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POV EvaniaDe todas las preguntas que podían hacerme aquella noche, aquella era la más peligrosa. La más venenosa.La única que podía destruir en segundos todo lo que había construido.Sentí cómo el salón entero quedaba en silencio.Los periodistas dejaron de sonreír.Los flashes continuaron iluminándome, pero ahora ya no parecían celebrar mi éxito.Parecían buscar una reacción.Una lágrima. Un gesto de miedo.Cualquier cosa que pudieran convertir en noticia.Entonces levanté la mirada. Y lo vi.Lisandro estaba frente a mí.Su expresión era imposible de leer. Pero no estaba solo.Justo detrás de él estaba Constanza.Mi corazón dio un pequeño vuelco.Por un instante, el pasado pareció reunirse frente a mí.Mi exesposo. Mi prima.La historia que durante años había sido utilizada para definir quién era yo.Respiré profundamente.No. No iba a permitirlo, no esta vez.Había tardado demasiado en llegar hasta allí.Había escrito cada palabra de La Enmascarada con mis heridas, mis sueños y mi
POV LisandroNo podía apartar los ojos de ella.Evania estaba de pie sobre el podio y, por unos segundos, tuve la sensación de que estaba viendo a una mujer completamente desconocida.Era hermosa.No. Hermosa era una palabra demasiado pequeña para describirla.Lucía diferente.Su cabello estaba perfectamente arreglado, su vestido resaltaba cada uno de sus movimientos y llevaba una sonrisa encantadora que parecía iluminar todo el escenario.Pero no era solamente su apariencia.Era la seguridad con la que estaba allí.La forma en que sostenía el micrófono.La manera en que miraba a cientos de personas sin bajar la cabeza.Aquella no era la Evania que yo recordaba.Y, sin embargo, cada pequeño gesto suyo me resultaba familiar.Sentí algo extraño en el pecho.Quise levantarme. Quise caminar hasta ella. Quise abrazarla.Por un instante, incluso tuve el absurdo impulso de acercarme y reclamarla para mí.Como si todavía tuviera ese derecho. Como si pudiera simplemente decirle que regresara c
POV LisandroNo quería estar allí.Ni siquiera sabía por qué había aceptado acompañarlas.Pero Cinthia y Constanza parecían haberse puesto de acuerdo para arrastrarme hasta aquel lugar.El lugar estaba decorado con máscaras.Había máscaras doradas, plateadas, negras y algunas adornadas con piedras brillantes.Incluso varias de las mujeres llevaban máscaras sobre el rostro.Todo parecía demasiado sofisticado para mi gusto.Yo solo quería estar en casa. Con mis hijos.—Todavía no entiendo por qué estamos aquí —sentencié mientras observaba alrededor—. Debería estar con mis hijos.Constanza hizo un pequeño puchero.—Lisandro, por favor.La miré. Ya conocía esa expresión.Era la misma que utilizaba cuando quería conseguir algo de mí.—Al menos quiero que Lovely Rose me firme mi libro.Fruncí el ceño.—¿Y quién demonios es Lovely Rose?Constanza abrió los ojos como si acabara de decir la cosa más absurda del mundo.—¿No sabes quién es?—No.Cinthia soltó una pequeña risa.—Hermano, tienes q
POV EvaniaVi cómo mi madre hacía un gesto de rabia.No necesitaba que dijera nada.Conocía perfectamente esa mirada. La había visto demasiadas veces durante toda mi vida.Irene apretó los labios, cerró las manos con fuerza y caminó hacia mí.En ese instante tuve una sospecha.Una que, apenas unos segundos después, se convirtió en una certeza.Iba a golpearme. Y, por primera vez, no sentí miedo.Cuando levantó la mano, la detuve en el acto.Mis dedos rodearon su muñeca antes de que pudiera tocarme.El silencio que siguió fue absoluto.Los ojos de mi madre se abrieron con horror. Parecía incapaz de creer lo que acababa de hacer.Yo tampoco podía creerlo del todo.Durante tantos años había permitido que su voz me intimidara, que sus palabras me hicieran sentir pequeña, que sus desprecios terminaran convirtiéndose en la forma en que yo misma me veía.Pero esta vez no. Esta vez fui yo quien la detuvo.—¡Evania! ¿Qué haces?Su voz estaba llena de indignación.La miré directamente a los ojo
POV LisandroMi corazón latía con tanta fuerza que sentía que podía escucharlo.No sabía qué me estaba pasando.Tenía rabia. Miedo. Frustración.Y sí… Celos.Celos que me estaban consumiendo por dentro.La imagen de Evania abrazando a aquel hombre no dejaba de repetirse en mi cabeza.Sus brazos alrededor de ella.La forma en que Evania le había sonreído.La tranquilidad con la que lo había despedido.Todo me había hecho sentir una desesperación que no sabía cómo controlar.Quería volver atrás. Quería acercarme a ella y abrazarla.Quería decirle que no soportaba imaginarla con otro hombre.Pero ya no tenía derecho.Eso era lo peor. Yo mismo había destruido ese derecho.Yo había firmado el divorcio.Y, aun así, cuando imaginaba a Evania con otro hombre, sentía que la sangre me hervía.Era absurdo.Ella tenía todo el derecho de rehacer su vida.Pero mi corazón no parecía entenderlo.Entonces recordé su rostro cuando me apartó.Recordé sus palabras.«Ya no soy tu esposa.»Sentí un vacío en
POV EVANIA—Claro que tengo derecho.La respuesta de Lisandro salió con una seguridad que me dejó mirándolo durante varios segundos.—Aún eres la madre de mis hijos. ¡Aún tengo derecho sobre ti!No pude evitarlo.Me reí.No porque me causara gracia. Me reí porque aquella frase era tan absurda que no sabía qué otra reacción tener.—Lisandro, de verdad necesitas ir a terapia.Frunció el ceño.—No estoy bromeando.—Yo tampoco.Di un paso hacia atrás.—Ser la madre de tus hijos no significa que seas dueño de mi vida. Nuestra relación terminó. Tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y yo haré exactamente lo mismo con la mía.—Evania…—No.Levanté una mano.—Escúchame por una vez.Mi voz salió mucho más firme de lo que esperaba.—No soy nada tuyo.Aquellas palabras parecieron golpearlo.—No vuelvas a hablarme como si tuvieras autoridad para decidir con quién puedo salir, a quién puedo conocer o de quién puedo enamorarme.Intenté pasar junto a él.—Por favor, déjame en paz.Pero apenas di







