desde hace algún tiempo, pero no había encontrado el momento para decírselo.  

—¿Qué te parece una película y un poco de helado? —preguntó su amiga.

—Suena a un buen plan.

Los siguientes dos días su amiga y Carmine se encargaron de supervisarla en todo momento. En el pasado las había escuchado bromear sobre lo sobreprotector que era Dan con ella, pero ahora que él no estaba era como si ellas hubieran tomado su lugar. Skylar no desaprovechó el momento para burlarse de eso.

El tercer día despertó con un dolor ligero en el vientre, pero no le dio demasiada importancia porque no era la primera vez que experimentaba dolores. Cuando lo había consultado con su doctor en su última cita, él le había dicho que era la manera de su cuerpo de prepararse para cuando llegara el momento.

El último mes de embarazo estaba resultando ser como el último tramo de una carrera de diez kilómetros. Podía sentir la meta cerca, pero alcanzarla le estaba costando bastante esfuerzo. Tenía que lidiar con dolores de espalda y pies, cansancio e incomodidad.

Como todos los días se levantó alrededor de las ocho de la mañana y se reunió con Caroline en la cocina. Lily debía estar camino al trabajo.

Estaba particularmente agotada, así que, por decisión propia, se limitó a estar recostada en el sofá leyendo un libro.

El dolor en su vientre comenzó a ser más intenso y frecuente transcurso del día y alrededor de las cinco de la tarde sintió un líquido deslizarse por sus piernas. Al mirarse soltó una maldición.

Caroline, que estaba observando una revista para bebés, se detuvo y la miró.

—¿Estás bien, cariño? —preguntó preocupada.

—No. Creo que mi bebé va a nacer —dijo algo asustada.

—Está sucediendo —dijo ella emocionada—. Primero vamos a cambiarte y a conseguir tu maleta. —Caroline se levantó y la ayudó a hacer lo mismo.

Fueron hasta la habitación donde ella se cambió de pantalones mientras la mamá de Dan hacía algunas llamadas.  

Skylar buscó su celular e hizo su propia llamada. Necesitaba ponerse en contacto con Dan. su celular la mandó directo a la casilla de voz.  

—Llamé a tu doctor, estará en la clínica cuando lleguemos. John llegara en cualquier momento —informó Caroline después de terminar la llamada—. Vamos abajo a esperarlo. Tu padre se encontrará con nosotros en el hospital y Lily también.  

—Está… —Lo que iba a decir se vio interrumpido por un dolor bastante intenso.

Caroline frotó su espalda y le recordó que debía respirar.

Dan y ella habían ido a clases de parto, había sido por insistencia de él, pero ahora lo agradecía. Se sentía algo más preparada que no haberlo hecho.

—Llamé a Dan, su celular está fuera de servicio —dijo en el ascensor—. Su celular está fuera de servicio.

—Me encargaré de contactarlo de la manera que sea necesario.

—Gracias.

Skylar se preguntó si el pánico aparecería en cualquier momento. Estaba asustada como cualquier madre primeriza lo estaría, pero dejó que la dominara. Había esperado ese momento con ansias, aunque le preocupaba que todavía faltara un tiempo antes de su fecha probable de parto.  

John llegó en el preciso momento en el que salieron al exterior. Se bajó la ayudó a subir al auto.

—Con cuidado —dijo él sujetándola de la cintura.

Otra contracción la azotó en cuanto estuvo en el interior del vehículo y se aferró al espaldar del asiento del piloto.

John arrancó tan pronto se colocó el cinturón de seguridad.

A Skylar el viaje al hospital le pareció eterno que casi soltó un suspiro de alivio cuando llegó.

—Hola, Skylar ¿Cómo te sientes? —preguntó el doctor entrando a su habitación.

John salió, pero Caroline permaneció a su lado

Skylar se relajó un poco en cuanto lo vio. Durante todo su embarazo, él le había demostrado ser muy capaz.

—Confundida. ¿No se supone que todavía faltaba un poco más de una semana para que naciera? —preguntó tratando de mantenerse tranquila.

—No te preocupes, a veces suele suceder que los bebés se adelantan un poco. ¿Puedo revisarte?

Asintió y dejó que el doctor hiciera su trabajo.

