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capitulo 5

Author: Orion
last update publish date: 2026-09-21 16:12:21

Aquella noche, el gran salón de la residencia Valdés había sido transformado en un lujoso salón de banquetes. Decenas de sirvientes elegantemente vestidos iban y venían apresuradamente, llevando bandejas con champán y exquisitos platillos, mientras atendían a los distinguidos invitados que abarrotaban el lugar.

En medio de la multitud, Alejandro Valdés permanecía erguido, vestido con un esmoquin negro que envolvía a la perfección su cuerpo atlético. A su lado, Victoria lucía deslumbrante con un vestido de noche color vino tinto y joyas de diamantes que brillaban bajo las luces.

"Gracias por venir, señor Miller", dijo Victoria con una sonrisa elegante, saludando a uno de los empresarios más reconocidos. "Nos hace muy felices poder compartir este momento con todos ustedes."

"Felicidades por el nacimiento de su hijo, señor Valdés", respondió el señor Miller mientras estrechaba la mano de Alejandro. "Esta casa se ve muy animada esta noche."

"Gracias", respondió Alejandro brevemente, con su habitual tono frío y distante.

Aunque de vez en cuando respondía a los saludos de sus socios comerciales, la mente de Alejandro no estaba en absoluto en aquel salón. Sus ojos grises recorrían continuamente cada rincón de la habitación, como si estuviera buscando a alguien que no aparecía por ninguna parte.

Victoria, que permanecía muy cerca de él, se dio cuenta del movimiento de los ojos de su esposo. Su corazón ardió de celos. Sabía perfectamente a quién estaba buscando Alejandro: Camilla.

"¡Maldita mujer barata! ¡Incluso en un evento como este, Alejandro sigue pensando en ella!", pensó Victoria con rabia.

De repente, los ojos de Victoria captaron a Maria, quien estaba de pie cerca de la columna principal y le hizo un pequeño gesto con la cabeza como señal secreta: "Todo está listo. La trampa está perfectamente preparada".

Una sonrisa maliciosa se dibujó en los labios rojos de Victoria. Se volvió, tomó el brazo de Alejandro y fingió mostrarse dulce y atenta.

"Querido", lo llamó Victoria suavemente. "He preparado una pequeña sorpresa para los invitados esta noche. Un video de algunos momentos tiernos de nuestro hijo, Gael. ¿Puedo pedirles a los invitados que nos presten atención por un momento?"

Alejandro dirigió la mirada hacia Victoria. "Hazlo si eso te hace feliz."

"Gracias, querido", susurró Victoria. Se dio la vuelta y caminó con elegancia hacia el pequeño podio frente a la enorme pantalla del proyector ubicada en el centro del salón.

Victoria tomó el micrófono y miró a todos los invitados con una expresión triunfal. "Esta noche es el fin de tu vida, Camilla. Quedarás destruida y serás expulsada como un perro", murmuró para sí misma.

"Buenas noches a todos", la voz de Victoria resonó melodiosamente a través de los altavoces, haciendo que la atención de los cientos de invitados se centrara de inmediato en ella. "Como muestra de nuestro agradecimiento, quisiera compartir con ustedes un tierno video sobre la felicidad de nuestra familia junto a nuestro bebé, Gael..."

Victoria hizo una señal al operador situado en una esquina de la sala para que reprodujera el video. La enorme pantalla del proyector se encendió de repente y mostró una imagen borrosa. Sin embargo, en lugar de mostrar un adorable video del bebé Gael, lo que apareció fue una grabación de una cámara oculta en una habitación VIP tenuemente iluminada.

El majestuoso salón quedó repentinamente en silencio.

En la enorme pantalla, se veía a una mujer con la ropa desgarrada a la altura del hombro, siendo sometida violentamente por un hombre de mediana edad cuyo rostro resultaba familiar para los empresarios presentes.

