LOGIN—¿Skylar? —Emma parecía sorprendida de verla allí. Se levantó y rodeó el recibidor para llegar a ella—. Te extrañé tanto. —Ella la abrazó.
—Yo extrañé tu extraño sentido del humor y tus locuras.
—Lo tomaré como un halago —dijo ella con una sonrisa—. Escuche que te unes a nosotros otra vez.
—Así es, empiezo hoy.
—Esa es la mejor noticia que he escuchado. Alguien casi logra hacer que renuncie, estaba insoportable desde que te fuiste. —Emma miró a Dan—. Dejó de ser el sujeto más deseado del edificio al hombre que todos preferían evitar.
Sonrió divertida. Era claro que cualquier encaprichamiento que Emma hubiera sentido por Dan había quedado en el olvido y no precisamente debido a Skylar.
—¿No tienes un trabajo que hacer, Emma? —preguntó él en voz mortal.
Ella lo ignoró antes de continuar hablando.
—Ustedes hacen una linda pareja.
—Gracias.
—Estás hermosa. ¿De cuánto tiempo estás?
—Siete meses y medio.
—¿Y vas a trabajar estando embarazada? Vamos chica, tienes un hombre que puede encargarse de las cosas difíciles por un tiempo —dijo ella antes de guiñarle un ojo.
Soltó una carcajada. Emma seguía siendo la misma descarada de siempre.
Dan lucía sorprendido. Estaba seguro que conocía a Emma como la mujer eficiente, algo coqueta, pero profesional. La mujer frente a él en ese momento, debía ser toda una extraña.
—¿El señor Harris ya llegó?
—Sí, hace algunos minutos. Está en su oficina.
—Iré a presentarme.
—¿Quieres que te acompañe? —pregunto de inmediato Dan.
—Ve y encárgate de lo tuyo —colocó una mano en su espalda y le dio un empujón para que avanzara—. Seguro tienes tus propios asuntos que atender.
—Nada urgente.
—Esto será divertido —musitó Emma y regresó a su lugar—. Señor Harris, su nuevo pasante lo está esperando —dijo ella volviendo al trato formal.
—Muchas gracias —dijo Dan.
—Será mejor que vayas —insistió.
—¿Segura que no quieres…
Lo miró fijamente dejando claro lo que pensaba.
—Mensaje entendido, hasta más tarde.
Lo observó desaparecer por el pasillo con una sonrisa en el rostro.
—Te tengo envidia, mujer. Es un gran hombre y está como quiere —comentó Emma.
Si el comentario habría venido de otra persona, se habría molestado; pero con Emma no tenía sentido, ella no tenía remedio.
—Tienes razón —dijo guiñándole un ojo, luego se dirigió en dirección opuesta a la que se había dirigido Dan.
La puerta de la oficina de John Harris estaba abierta, pero de todas formas dio un par de golpes antes de entrar.
—Señor Harris, buenos días —saludó.
El padre de Dan se levantó de su asiento y se acercó a ella con una enorme sonrisa y con los brazos extendidos.
—Cariño, es un gusto tenerte aquí de nuevo y esta vez trabajando para mí. —Él le dio un abrazo, luego se hizo hacia atrás y la invitó a sentarse—. Cuando mi hijo me contó que te unirías a nosotros, me puse feliz. Si me preguntas tomaste una sabia decisión al rechazar trabajar para él, soy una mejor opción.
Sonrió ante el buen ánimo de su jefe.
—Gracias por la oportunidad, señor Harris.
—Nada de formalismos, soy solo John.
—Es mi jefe y debería tratarlo como tal.
—Eres un hueso difícil de roer ¿verdad? Pero no tienes que preocuparte que te dé tratos preferenciales. En lo que respecta a tus funciones siempre actuaré como tu superior. Sin embargo, creo que llamarme por mi nombre no cambiara eso.
—Está bien.
—Genial. ¿Cómo está mi nieto?
—Cada vez más grande y pesado.
—Eres una mujer fuerte. —Él la miró con aprecio—. Por cierto, Caroline te manda saludos.
—¿Cómo está ella?
—Muy bien, algo ansiosa por que nieto nazca y pueda consentirlo.
Los dos sonrieron.
Los padres de Dan iban a malcriar a su hijo, de eso no le quedaba ninguna duda.
—Bueno, es hora de ponernos a trabajar. Tenemos muchas cosas por delante. Ese de allí será tu escritorio. —John señaló el escritorio colocado en una de las esquinas de la oficina.
La oficina de John era lo suficientemente grande como para que el escritorio le restara tamaño.
Unos minutos después, Skylar estaba en su lugar de trabajo frente a la computadora. Comenzó por revisar algunos documentos y organizar algunos archivos que tenía en su correo. No le tomó demasiado tiempo retomar su ritmo anterior de trabajo.
