LOGINNinguno de los dos dijo más nada en todo el camino, Sophie sabía que se había pasado, el hijo era de ambos, y si lo perdía sólo por querer demostrar que era una mujer independiente nunca iba a poder perdonarselo.
En cuanto llegaron Sophie, se giró hacia él, antes de bajarse.
—Alexis, te prometo que me voy a proteger y cuidar a nuestro hijo, no te voy a prometer que voy a decirte cada cosa que yo haga, pero si que tratare de decirte algunas cosas, sé que al menos mientras él bebé esté dentro mío durante 9 meses, debo ser más flexible. — Alexis suspiró antes de girarse a ella con una sonrisa.
—Gracias, eso me deja más tranquilo, yo no quiero abrumarte, no quiero controlarte, solo quiero lo mejor para ti, y es lógico que quiero lo mismo para nuestro hijo, quiero que nazca y que lo haga sano, si quieres trabajar, hazlo, si quieres salir todos los días hazlo, eres libre Sophie, puedes hacer lo que quieras, lo único que pido es que cuando vas hacer algo, que puede perjudicar al bebé de una forma o otra, me lo consultes primero y lo resolvamos juntos.
— De acuerdo, así será — Sophie le sonrió con cariño aunque lo hizo inconscientemente, eso hizo que el corazón de Alexis latiera muy rápido, por lo que un impulso lo llevó a darle un beso en su frente, Sophie cerró los ojos y suspiró profundo, no quería Alex escuchara los latidos de su corazón.
—Vamos, que hay que ver cómo está ese hermoso angelito. — Alexis salió del auto contento, con algo de esperanza.
Ambos esperaron a que la doctora de de Sophie la llamara.
En cuanto pasaron, la doctora hizo la misma rutina de siempre.
—Bien, al parecer este angelito cada día crece como debe de ser, se ve perfecto.
—Cómo su madre — Alexis pensó en voz alta, mientras la doctora sonrió por el cumplido de él, tanto Sophie como Alexis se sonrojaron.
La doctora les dio una foto a los padres del bebé y recetas de hierro y ácido fólico.
—¿Alguna duda o consulta? — preguntó amablemente, Sophie miró a Alexis y luego a la doctora.
—Sí, yo quisiera saber, si ya puedo… — se quedó callada un momento pensando si era correcto trabajar de una vez o no.
—¿Tener sexo? — preguntó la doctora al ver que Sophie se quedaba callada — sí, sí puede, sólo que con moderación.
Sophie se puso muy roja, mientras que Alexis había abierto sus ojos como platos por tratar de no reírse de lo que había escuchado.
—No doctora, lo que Sophie quería preguntar era ¿si ella puede trabajar? ¿Qué si no es peligroso para el bebé?
—¡Oh! Lo siento, es que la mayoría de parejas cuando han tenido problemas de aborto o de sangrado como el que tuvo Sophie, siempre me preguntan si ya pueden tener sexo — dijo la mujer sonriente. — Pero, contestando a su pregunta, sí, puede trabajar, y hacer su vida normal, están muy sanos Sophie, solo espero que el trabajo no sea muy pesado, sino es así estará en perfectas condiciones.
—De acuerdo, muchas gracias — dijo por fin Sophie.
— No hay de qué, cualquier duda o consulta no duden en llamarme — la doctora sonrió muy descaradamente a Alexis lo que hizo que Sophie frunciera el ceño, en especial cuando le tendió una tarjeta con el número de ella, Alexis se sintió incómodo, pero la agarró por educación, pero de inmediato Sophie se la arrebató de las manos.
—No se preocupe, si necesito algo yo la llamaré, mi esposo se encarga de mis antojos y de consentirme. — dijo guardando la tarjeta en su cartera, mientras que Alexis la miraba asombrado. — ¿Nos vamos cariño?
—Sí princesa, vamos — Alexis no sabía si reírse de la situación, pero temía que si lo hacía saliera golpeado, por lo que no dijo nada, se dijo que eran las hormonas.
De camino al auto, ninguno dijo nada, hasta que llegaron a él, Alexis fue el primero en hablar.