—¿Has tenido contracciones?

—Sí.

—¿A qué hora empezaron?

—Desde la mañana, no eran tan dolorosas y creí que era los dolores usuales.

—Estás en fase inicial, estarás aquí por un largo rato. ¿Dónde está el futuro papá?

—De viaje, pero llegará —dijo con seguridad.

Él tenía que llegar.

—Está bien. —El doctor anotó algo en una hoja—. Las contracciones se harán más dolorosas, así que dentro de poco se te colocará la epidural para aliviarte.

—Gracias.

John entró a la habitación tan pronto salió el doctor, seguido por su propio padre y Lily.

Su padre, su hermana y su amiga se turnaron para abrazarla.

—Logré hablar con Dan —informó John—. Él está en el aeropuerto justo ahora. Llegará dentro de algunas horas.

Skylar se alegró al saber que habían contactado a Dan.

Como el doctor había indicado, después de un tiempo le colocaron la epidural y eso ayudó bastante con el dolor que se estaba comenzando a poner insoportable.

Cada uno de los que estaban con ella, se aseguraron de mantenerla distraída. Caroline le contó algunas anécdotas sobre su propio parto y lo emocionada que había estado cuando vio a Dan por primera vez.

Un poco más de cuatro horas transcurrieron cuando Dan por fin llegó. Estaba desarreglado y tenía la respiración agitada, pero estaba allí.

—Creí que no llegarías —dijo aliviada al verlo.

Los demás se retiraron en silencio, dejándolos a solas.

Él beso el dorso de su mano.

—Yo también lo pensé por un momento, pero no había manera de que me perdiera este momento o que te dejará pasar por esto sola. ¿Qué dijo el doctor?

Como si lo hubieran invocado él entró a la habitación.

—Señor Harris, es un gusto verlo otra vez.

—Doctor, buenas noches. ¿Cómo está ella?

—Eso es lo que voy a ver.

El doctor volvió a revisarla y luego anunció que todavía tardaría algunas horas más.

—¿Eso es normal?

—Sí, los partos suelen tomar bastante tiempo en especial en las primerizas.

Dan hizo algunas preguntas más y luego asintió satisfecho.

El doctor se marchó, no sin antes asegurarles que el personal estaría pendiente.

Dan arrastró una silla cerca de ella y se sentó.

—Va a nacer —dijo Dan entusiasmado y llevó su mano hasta su vientre.

—Lo hará —respondió con una sonrisa.

Estuvieron conversando por un rato y luego debió quedarse dormida, aunque no duró mucho.

La siguiente vez que el doctor volvió le informó que estaba lista y todo comenzó.

Un segundo le estaban preguntando si estaba lista y al siguiente se encontraba pujando con todas sus fuerzas.

Dan la mantuvo sujeta de la mano y la alentó a cada segundo. Apenas entendía lo que él decía, pero su simple voz era un aliciente para continuar.

Cada empuje la agotaba aún más, pero no se detuvo hasta que escuchó el primer llanto de su hijo.

Ella no podía ver nada así que se giró hacia Dan. Él tenía una sonrisa enorme.

—Es un hombre fuerte y sano —anunció la enfermera segundos después y colocó a su hijo sobre su pecho.

Él estaba envuelto en una toalla.

Skylar derramó algunas lágrimas al verlo. Colocó una mano en su espalda.

Un vistazo a su pequeño bebé fue suficiente para saber que todo lo que había hecho por él había valido la pena. Lo tenía sano y salvo en sus brazos.  

Dan acarició la cabeza de su hijo con ternura mientras lo miraba embobado.

—Es perfecto —dijo él y depositó un beso en su frente.

—Lo es.

Una enfermera tomó a su bebé para llevarlo a evaluarlo con la promesa de que se lo entregaría después. Skylar no quería separarse de él, pero lo entendió.

Dan unió su frente a la suya y la miró directo a los ojos.

—Te amo —dijo él con devoción.

Su corazón sabía que era el momento indicado.

—Te amo —respondió poco antes de sentir los párpados pesados y caer en la inconsciencia.  

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Commentaires (2)
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Maricruz Wú Anaya
Por favor mas capítulos ............
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Beltre Elizabeth
......... estamos llegando al final
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