El hombre mayor soltaba una risa repugnante mientras sujetaba por la fuerza el cuerpo de la mujer, que no dejaba de forcejear y llorar.

Un murmullo de sorpresa recorrió a los cientos de invitados.

"¡Dios mío! ¿¡Qué están mostrando en esa pantalla?!"

"¿¡Acaso ese no es el señor Harold!? ¿Y quién es esa mujer?"

Victoria se cubrió la boca con ambas manos, fingiendo estar aterrada. "¿Q-qué es esto?! ¡Operador, apaga el video! ¡Apágalo ahora mismo!"

Sin embargo, los ojos de Alejandro ya estaban clavados en la enorme pantalla. Sus pupilas se contrajeron. El hombre reconoció de inmediato a la mujer aterrorizada que forcejeaba en la pantalla.

¡Era Camilla!

Maria avanzó de repente hacia el podio con una expresión de furia fingida. "¡Esto es demasiado! ¡Esto es una verdadera humillación para la familia Valdés!", gritó histéricamente. "¡Esa mujer... es la nueva nodriza del bebé Gael! ¡Me siento profundamente ofendida y avergonzada como jefa de servicio! ¡Esa mujerzuela se atrevió a seducir a nuestro honorable invitado en esta casa mientras se celebraba el evento!"

Maria desvió la mirada hacia Alejandro, quien permanecía inmóvil en medio del salón. "¡Señor Valdés, perdóneme! ¡Iré a esa habitación ahora mismo y me encargaré de esa mujer sin vergüenza!"

Maria se apresuró a marcharse del salón en dirección al piso superior.

Sin embargo, Alejandro no escuchó en absoluto los gritos de Maria. Toda su atención estaba concentrada en un solo detalle de la enorme pantalla del proyector antes de que el video finalmente fuera apagado a la fuerza.

Cuando la ropa del hombro de Camilla fue rasgada por el hombre mayor, la cámara captó con absoluta claridad la parte posterior de su hombro izquierdo. Allí, sobre su piel tersa, había una marca de nacimiento única con forma de concha marina y de un tono marrón.

La sangre de Alejandro se congeló de repente. Un recuerdo de hacía un año irrumpió violentamente en su mente: aquella noche de verano de un año atrás, en una habitación VIP de un exclusivo club nocturno.

Cuando perdió el control bajo los efectos del alcohol y los estimulantes, y luego descargó su deseo sobre una mujer que había conocido por casualidad.

Lo único que Alejandro recordaba con mayor claridad de aquella mujer de esa noche era el roce de sus dedos sobre la marca de nacimiento con forma de concha marina en el hombro izquierdo de la mujer.

El pecho de Alejandro retumbó con fuerza. Sin pronunciar una sola palabra, se dio la vuelta y avanzó a grandes zancadas hacia las escaleras para subir al piso superior.

Victoria, al ver la reacción de Alejandro, entró en pánico de repente. "¡Alejandro! ¡Querido, ¿adónde vas?!", gritó. Pensando que su esposo estaba furioso y quería expulsar personalmente a Camilla, se apresuró a seguirlo.

La puerta de la habitación VIP del segundo piso se abrió violentamente.

Cuando Alejandro llegó al umbral, la habitación ya estaba hecha un desastre. El viejo degenerado ya no estaba allí, porque Maria le había ordenado escapar por la puerta trasera para que nadie lo descubriera.

Camilla yacía en el suelo en un estado devastador. Tenía la parte superior de la ropa completamente desgarrada y numerosos moretones rojos cubrían sus brazos, mientras Maria se encontraba de pie sobre ella, con la mano recién levantada para golpearla otra vez.

"¡Mujer sin vergüenza! ¡Has arruinado el buen nombre de la familia Valdés!", gritó Maria furiosa.

"¡Detente!"

La voz atronadora de Alejandro hizo que Maria detuviera la mano en el aire.

La vieja jefa de servicio se volvió y esbozó una sonrisa provocadora.