—Bueno, creo que debes estar feliz, puedes trabajar. ¿Te molestaría que pueda ir a recogerte de vez en cuando? — Sophie lo miró y vio que él trataba de pedir su autorización.
—No hay problema Alexis — en eso llegó Daniel en otro auto y el celular de Alexis sonó, él observó su celular y contestó de inmediato.
—Daisy, hola — dijo en cuanto contestó, Sophie no pudo evitar prestarle atención. — Si, no te preocupes no ha a cambiado nada, yo ya salgo para allá — Alexis oía atentamente lo que del otro lado le decían — por supuesto, nos vemos dentro de un rato — Alexis cortó con una sonrisa cosa que Sophie no le gustó.
—Bien, te dejo con Daniel, por favor cuidate mucho — le dijo con un cariño inmenso, en ese momento se arrodilló en el suelo, sin importarle que la personas lo vieran y le acarició el vientre — Hola allá dentro, papá te ama, y desea que pronto nazcas, quiero que sigas así de bien portado, y cuides mucho a tu mami. — Sophie jadeo de la sorpresa al oírlo — Eres una de las cosas más hermosas que tengo en esta vida — dijo antes de darle un beso a su vientre y levantarse del suelo. — cuídense mucho, por favor. — le dijo en un susurro, para luego besar su frente y dejar sus labios más de la cuenta en ella, Sophie cerró sus ojos al contacto de los labios de Alexis, y suspiró como tonta, cuando Alex la soltó y se giró para irse ella lo detuvo.
—Yo quería disculparme por lo de hace un rato, adentro en el consultorio — dijo acomplejada, Alexis sabía de lo que ella hablaba, y le sonrió para tranquilizarla.
—No te preocupes Sophie, no me molesta, nos vemos después — dijo antes de subirse al auto, pero no se fue hasta que Daniel y Sophie se fueran en el otro auto, deseaba llevar a Sophie a casa, pero tenía una cita con Daisy, y si quería recuperar a Sophie, debía cumplir con su horario.
Sophie iba sumida en sus pensamientos, no sabía qué sentir o hacer, todo era tan confuso, sabía que estaba celosa, ¿pero cómo así para evitarlo? observó a Daniel un momento.
—Daniel, ¿puedo hacerte una pregunta? —Daniel la miró por el retrovisor.
—Por supuesto señora.
—¿Quién es Daisy? — Daniel frunció el ceño.
—Una amiga del señor Black — fue el turno de Sophie fruncir el ceño, no le había gustado para nada esa respuesta, por lo que con un suspiro derrotado, se hizo para atrás y miró por la ventana, Daniel sabía lo que le pasaba, por lo que trató de esconder su risa. — la señora Daisy es solo una amiga del señor Alexis, tiene unos cincuenta años, está casada, tiene hijos y creo que hasta nietos.— Sophie se giró de inmediato hacia Daniel
—¡Oh! — no supo más que decir, se sintió tonta.
—No se preocupe señora, no diré nada, además no tiene que sentirse celosa, él señor Black la ama sólo a usted.
Sophie se puso colorada pero asintió sin decir ni una sola palabra más, hoy ya había metido la pata más de una vez y no quería seguir haciendo, por lo que dejó de pensar más en las cosas y no se dio cuenta de nada hasta que llegó a su casa y Daniel la despertó, ella con una sonrisa y un adiós de mano se despidió de él, entró a su casa, y se acostó en el sillón de la sala, tenía sueño, y lo único que quería hacer era dormir.
