Compartilhar

Capítulo 9

Autor: Itha León
last update Data de publicação: 2026-09-26 08:57:46

—Viridiana —dijo—. ¿Siempre besas a desconocidos así?

—Solo cuando me caigo encima de ellos —respondí, y mi risa salió más alta de lo que quería—. Es un método infalible. ¿Nunca lo has intentado?

—No, pero estoy considerándolo seriamente.

Mariana, mientras tanto, seguía en los brazos del de la camisa azul, riéndose como si hubiera ganado la lotería.

—¡Amiga! —gritó, señalándome con el dedo—. ¡Te confundiste de galán y ya van tres besos! ¡Tres! ¡Y yo que solo quería que te divirtieras!

—¡Pues me
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Tú me volviste loco    Capítulo 9

    —Viridiana —dijo—. ¿Siempre besas a desconocidos así?—Solo cuando me caigo encima de ellos —respondí, y mi risa salió más alta de lo que quería—. Es un método infalible. ¿Nunca lo has intentado?—No, pero estoy considerándolo seriamente.Mariana, mientras tanto, seguía en los brazos del de la camisa azul, riéndose como si hubiera ganado la lotería.—¡Amiga! —gritó, señalándome con el dedo—. ¡Te confundiste de galán y ya van tres besos! ¡Tres! ¡Y yo que solo quería que te divirtieras!—¡Pues me estoy divirtiendo! —le grité de vuelta—. ¡Y tú también, no te hagas!El de la camisa azul soltó una risa y la giró como si estuvieran bailando un vals.—Creo que tu amiga tiene razón —dijo, mirándome—. Pero también creo que el destino tuvo algo que ver con esta confusión.—El destino o mis pies torpes —corregí.El hombre que me seguía sujetando de la nuca me soltó lentamente, como si le costara trabajo despegarse de mí. Se puso de pie y me extendió la mano.—¿Quieres bailar? —preguntó—. Pero es

  • Tú me volviste loco    Capítulo 8 Viry

    Total, que el día terminó y yo ya estaba lista para irme a mi departamento, ponerme mis pijamas de osito y ver un drama coreano hasta que el sueño me venciera. Pero entonces mi teléfono vibró. Y vi el nombre en la pantalla.Javier.No debí contestar. Lo sé. Pero tengo esa maldita costumbre de querer cerrar ciclos con mis propias manos, así sea a base de gritos. Deslicé la pantalla y lo escuché respirar al otro lado, con esa soberbia que le conozco tan bien.—Ya vi que te pusieron a limpiar la suite presidencial. Qué triste, Viridiana. De mi señora a mucama. Sin mí, siempre terminas en el fondo.Sentí que la sangre me hervía.—¿Me llamaste nada más para recordarme que eres un patán con complejo de superioridad? —pregunté, apretando el teléfono con todas mis fuerzas—. Porque ya lo sabía, no necesito que me lo repitas.—Solo digo que si hubieras sido más flexible, y comprensiva, estarías en una casa bonita con un esposo que te mantiene. Pero no, tú siempre quieres hacer las cosas a tu m

  • Tú me volviste loco    Capítulo 7 Alejandro

    Me quedé en medio de la suite, escuchando el eco de sus pasos alejándose por el pasillo. Mi pecho subía y bajaba como si hubiera corrido un maratón. El corazón me golpeaba las costillas con una fuerza que no sentía desde hacía años.Era ella.La mujer del pasillo. La que bailaba con la escoba. La que se había metido en mi cabeza sin permiso y se había instalado allí como si fuera su casa.Y ahora había estado aquí, en mi habitación, había visto mi cuerpo desnudo, había tocado mi pierna, había jalado mi toalla, y había dicho que llevaba más de un año sin sexo mientras se ruborizaba como una adolescente.No pude evitar sonreír. A pesar de todo, a pesar del ridículo, a pesar de que había quedado como un idiota con la toalla en el suelo y la mirada perdida, no pude evitar sonreír.—Era ella —murmuré en voz alta, y mi voz sonó ronca y extraña, como si no fuera la mía.Caminé hacia la mesa donde había dejado mi teléfono. Necesitaba un baño de agua fría. No, necesitaba dos baños de agua fría

