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Capítulo: Ojo por ojo

مؤلف: J.D Anderson
last update تاريخ النشر: 2025-08-19 03:31:33
Orla empujó al hombre con todas las fuerzas que le quedaban, jadeando como si el aire se le escapara de los pulmones.

Sus ojos estaban rojos de rabia y lágrimas, su cuerpo temblaba entre el miedo y el coraje.

Félix, lejos de enojarse de inmediato, soltó una risa amarga, una carcajada cargada de incredulidad.

Sus palabras habían golpeado en lo más profundo de su orgullo masculino. Nadie, absolutamente ninguna mujer, había tenido jamás el atrevimiento de hablarle de esa forma.

Había recibido halag
J.D Anderson

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  • Suplicando tu perdón    Capítulo: Epílogo

    Un año después.El amanecer caía suave sobre el bosque, pintando de dorado las hojas que se mecían con el viento.En la casa del lago, el aire olía a flores recién cortadas, a madera húmeda, a recuerdos. Era un día especial. Sin que Alexis y Sienna lo supieran, sus hijos habían preparado una celebración secreta: el aniversario de boda número treinta de sus padres.Enzo y Melody habían organizado todo junto con sus parejas.En el jardín se alzaban guirnaldas de luces que colgaban de los árboles como luciérnagas eternas, las mesas estaban cubiertas con manteles blancos y centros de flores silvestres, y sobre el muelle se reflejaban las luces del atardecer en el lago, creando un espejo de calma y belleza.Cuando el auto de Alexis se detuvo frente a la casa, Sienna lo miró con sorpresa.—¿Por qué hay tantos autos? —preguntó entre risas, desconcertada.Él negó con la cabeza, igual de confundido. Pero apenas cruzaron el jardín, las voces estallaron al unísono.—¡Sorpresa!Melody corrió haci

  • Suplicando tu perdón    Capítulo: Lograr amor

    Días después.El cielo estaba gris aquel día. Parecía que hasta las nubes lloraban. Fernanda se sentó en la primera fila del juzgado, con las manos frías y los ojos enrojecidos de tanto contener el llanto. Su hermana estaba frente a ella, esposada, vestida con el uniforme beige de los reos. Se miraron por un instante… ese instante que separa el amor de la decepción. La sala olía a polvo, a papeles viejos y a tristeza.El juez leyó la sentencia:—Diez años de prisión por intento de homicidio agravante.La voz retumbó en el lugar como un trueno. Fernanda sintió un peso caerle sobre el pecho. No era alegría, ni alivio, ni venganza. Era un cansancio hondo, de esos que solo se entienden después de haber amado demasiado.Su hermana rompió en llanto.—¡Perdóname, por favor! —gritó entre sollozos—. ¡Yo no quería hacerte daño, Fer, te lo juro!Pero Fernanda no respondió. Apenas giró el rostro, evitando su mirada. La compasión se le había secado. Todo lo que alguna vez sintió por ella se había

  • Suplicando tu perdón    Capítulo: Renacida

    A la mañana siguiente Fernanda fue dada de alta.Salió del hospital con la palidez ya menos marcada, pero con el cuerpo aún frágil y la mirada clavada en un futuro que se le antojaba incierto.Enzo la acompañó en silencio; su mano apretaba la suya con una ternura contenida que decía más que cualquier promesa.Partieron a la ciudad sin demasiado ruido: la boda estaba a una semana y la vida pedía normalidad, aunque por debajo latiera el peligro.No habían pasado ni dos días cuando Enzo recibió una llamada que le heló la sangre: Pía luchaba por cobrar de inmediato el seguro de vida de Fernanda. La noticia le golpeó con la crudeza de una traición: la hermana de Fernanda, la sangre con la que habían compartido infancia, ahora buscaba beneficiarse de la tragedia.Enzo dejó la llamada en manos de Alexis, su abogado y amigo.Pocos minutos después, Alexis lo llamó en retorno: había encontrado pruebas —firmes, documentadas— que relacionaban a Pía y a Logan con el daño que habían provocado a Fer

  • Suplicando tu perdón    Capítulo: A salvo entre tus brazos

    Enzo se quedó callado, tan quieto que parecía no respirar.Sin embargo, sus ojos no dejaban de mirar a Pía.La observaba con una mezcla de desconcierto y sospecha, como si intentara descifrar algo oculto detrás de su sonrisa forzada.Aquella mirada, tan intensa, hizo que la joven se estremeciera. Sintió el pulso acelerarse, una opresión en el pecho, y fingió sentirse mal solo para escapar de allí.—Perdón… no me siento bien —murmuró con voz débil antes de alejarse con paso vacilante.Enzo la vio marcharse, y algo dentro de él se encendió. Era una corazonada, de esas que nacen en el alma y no pueden ignorarse.En cuestión de segundos, se giró hacia su padre y su primo, con el rostro desencajado.—Vengan conmigo. ¡Por favor, vengan ahora! —exclamó con una urgencia que asustó a ambos.Alexis, su padre, intercambió una mirada con su sobrino.El chico conducía, confundido pero dispuesto a seguirlo. Enzo no podía explicar con claridad lo que sentía, solo sabía que debía ir.—¡Juro que la lla

  • Suplicando tu perdón    Capítulo: Sálvame

    Fernanda golpeó la ventana con todas sus fuerzas, sintiendo que el aire le faltaba, que cada respiración era un esfuerzo titánico.El vidrio tembló bajo sus manos, y por un instante pensó que no podría lograrlo, que el peso del miedo y del fuego la aplastaría.Pero algo más fuerte que el pánico surgió en ella: la necesidad de sobrevivir.Con un grito ahogado, su cuerpo se impulsó hacia afuera. Sintió un dolor agudo cuando la piel de su costado raspó el borde de la ventana, pero no le importó.Nada importaba más que seguir viva, respirar de nuevo, escapar de esa pesadilla.Corrió sin mirar atrás, atravesando el bosque oscuro, saltando ramas y esquivando troncos caídos.El fuego devoraba todo a su alrededor, un rugido infernal que parecía querer engullirla, pero Fernanda estaba viva, y cada latido de su corazón era un recordatorio de que no podía rendirse.Respiraba con dificultad, con el cuerpo cubierto de hollín y heridas, pero la adrenalina la mantenía en movimiento.La traición de su

  • Suplicando tu perdón    Capítulo: Por sobrevivir

    Los días avanzaron. La noche antes del fin de semana, que sería la fiesta de despedida de solteros, Enzo llevó a Fernanda a una cena cerca del lago. Tomó su mano con ternura.—Eres la primera persona que realmente he amado, Fer —dijo, mirándola a los ojos—. Conoces todos mis demonios, y también todas mis virtudes.Fernanda sonrió y acarició su rostro.—Y yo te amo tal como eres, en las buenas y en las malas —respondió—. Te lo prometo, vamos a ser felices, vamos a crecer juntos, no nos vamos a dejar vencer.Se besaron con una mezcla de ternura y pasión. Sonrieron, sintiéndose más enamorados que nunca, más listos para ser marido y mujer.Al día siguiente, Fernanda se despidió de Enzo.—Te veré el lunes, y comienza la cuenta regresiva para nuestra boda —dijo, besando sus labios.—Cuídate mucho, amor, recuerda enviarme un mensaje al llegar —respondió Enzo, acariciando su mejilla.Ella asintió y escuchó el claxon. Su hermana Pía había llegado. Pía la miró con una expresión angustiada, recor

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