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Capítulo 466

Author: Sofí Valiente
El silencio volvió a adueñarse de la noche.

Cecilia dio un par de vueltas en la cama por un buen rato hasta que, finalmente, se quedó profundamente dormida.

Noelia le acomodó las cobijas, le dio un beso tierno en la frente y salió de la recámara con cuidado para no hacer el menor ruido.

Apenas llegó al pasillo, vio a Marcos salir de la otra habitación.

Marcos acababa de bañarse y todavía tenía el pelo húmedo. Vestía una bata de seda con el pecho algo descubierto, donde se alcanzaba a notar la
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  • Seis Años y Aún Me Debes un Amor   Capítulo 470

    Los aplausos todavía resonaban con fuerza en el auditorio cuando Marcos, bien tomado de la mano de Noelia, salió discretamente por una puerta lateral.—¿A dónde vamos? —preguntó Noelia, intrigada.—Ya lo sabrás cuando lleguemos —respondió él, con una sonrisa misteriosa.Marcos la guio a través de los senderos llenos de árboles, pasando por edificios que les resultaban a la vez familiares y extraños, hasta que llegaron al pabellón de clases. Era el aula de la facultad de derecho, el mismo lugar donde Marcos tomaba clases años atrás.—¿Te acuerdas de este salón? —Marcos la invitó a pasar.—Claro que me acuerdo.Después de todo, para ganarse el corazón de Marcos, Noelia se la pasaba metida en ese salón en aquellos tiempos. Aunque el aula había sido remodelada, la distribución seguía siendo exactamente la misma. Noelia incluso recordaba el asiento que Marcos solía ocupar: el tercero de la penúltima fila.—Siéntate ahí —le dijo él.—Está bien.Ambos se sentaron juntos en la penúltima fila

  • Seis Años y Aún Me Debes un Amor   Capítulo 469

    Una vez que todo se acomodó, Noelia y Marcos mantuvieron el mismo ritmo pausado pero firme en su relación. Uno vivía en Montelargo y el otro en Valleverde. Cuando Marcos no estaba de viaje de negocios, lograban verse dos o tres veces por semana.Su madre, Teresa, siempre le salía con lo mismo:—Ustedes dos no pueden seguir viviendo así, distanciados. Eso no va para ningún lado. ¿Acaso Marcos no te ha vuelto a hablar de matrimonio?Noelia recordó muy bien aquella vez en el pasillo del hotel, cuando él se arrodilló para pedirle matrimonio y ella lo rechazó; desde entonces, Marcos no había vuelto a tocar el tema. De todos modos, a ella no le importaba. Ahora que su relación era cada vez más íntima, Noelia tenía la suficiente confianza y seguridad en su amor y en Marcos. Para ella, tener o no ese papel daba exactamente lo mismo.En diciembre se celebró el centenario de la universidad de Marcos. Él, como exalumno destacado, recibió una invitación formal de los directivos de la institución

  • Seis Años y Aún Me Debes un Amor   Capítulo 468

    Abajo, Carmen estaba sentada en la sala. Noelia y Marcos se cambiaron de ropa a toda prisa y bajaron junto con Cecilia.—¡Abuela! —Cecilia corrió alegremente y se plantó al lado de Carmen—. ¡Ya hice que mi papá y mi mamá bajaran!Carmen le acarició la cabecita con ternura:—Qué buena niña eres, Cecilia, gracias.Noelia no había visto a Carmen desde el día en que le dieron de alta a Marcos. Sin embargo, como antes habían pasado juntas esos diez eternos días a las afueras de terapia intensiva, unidas por la misma angustia, este reencuentro no resultó para nada incómodo.—Mamá —saludó Marcos.—Tía Carmen —pronunció Noelia con respeto.Carmen asintió con la cabeza y clavó la mirada en Marcos:—Ya estoy vieja y me falla la memoria. Ayer fue tu cumpleaños y se me pasó por completo. Cuando me acordé ya era de noche, y como pensé que ya estarías descansando, no quise molestarte —dijo Carmen, al tiempo que sacaba una elegante caja de su bolso y se la entregaba—. Este es tu regalo de cumpleaños

  • Seis Años y Aún Me Debes un Amor   Capítulo 467

    Noelia miró el cuello de Marcos. Ahí tenía, muy visibles, un par de marcas de besos. Anoche, en medio del frenesí y la pasión, se habían dejado huellas mutuamente. ¿Cómo se suponía que le explicaran eso a la niña?Mientras Noelia se moría de la vergüenza sin saber qué decir, Marcos habló con total naturalidad:—Mi amor, lo que pasa es que fue un mosquito. Anoche se metió un zancudo enorme al cuarto y nos picó a tu mamá y a mí.Cecilia frunció el ceño, indignada:—¡Qué mosquito tan malo! ¡Si se atreve a picar a mi papá y a mi mamá otra vez, lo voy a aplastar de un golpe!Marcos soltó una carcajada limpia. Noelia no soportaba verlo mentir con tanta seriedad, así que bajó a Cecilia de la cama a toda prisa para cortar el tema:—Bueno, bueno, mi vida... mamá te va a llevar a arreglarte para el día.—Está bien.***Ya que Cecilia se había levantado, lógicamente a Noelia y a Marcos se les espantó el sueño también.Después de asear a su hija, Noelia regresó al baño para arreglarse ella misma,

  • Seis Años y Aún Me Debes un Amor   Capítulo 466

    El silencio volvió a adueñarse de la noche.Cecilia dio un par de vueltas en la cama por un buen rato hasta que, finalmente, se quedó profundamente dormida. Noelia le acomodó las cobijas, le dio un beso tierno en la frente y salió de la recámara con cuidado para no hacer el menor ruido. Apenas llegó al pasillo, vio a Marcos salir de la otra habitación.Marcos acababa de bañarse y todavía tenía el pelo húmedo. Vestía una bata de seda con el pecho algo descubierto, donde se alcanzaba a notar la cicatriz del accidente.—¿Ya se durmió? —preguntó él en un susurro, acercándose.—Sí —asintió ella.Marcos se acercó a ella, paso a paso, hasta quedar a solo unos centímetros de Noelia. Su cuerpo aún conservaba la calidez del baño y el aroma fresco del gel de ducha flotaba en el aire.—¿Entonces ya nos toca atender nuestro asunto importante?A Noelia se le encendió la cara de la vergüenza al instante:—Antes de dormir, Cecilia nos hizo prometerle mil veces que pasaríamos la noche con ella.—Ate

  • Seis Años y Aún Me Debes un Amor   Capítulo 465

    Marcos miró las mancuernillas y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. Recordó vívidamente aquel día en que, cegado por la rabia, tiró el juego anterior al suelo, justo a los pies de ella.En ese instante, de verdad pensó que lo suyo se había terminado para siempre. Por fortuna, la vida fue generosa; a pesar de todas las estupideces que cometió, el hilo que los unía jamás se había roto.—Noelia... perdóname.—Sabía que ibas a pedirme perdón, pero hoy no te regalé esto para escuchar un lamento —Noelia le tomó la mano, sosteniendo el estuche junto con él—. Mira... los fragmentos se pudieron pulir e incrustar de nuevo para dar vida a unas mancuernillas hermosas. Eso ya es un verdadero milagro. Es justo lo que pasó con nosotros: nos quebramos, sanamos y nos volvimos a encontrar. La vida nos dio una segunda oportunidad. Sin embargo, si estas mancuernillas se vuelven a romper, ningún artesano, por más alma que le ponga, podrá unirlas otra vez. De la misma forma, nosotros tampoco ten

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