—Cumpleaños feliz, te deseamos a ti, cumpleaños Ava, feliz cumpleaños a ti — todos aplaudían felices, mientras celebraban el tercer cumpleaños de la más pequeña en la familia Black, el pequeño Liam tenía 5 años de edad, era un hermano sobreprotector que amaba a su hermana.Alexis estaba feliz y completo con la familia que tenía, luego de que Yael hubiera muerto a manos de él, tuvo que pagar mucho dinero para que no saliera a la luz, porque aunque fue en defensa de su esposa, muchos querían otra cosa, pero nadie podía ganarle a Alexis Black.La pequeña Ava eran sus ojos, ella era su princesa, desde ya sufría cuando algún niño se le acercaba, lo bueno era que Liam se ponía en medio y los espantaba, el problema era su amada esposa, que cuando se daba cuenta de los que hacían se molestaba y hacía lo que p
Alexis todavía no podía creer lo que Sophie le había dicho no podía ser verdad, algo no estaba bien, debía confiar en ella y en ese amor que sentían, no iba a volver a dudar de eso, le había dicho que fuera a casa, habló como si ella no estuviera en la casa, su corazón empezó a latir muy rápido, ella podría estar en peligro.En cuanto llegaron al lugar que Hannah les había dado Alex saltó del auto de un brinco y corrió a la puerta, la policía lo detuvo, para poder adentrarse ellos, en cuanto tocaron la puerta, Robert abrió sin fijarse, y al ver a la policía se asustó y empezó a correr y dirigirse a la puerta traerá, sin contar, que ya lo esperaban varios de los policías, cuando se detuvo e iba a dar media vuelta, Alexis lo alcanzó y sin verlo venir cayó al suelo de un derechazo por medio de Black.
—¿Qué es lo que quieres?—A ti cariño, siempre te he querido a ti, puedo devolverte a tu hijo si te vienes conmigo y dejas a Black, no quiero que él sepa nada, soy capaz de matar a todos— la mente de Sophie empezó a mil por hora, debía hacer algo, no podía dejar que nada malo le pasara a su hijo, y debía hacer que Alexis supiera la verdad sin que saliera herido.—Haré lo que digas pero quiero que me prometas que no le harás daño a Alex. — Yael gruñó al oírla.—Por culpa de él no me amaste como debías, no puedo prometerte nada, incluso ese mocoso te va a recordar a él y eso no me gusta.—¡No! — dijo asustada. — te prometo que no va hacer así, puedes verlo como tu hijo, puedes criarlo a tu manera, él va a llamarte papá — dijo Sophi
Alexis había firmado los papeles, había escuchado a un doctor hablar sobre la depresión posparto y de los cuidados que quizás tenían Sophie y el bebé, y justo ahora iba con una nueva mudada de ropa que le había traído Daniel, a la habitación, quería darse cuenta un baño y esperar una hora para ir a casa. Decidió mandar a su eficiente guardaespaldas a que comprara vitaminas para Sophie, entre otras cosas para llevar a casa, debía estar seguro de que su familia estaría bien.Antes de llegar a la habitación escuchó un grito desgarrador, que lo hizo correr, cuando abrió la puerta y entró vio a Sophie llorando desconsoladamente casi encima
Alexis iba conduciendo lo más rápido que podía, mientras Sophie hacía respiraciones profundas, su dolor cada vez aumentaba, aunque estaba feliz que su hijo naciera, así podría conocerlo al fin.—Hemos llegado amor — Alex bajó del auto, para luego ayudar a Sophie a hacerlo, la tomó en brazos y de inmediato pidió que lo atendieran, dos enfermeras llegaron de inmediato con una silla de ruedas.—Usted debe esperar aquí señor, le avisaremos cuando pueda entrar. — Alexis de mala gana asintió, mientras se llevaban a Sophie, el llamó a sus suegros, sus padres, a su hermana y su mejor amigo, también llamó a Daniel, para que llegara y le dijera a Teresa. Sabía que todos querían estar en el nacimiento de su hijo.Empezó a caminar de un lado a otro, necesitaba saber que pasaba, quería entrar y ser el a
—Alex, amor, detente por favor — dijo mientras iba casi corriendo detrás de él.Alexis se detuvo y respiró profundo, no podía volver a equivocarse, no podía retroceder.—Amor te juro que no quise sonar así como sone — dijo confundida, no sabía qué hacer o decir para no meter las patas.—¿Y cómo querías sonar? ¿O mejor me explicas qué sentiste al recibir esa noticia? — Sophie lo miró a los ojos y vio como él se controlaba, pero los celos no podía ocultarlos aunque quería, por lo que respiró profundo y lo abrazó fuertemente antes de empezar hablar, él correspondió a su abrazo, la pegó a él sin querer soltarla.—Sí estaba un poco sorprendida, pero no por lo que ellos hagan o dejen de hacer, sino me sorprende él como una p







