ログインTres años atrás, Mariana Ordóñez le había arrojado una suma de dinero a su novio, Emiliano Valdés, y había terminado con él sin mirar atrás. Después, había regresado al país para casarse por conveniencia. Tres años después, en la víspera de la boda de Mariana, Emiliano también regresó. El chico pobre de entonces resultó ser el heredero de la poderosa familia Valdés... y, además, el mejor amigo de su prometido. Ella lo abandonó. Él la engañó. Para Mariana, estaban a mano, así que decidió mantenerse lejos de Emiliano, de ese peligro al que no quería volver a acercarse. Pero Emiliano no estaba dispuesto a dejarla ir. Paso a paso, la fue acorralando, observando con burla cómo su prometido la hería. Frente a los demás fingían no conocerse. A solas, se enfrentaban en silencio. El único que conocía la verdad le preguntó a Emiliano: —¿De verdad la odias tanto? Emiliano guardó silencio. Después, Mariana rompió el compromiso y se fue al extranjero. Se convirtió en corresponsal de guerra. Entre el estruendo de las explosiones, Emiliano volvió a aparecer. Una bala perdida silbó en el aire. Con los ojos enrojecidos, Emiliano cubrió a Mariana con su propio cuerpo. —Aunque tengamos que morir... te mueres conmigo.
もっと見るMariana alcanzó a ver el celular de Emiliano sobre la mesa. Le tomó la mano y lo desbloqueó con su huella.En la lista de chats de WhatsApp, ella aparecía hasta arriba. El nombre que le había puesto era: “Solo para pasar el rato”.Dejó escapar un suspiro casi imperceptible.¿Ni cuatro años habían sido suficientes?—¿Para qué agarras mi celular...?Emiliano, ya medio borracho, murmuró la pregunta sin abrir los ojos.—Se me acabó la pila. Voy a usar el tuyo para el mapa.Mariana respondió sin darle importancia. Abrió el chat con Fabián y le mandó la ubicación: “Ven por tu jefe.”Fabián: “Voy en camino.”Guardó el celular en el bolsillo de Emiliano y se quedó con él esperando.Veinte minutos después, llegó Fabián.—¿El señor Emiliano está borracho?—Sí. Llévalo a su casa, por favor.—Claro.Fabián lo sostuvo y lo ayudó a salir. Mariana los siguió hasta la puerta.Cuando el carro se fue, ella regresó por el suyo y condujo a casa.Después de bañarse y acostarse, vio que Alonso había cre
—Emiliano, la próxima vez no la invites a beber contigo. No tolera bien el alcohol, y cuando se pasa, le duele el estómago.—Depende de mi humor.Emiliano se sirvió otra copa y se la tomó de un trago.Alonso negó con la cabeza, resignado. Y aun así, a Lorena le encantaba juntarse con él.Por más frío que Emiliano fuera con ella, nunca le importaba.—Mariana, cuídate en el camino.—Claro. Llévate a Lorena y dale algo para que se le baje.Mariana sonaba atenta en cada palabra, pero el ánimo de Alonso ya estaba decaído. No dijo más y se fue con Lorena.Cuando el carro desapareció, Mariana le quitó la copa a Emiliano.—Vámonos. Te llevo a casa.—Aún no termino. Quédate sentada... y de paso cena.Emiliano recuperó la copa y llamó al mesero, murmurándole unas instrucciones.El mesero asintió y se retiró.Mariana cambió de lugar y se sentó frente a él. Pidió un vaso limpio.Su ánimo tampoco era bueno.No podía romper el compromiso... y encima tenía que lidiar con Emiliano y sus intenciones
—¿Qué pasó? —preguntó Alonso.—Un amigo se pasó de copas. Me pidió que fuera por él.Mariana apretó el celular, maldiciendo en silencio a Emiliano.—Voy contigo.Alonso también se levantó y fue por su abrigo.En ese momento, su celular sonó.Mariana alcanzó a ver el nombre en la pantalla: Lorena. La foto de perfil mostraba su sonrisa radiante.Alonso salió a contestar. Regresó enseguida y pagó la cuenta.—No voy a poder acompañarte. Lorena está borracha.—Entonces ve por ella.Por primera vez, Mariana agradeció la existencia de Lorena.Se separaron, cada uno rumbo a recoger a alguien.Como no conocía bien la zona, al subir al carro abrió la ubicación que Emiliano le había enviado y activó el GPS.El carro de Alonso desapareció pronto en la distancia.El bar estaba algo retirado, y el trayecto se le hizo más largo de lo normal. Tardó casi cuarenta minutos en llegar.Adentro, la luz era tenue y el aire estaba cargado de alcohol.Entrecerró los ojos, buscando a Emiliano entre los reserva
Mariana se odiaba a sí misma.Odiaba lo que había hecho.Odiaba haberse quedado atrapada en el dolor del pasado, huyendo una y otra vez del sufrimiento de su familia.Un sufrimiento... que ella misma había provocado.Al final, le escribió a Emiliano: “Perdón. No cumplí. Demándame.”Emiliano vio el mensaje, pero no reaccionó de inmediato.Al mismo tiempo, Alonso también recibió uno.Mariana: “No voy a romper el compromiso. Hablemos esta noche.”Alonso soltó el aire, aliviado. Una sonrisa se dibujó en sus labios.Le dio una palmada en el hombro a Emiliano.—Entonces queda así. Cuando me case, tú serás mi padrino.En realidad, había ido a buscarlo porque estaba de mal humor y quería salir a tomar algo.—Por cierto, hoy voy a cenar con Mariana. Otro día salimos a tomar.Los labios de Emiliano se tensaron.—Lárgate.—No te enojes. La próxima no paramos hasta que nos corran —respondió Alonso, de buen ánimo.No le dio importancia al tono frío de Emiliano. Salió y cerró la puerta.Emiliano cer
—Yo solo escribí lo que se dijo en la entrevista. ¿O acaso te arrepentiste de que incluyera lo de tu ex?Mariana pensó que venía a reclamar. Después de todo, tenía la grabación como respaldo.Emiliano soltó una risa fría.—¿Que sigo obsesionado contigo? ¿Que quiero volver contigo? ¿De verdad te atr
Alonso se sentó frente a ella, con el gesto serio.—Quiero hablar contigo de algo.—¿De qué se trata?—Brisa dijo cosas inapropiadas frente a mi madre, Natalia. Ahora está molesta con Lorena y la obligó a salir de la casa Bernal para vivir en otro lado.Hizo una pausa y suspiró.Mariana no dijo nada
Emiliano no respondió.Levantó la mano y rozó suavemente el lóbulo de su oreja, que ardía.Mariana se estremeció, como si una corriente la atravesara. Instintivamente, apartó su mano.Su corazón latía descontrolado.Estaba perdiendo la cabeza.Frente a su cercanía... a ese contacto... le resultaba i
Mariana respondió: “De acuerdo.”Era su trabajo. Aunque el entrevistado fuera Emiliano, tenía que hacerlo bien.Al día siguiente, cuando Alonso llegó con el desayuno, Mariana le pidió que la ayudara a coordinar un horario con Emiliano.Alonso llamó de inmediato. Le explicó en pocas palabras lo de la
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