John era un gran hombre y, al igual que su hijo, le gustaba escuchar sus opiniones y no tenía problemas en absolver sus dudas.
Dan se apareció una vez a ver como estaba, pero Skylar con el apoyo de John se encargaron de deshacerse de él sin demora. Él volvió otra vez durante la hora del almuerzo y la llevó hasta un restaurante cercano.
—¿Cómo va todo?
—Es como si creyeras que tu padre podría tratarme mal o exigirme demasiado.
—¿Lo hizo?
—No, no lo hizo. —Sonrió—. Pero seguro estará interesado en saber que su hijo no confía en él.
—No es eso, solo me preocupo por ti.
—Lo sé, pero todo estará bien. Ahora hablemos de otra cosa.
Dan optó por hablar de cosas del trabajo y ella se sintió más que feliz con el cambio de tema.
—Esto es genial —dijo Benjamín.
Ambos estaban en la cocina tomando un descanso, faltaba un par de horas para que terminaran y Skylar comenzaba a sentir el cansancio. Dan había insistido en que tomara una pequeña siesta en su oficina después del almuerzo y era gracias a eso que podría durar hasta finalizar el día.
—¿Dan aun no te ha vuelto loco?
—Por supuesto que sí, pero no es nada que no estuviera esperando. Su carácter es conocido por todos. No le gustan los errores y odia el conformismo. Venía preparado. Además, lo compensa con su capacidad para enseñar. Si no fuera porque hace millones aquí, podría dedicarse a ser catedrático.
Asintió de acuerdo con él.
—¿Y a ti que tal te va?
—Se siente bien estar de regreso, extrañaba todo esto.
Hablaron un par de minutos más y regresaron a sus puestos de trabajo.
Las siguientes dos horas pasaron bastante rápido mientras preparaba un informe.
—Acabó de enviarte el documento por el correo —le dijo a John cuando acabó.
Él asintió y minutos después le dijo que todo estaba bien.
—Eso es todo por hoy —dijo John poniéndose de pie—. Nos vemos mañana.
—Está bien.
Su jefe se retiró primero.
Skylar apagó su computadora, tomó su cartera y fue en busca de Dan. Él tardaría un poco más en salir, pero podía esperarlo.
No encontró a Benjamín en su lugar así que pasó directo a la oficina. Llamó a la puerta y entró.
—Lo siento, no quise interrumpir —dijo al ver a Dan reunido con una mujer—. Benjamín no estaba afuera.
—No te preocupes —Él le dio una sonrisa—. No debe tardar en regresar. Lo mandé a buscar unas cosas. Skylar, ella es la señorita Smith. Señorita Smith, Skylar.
La mujer la miró con interés.
—Es un gusto —dijo extendiéndole la mano a la mujer.
—Igualmente.
Su sonrisa le resultó demasiado artificial.
Dan le indicó que se sentara y regresó su atención a su invitada.
—Puede empezar —indicó él.
Skylar se sentó en uno de los lugares disponibles y sacó su libreta para tomar apuntes. Una costumbre.
Dan le dio una sonrisa al ver lo que hacía.
Benjamín se unió a ellos a los pocos minutos de que la mujer empezara a hablar y, después de darle una sonrisa, se sentó a su lado con su propia libreta.
La propuesta de la señorita Smith le parecía bastante interesante, pero no podía dejar de notar su sonrisa exagerada o sus intentos infructuosos de llamar la atención de Dan.
La situación no era de su agrado; sin embargo, se aseguró de actuar de manera profesional. Ayudó que Dan no mostrara ningún interés en la mujer.
Dan hizo algunas preguntas que la señorita Smith respondió con eficacia. Ella sabía lo que hacía.
—Lo evaluaremos y nos pondremos en contacto con usted —dijo Dan cuando la mujer terminó. Se puso de pie y le extendió la mano.
—Gracias por su tiempo.
—Benjamín, acompaña a la señorita Smith, por favor.
Él asintió y guio a la mujer.
—¿Qué te parece?
—¿La propuesta o la manera en que ella se comportó? —preguntó con tranquilidad.
Dan se acercó a ella y se puso de cuclillas.
—¿Estás celosa?
—No, no tiene ninguna posibilidad contigo —dijo con seguridad. A veces las hormonas sacaban lo peor de ella, pero, cuando no estaban a cargo, todavía era la mujer segura de sí misma.
Dan soltó una carcajada.
—Tienes mucha razón, no tiene ninguna posibilidad. Solo tengo ojos para una mujer. Ella es hermosa e inteligente y además será la madre de mi hijo. —Él le dio un beso que la dejó deseando más—. Soy bastante afortunado.
—Y más vale que no se te olvide.
—No hay posibilidad —dijo él con sinceridad—. ¿Nos vamos?
—¿Terminaste con todo?
—Sí. Esa era mi última reunión del día, ahora soy todo tuyo. —Él le dio un guiño al terminar de hablar.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