"¡Señor Valdés! Qué bueno que está aquí. Mire a esta mujerzuela, ¡ha manchado la grandeza de su hogar! Debemos entregarla a la policía..."

"¡Cierra la boca, Maria!", la amenazó Alejandro con un tono tan bajo y frío que helaba la sangre. "Si dices una sola palabra más, me aseguraré de que salgas de esta casa sin llevarte ni un centavo y termines en prisión."

Maria se quedó paralizada, y su rostro se volvió mortalmente pálido. Al mismo tiempo, Victoria llegó a la puerta, respirando agitadamente. Al ver el estado destrozado de Camilla en el suelo, una sensación de satisfacción la envolvió, aunque fingió cubrirse la boca con las manos. "Dios mío, Alejandro... el estado de esta mujer es realmente repugnante. ¿Por qué la proteges?"

Alejandro ignoró a Victoria. El hombre avanzó y luego se arrodilló junto a Camilla.

Camilla inmediatamente encogió el cuerpo y se cubrió el pecho expuesto con ambas manos, que temblaban violentamente. Las lágrimas corrían sin parar por su rostro pálido.

"Y-yo no lo hice, señor...", susurró Camilla con voz entrecortada, mirando a Alejandro con un miedo inmenso. "Lo juro... e-ese hombre mayor me obligó... yo no seduje a nadie..."

El corazón de Alejandro palpitó con dolor al ver las lágrimas de aquella mujer. Sin dudarlo, se quitó su costoso saco de esmoquin y lo envolvió alrededor del cuerpo de Camilla, cubriendo sus hombros y su pecho descubierto.

Sin embargo, antes de que la tela del saco cubriera por completo el cuerpo de Camilla, los ojos de Alejandro volvieron a posarse sobre la marca de nacimiento en el hombro izquierdo de la mujer.

Era exactamente la misma marca.

Victoria se acercó, manipulando nuevamente la situación para hacer que Alejandro odiara a Camilla. "Alejandro, ¡no sientas lástima por ella! ¡Todos los invitados vieron la grabación! Es una mujer barata que deliberadamente provoca a los hombres ricos..."

"¡Cállate, Victoria!", la interrumpió Alejandro con voz grave, ignorando por completo las palabras de su esposa.

La habitación quedó repentinamente sumida en un silencio absoluto. Alejandro miró profundamente los ojos llorosos de Camilla.

"Responde a mi pregunta. ¿Eras tú... la mujer que estuvo conmigo en aquella habitación VIP del club nocturno? ¿A mediados del verano del año pasado?"

Camilla quedó atónita. Sus ojos se abrieron de par en par y su respiración se quedó atrapada en la garganta.

Por otro lado, el cuerpo de Victoria se quedó completamente rígido. Su hermoso rostro perdió el color de inmediato.

"¡A-Alejandro! ¡¿Qué estás preguntando?!", intervino Victoria con voz aguda, intentando cortar aquella conversación. "¡¿De qué estás hablando?! ¡Está claro que la mujer del club nocturno del verano pasado era yo! ¡Yo estuve contigo aquella noche hasta que di a luz a Gael! ¿Por qué le haces esta pregunta absurda a esta miserable sirvienta?!"

Alejandro se puso de pie, giró el cuerpo y miró a Victoria con una mirada tan afilada como una daga.

"¿Dices que tú eras la mujer de aquella noche, Victoria?"

"¡Por supuesto!", exclamó Victoria, con el pecho subiendo y bajando mientras contenía el impacto del miedo. "¡Me haces daño si dudas de eso!"

"Entonces explícame", susurró Alejandro, presionando cada palabra hasta hacer que la tensión en la habitación aumentara aún más. "La mujer que estuvo conmigo aquella noche... tenía una marca de nacimiento con forma de concha marina en el hombro izquierdo, exactamente igual a la de Camilla... ¿Cómo es posible que esa mujer no fuera ella?"

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