Home / Mafia / Sangre y Rosas / ¿Quién eres Tú?

Share

¿Quién eres Tú?

Author: Annery
last update publish date: 2026-10-15 08:54:16

La calma que siguió a la caída de la familia Benedetti fue más pesada y sofocante que la propia guerra. Un silencio denso y vigilante se apoderó de la mansión Moretti, roto únicamente por el crujido de las pisadas de la guardia reforzada y el silbido del viento frío que descendía de las colinas.

En el centro del salón principal, las sombras de la noche se estiraban sobre los muebles de roble y las alfombras persas. Isabella estaba de pie junto a la gran chimenea apagada, con los brazos cruzados
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Sangre y Rosas   La Primera Noche

    El eco del beso aún resonaba en la atmósfera helada de la sala de mando, pero el espacio de pronto pareció volverse demasiado estrecho para la marea de emociones que amenazaba con ahogarlos.Dante no rompió el contacto. Con la mano firme entrelazada en el cabello de Isabella y el otro brazo ceñido a su cintura como una cadena irrompible, la guió fuera de la habitación de mapas. Las dobles puertas de madera maciza se cerraron tras ellos con un golpe seco, dejando atrás la cartografía de la guerra y los expedientes secretos.El pasillo del ala privada estaba sumido en una penumbra cálida, iluminado únicamente por los apliques de bronce que proyectaban luces doradas sobre las paredes. Caminaron en un silencio denso, cargado de una electricidad tan pura que el simple roce de sus ropas al avanzar hacía que a Isabella se le erizara la piel.Llegaron a los aposentos principales de Dante.Era una estancia imponente, dominada por una chimenea de piedra donde las brasas aún crepitaban levemente

  • Sangre y Rosas   ¿Quién eres Tú?

    La calma que siguió a la caída de la familia Benedetti fue más pesada y sofocante que la propia guerra. Un silencio denso y vigilante se apoderó de la mansión Moretti, roto únicamente por el crujido de las pisadas de la guardia reforzada y el silbido del viento frío que descendía de las colinas.En el centro del salón principal, las sombras de la noche se estiraban sobre los muebles de roble y las alfombras persas. Isabella estaba de pie junto a la gran chimenea apagada, con los brazos cruzados firmemente sobre el pecho. Vestía una camisa blanca holgada y pantalones oscuros; su figura parecía frágil contra la inmensidad de la estancia, pero sus ojos verdes refulgían con una determinación ardiente.Había pasado la mañana entera limpiando el instrumental del laboratorio subterráneo, quitando las manchas de sangre de las bandejas metálicas y viendo a los soldados recuperarse. Pero la imagen de Dante —cubierto con la sangre de sus enemigos, con los ojos convertidos en dos esquirlas de hie

  • Sangre y Rosas   Sangre en las Manos

    El reloj de pared de la sala de urgencias subterránea marcaba pasadas las tres de la mañana. El tictac monótono se mezclaba con el chasquido rítmico de la lluvia contra las rejas de ventilación superior. Isabella llevaba horas organizando el instrumental sobre las mesas de acero inoxidable: suturas de monofilamento, anestésicos locales, paquetes de gasa estéril y dos bolsas de sangre del grupo O negativo suspendidas en los soportes metálicos.Sabía que volverían. En el mundo de los Moretti, la violencia nunca era una idea abstracta; era una marea que siempre regresaba a la orilla cobrando su cuota.El sonido sordo de una detonación lejana en la entrada de la propiedad hizo temblar el polvo de los tubos fluorescentes. Segundos después, el estruendo de varias camionetas frenando en seco sobre el gravilla del patio de armas retumbó a través de los muros de concreto. Pasos apresurados, gritos en clave militar y el choque violento de las puertas blindadas al abrirse rompieron el silencio d

  • Sangre y Rosas   Territorio Enemigo

    El crepúsculo sobre las colinas teñía el cielo de un rojo violáceo, denso y pesado como la sangre seca. En el gran patio de armas de la mansión Moretti, el habitual silencio de la propiedad había sido sepultado bajo el estruendo metálico de los cerrojos, el rugido de los motores diésel de las camionetas blindadas y el murmullo tenso de decenas de hombres armados que se desplegaban por cada rincón del perímetro.La tregua forzada había terminado. No fueron los Russo quienes dieron el golpe final, sino la familia Benedetti, la dinastía más antigua y sanguinaria del norte, que había decidido romper el pacto de paz para aliarse con las facciones disidentes. En un ataque coordinado al amanecer, los Benedetti habían emboscado dos de los depósitos principales de la casa Moretti en el distrito industrial, dejando un rastro de fuego y muerte que hacía imposible cualquier intento de diplomacia.Isabella observaba el despliegue desde la balaustrada del primer piso, envuelta en una chaqueta de pañ

  • Sangre y Rosas   El Hermano Menor

    La niebla sobre la finca de la familia Moretti comenzó a disiparse hacia el mediodía, dejando al descubierto el frío acero de las rejas y la vigilancia redoblada en los perímetros. Tras los acontecimientos del balcón, Isabella se había atrincherado en el laboratorio subterráneo. El olor acre del reactivo Químico y el zumbido constante del refrigerador blindado eran su único refugio contra la tormenta emocional que la devoraba por dentro.Todavía sentía los labios de Dante ardiendo sobre los suyos, un fantasma de fuego que se negaba a desaparecer.El sonido metálico de la puerta pesada del sótano al abrirse rompió el silencio de su aislamiento. Isabella levantó la vista de la placa de Petri, esperando ver a Marco trayendo nuevos insumos o las habituales carpetas de informes.Sin embargo, el hombre que descendía por las escaleras de concreto no era el veterano de confianza de la familia.Era más joven, de hombros anchos y facciones afiladas que guardaban un parecido innegable con las de

  • Sangre y Rosas   Fuego bajo la Piel

    La lluvia de la noche anterior había dado paso a una niebla densa y fría que flotaba sobre los jardines de la mansión Moretti. La bruma matutina envolvía las estatuas de mármol y los cipreses del patio trasero, otorgándole a la propiedad el aspecto de una fortaleza suspendida en el tiempo.Isabella no había pegado ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los ojos, sentía el peso tenue de la frente de Dante contra la suya, el rastro cálido de sus dedos sobre su mejilla y la quemadura silenciosa de aquel beso fugaz en la mandíbula. Aquel gesto de rendición en medio de la tormenta no encajaba con el universo cruel en el que se encontraba, pero la certeza de su realidad le erizaba la piel a cada instante.A las siete de la mañana, incapaz de permanecer un minuto más en su habitación, Isabella salió al balcón de piedra del primer piso. El aire helado le golpeó el rostro, cortándole el aliento y ofreciéndole un respiro contra la marejada de pensamientos que le atenazaban la sien.Apoyó la

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status