  • Tú me volviste loco    Capítulo 6 Viridiana

    Llevaba tres días limpiando la suite presidencial y el famoso rey de España seguía siendo un fantasma. Nunca lo veía. Solo sus cosas: trajes tirados por el suelo, zapatos en medio del pasillo, toallas mojadas encima de la cama. Un desastre. Para ser un monarca, el tipo era más desordenado que mi exmarido, y eso ya es decir mucho.Esa mañana toqué la puerta como siempre. Tres golpes secos y educados.—¿Señor? Servicio de limpieza.Silencio.Toqué otra vez, un poco más fuerte.—¿Señor? ¿Está ahí? Voy a entrar a limpiar.Nada. Ni una voz, ni un movimiento, ni un "pase adelante". Supuse que no estaba, como siempre. Seguro andaba en sus reuniones importantes. Total, a mí qué me importaba. Yo solo quería limpiar, cobrar mi quincena y largarme a mi departamento diminuto a ver mis dramas coreanos.Abrí la puerta y entré.La suite era enorme. Cortinas de terciopelo color vino, muebles de madera oscura que parecían antigüedades y un jacuzzi que cabía toda mi colonia. Pero también estaba hecha u

  • Tú me volviste loco    Capítulo 5 Alejandro

    —Su Alteza, de verdad, no entiendo por qué insistió en venir a México. Tenemos compromisos en Lisboa, en París, el consejo está preguntando por usted. Y si no muestra interés en encontrar una esposa pronto, Diego va a aprovechar cada minuto de su ausencia.—Ya lo sé —dije, sin mirarlo—. Lo sé, lo sé y lo sé.—Entonces, ¿por qué estamos aquí? Esta conferencia pudo haberla atendido el ministro de Asuntos Exteriores. Usted no tiene nada que hacer en un hotel de lujo en Bucama.—Porque necesito respirar, Iñigo. ¿Entiendes eso? Necesito un lugar donde nadie me mire como si fuera un pedazo de carne que hay que vender al mejor postor.—Con todo respeto, Su Alteza, en España lo miran como su rey. Y los reyes se casan. Los reyes tienen herederos. Los reyes no se pasan las noches en bares ni huyendo de sus guardias.—¿Quieres que te destituya?—No puede, soy su único amigo.Sonreí a pesar de todo. Iñigo tenía razón. Era mi único amigo, el único que se atrevía a decirme las cosas a la cara sin i

  • Tú me volviste loco    Capitulo 4 Javier

    Nunca pensé que firmaría esos papeles. Cuando lo hice, en el patio de la casa, con el humo de mis camisas quemadas subiendo al cielo, pensé que era un acto de cobardía. Que ella se había salido con la suya. Pero no. Fue estrategia. Porque yo sabía que, sin mí, Viridiana no duraría ni un mes. Y no duró. El primer trabajo que consiguió fue en una tienda de ropa. Una amiga de ella, Mariana, le consiguió la entrevista. Yo me enteré porque tengo contactos, porque siempre los he tenido. Una llamada al dueño, una pequeña mentira sobre su historial laboral, y listo. La tienda cerró a los dos meses. No fue casualidad. Fue planeado. Cada vez que ella conseguía algo, yo encontraba la manera de arrebatárselo. Porque ella tenía que volver. Tenía que darse cuenta de que sin mí no era nadie. Ahora, verla en el hotel, con ese uniforme ridículo y ese carrito de limpieza, fue un golpe bajo. No esperaba encontrármela allí. No esperaba que, después de todo, ella siguiera peleando. Y lo peor es que me

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status