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Capítulo 8 Camila

Autor: DiegoAlmary
last update Fecha de publicación: 2021-09-19 05:27:47

Camila se mordió el labio, incapaz de encontrar una posición más cómoda para seguir sosteniendo su celular en el aire. Estaba boca arriba en su cama, con los brazos estirados pasando un rato en el F******k. Cuando ya no tenía más qué hacer se puso a rebuscar en las sugerencias de amistad, entrando a los perfiles de los chicos más sexis y enviando sus respectivas solicitudes, de soslayo vio la sugerencia que le indicaba el perfil del profesor Sebastián, pero lo ignoró, como tantas veces lo había hecho. No podía estar cerca de la tentación de enviarle la solicitud, era su profesor, no era correcto y además el hombre jamás se fijaría en ella. Dio un paso atrás, regresó al perfil del maestro y comenzó a ver las fotos, para su deleite, las fotos que tantas veces había visto aun estaban ahí, de él haciendo ejercicio, leyendo un libro y sin camisa, mostrando sus buenos pectorales y esa línea de vello que le cubría el pecho y el abdomen que la volvían loca. Lo meditó por varios minutos y el resultado fue un: qué malo podría pasar, siempre y cuando no meta las patas. presionó en agregar y contuvo el aliento por unos segundos, pero no pasó nada. Soltó el aire que tenía acumulado y regresó al menú principal, luego recordó algo que tenia qué hacer y se fue hasta la opción de buscar, donde tecleó: Gabriel Avendaño fue fácil encontrar al chico, tenían unos diez amigos en común. Pasó media hora viendo las fotos de Gabriel, y hasta guardó una de él sin camisa frente al espejo de un gimnasio, el chico era delgado, pero sus músculos se veían bien, sobre todo sus glúteos.

—Lastima — se dijo en vos alta al ver otra de sus abdominales. Siguió otro rato, buscando hasta en lo más profundo del perfil en busca de cualquier dato que le rebelara qué había sucedido en su vida para que casi lo enviaran a la cárcel por asesinato, en cada rincón, en cada imagen compartida y hasta en sus amigos, pero el muchacho era poco activo en la red, las pocas imágenes que las subía a intervalos de semanas o meses. Solo encontró una foto con un chico lindo de cabello rubio y ojos verdes, estaban abrazados en un día de piscina. Gabriel no escribió nada como pie de foto, pero había un comentario. Eral el chico que estaba con Gabriel en la foto, y ponía un: Te quiero, hermano. No dudó ni un instante al entrar al perfil, y dio un grito de sorpresa al toparse con todo un adonis. La foto de la piscina debió de haberse tomado hace unos años, ya que el hombre que veía en el perfil era muy diferente, sus ojos verdes eran como esmeraldas pulidas, la barba y el cabello rubio oro, el traje y la corbata le sentaban de maravilla. Odiaba que le gustaran mayores, pero eran muy sexys para resistirse. Solo tenía cuatro fotos y las guardó todas después de enviarle la solicitud de amistad. Regresó al perfil de Gabriel e hizo lo mismo. Estaba entretenida morboseandolo un rato y notando como en cada foto se veía el progreso de su cuerpo hasta que, en la parte superior de la pantalla de su celular, apreció la notificación que le indicaba que Sebastián le había aceptado la solicitud de amistad. Ahogó un grito y apretó la pantalla hasta que se puso de un color azul intenso, pero la aflojó al recordar que no tenia ninguna oportunidad con el hombre, y que podía dañar su celular. Regresó a la pantalla principal de su celular, donde una foto de Adele decoraba el fondo.

— Hola — un mensaje apareció en una burbuja de chat, cuando la foto apareció, el celular se le cayó en la cara y le apachurró la nariz, era un mensaje de Sebastián. Saltó de la cama frotándose, gritó como una histérica mirándose al espejo y luego se lanzó a la cama tomando el celular, buscó en los contactos y se puso el teléfono en el oído, esperó impaciente hasta que la otra persona contestó.

— ¿Qué quieres? — le dijo al contestar, pero no sonaba enojado.

— Gabriel, ¿Dónde estás? Te necesito aquí.

— Estoy en el hospital, el estúpido de Samuel me puso a limpiar los baños — Camila lanzó una maldición al aire.

— Le envié la solicitud al Sebastián, ¡y la aceptó! — escuchó a Gabriel suspirar

— Es tu profesor de hace años, claro que te la iba a aceptar.

—No, no, espera — hizo una pausa para hacerse la interesante — me envió un mensaje.

— ¿Qué te dijo? — ahora si Gabriel parecía interesado.

— Pues… hola, ¿qué le digo? — Gabriel rio al otro lado de la línea, y su risa hizo eco en el baño.

— Pues dile hola también, y hablame mas rato, que estoy trabajando y si Samuel me ve me va a descontar una hora, de paso te cuento algo de él, a dios — cortó la llamada y Camila se quedó ahí, con el celular al oído. Comenzó a respirar con agitación cuando entró a la burbuja de chat y escribió:

— Hola, profe, lamento haberle enviado la solicitud, es que lo vi en las sugerencias y dije… — se golpeó la frente con el celular en un gesto de desaprobación y reescribió el mensaje — Hola profe, es que necesitaba un favor, no entiendo nada de su materia y no sé si podría ayudarme a… — negó varias veces con la cabeza, y después de pensárselo por mucho envió un — Hola.

Se tiró a la cama y apretó el celular contra el pecho.

— Parezco una colegiala enamoradiza y estúpida — se dijo, luego soltó una carcajada —soy una colegiala enamoradiza y estúpida.

DiegoAlmary

Los capítulos se harán más cortos de aquí en adelante. gracias por leer.

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