Beranda / Mafia / Un año para DIVORCIARNOS / Capítulo 4 —La parte que faltaba

Share

Capítulo 4 —La parte que faltaba

Penulis: Francis Wil
last update Tanggal publikasi: 2026-08-25 11:01:14

Capítulo 4 —La parte que faltaba

POV Diana

Durante los dos días siguientes, Akim se recuperó con una rapidez que parecía irritar al doctor Reeves tanto como tranquilizarlo.

La mañana del alta lo encontré vestido y de pie junto a la ventana mientras Mikhail guardaba los medicamentos y las indicaciones médicas. La palidez todavía le marcaba el rostro y sus movimientos eran demasiado cuidadosos para fingir que estaba bien, pero al menos ya no parecía un hombre que pudiera morir en cualquier momento.

Reeves terminó de revisar unos papeles y le entregó la carpeta a Mikhail.

—Nada de esfuerzos ni viajes innecesarios. Si siente dolor intenso, fiebre o mareos, vuelve inmediatamente.

Akim asintió con la paciencia de quien no tenía intención de cumplir más de la mitad.

El médico dirigió los ojos hacia mí.

—¿Usted entendió las indicaciones?

—Las entendí perfectamente.

—Entonces me quedo más tranquilo.

Akim siguió a Reeves con la mirada hasta que salió.

—Todos confían demasiado en mi esposa.

—Hasta ahora su esposa es la única que no intentó caminar por el pasillo pocas horas después de una cirugía.

Una sombra de diversión le cruzó los ojos, pero desapareció cuando dejé mis bolsas junto a la puerta.

—Antes de irnos, vamos a terminar la conversación del divorcio.

Mikhail dejó de ordenar los medicamentos. No necesitó que nadie le pidiera privacidad.

—Los espero afuera.

Akim caminó hasta una silla y se sentó despacio. El dolor le tensó la mandíbula durante un instante. Esperé a que se acomodara.

—Nuestro trato cumplió su propósito —dije—. Usted me ayudó a salvar el rancho y yo le facilité la permanencia en este país. Ya no necesita el matrimonio, así que quiero terminarlo.

—No puedo hacerlo ahora.

—Hace dos días dijo que no quería. No es lo mismo.

Akim mantuvo la mirada sobre mí. Su silencio ya no podía atribuirse al cansancio ni a la dificultad con el idioma. Estaba eligiendo cuánto contarme.

—Necesito un año.

Me apoyé contra el borde de la mesa.

—¿Un año para qué?

—Un año más de matrimonio. Después firmaré el divorcio sin condiciones.

—Ya tuvo tres años sin verme. Si solo necesitara continuar casado, no habría mandado preguntar por mi equipaje.

Algo se endureció en su expresión. Había esperado que aceptara primero y preguntara después. Esta vez no pensaba facilitarle el trabajo.

—No voy a darle un año de mi vida sin saber para qué lo quiere.

—Es complicado.

—Estaba casada con un hombre al que encontré desangrándose en mis tierras, autoricé su cirugía tres años después y descubrí que me vigilaba desde lejos. Creo que puedo soportar una explicación complicada.

Akim bajó la vista hacia sus manos. La pausa fue breve, pero se notó que estaba cambiando una decisión.

—No pensaba convocarla —dijo al fin—. Cuando nos casamos solo necesitaba la residencia. Después pude permanecer sin depender de usted y no vi razón para alterar su vida.

—Sin embargo, aquí estoy.

—El jefe de nuestra organización murió. Su muerte abrió una sucesión que nadie esperaba tan pronto.

La calma de su voz no consiguió quitarle peso a las palabras.

—¿Y usted pretende ocupar su lugar?

—Pretendo hacerlo.

Pensé en los hombres de los pasillos, en los vehículos blindados y en el ataque que casi había vuelto a matarlo.

—¿Lo atacaron por eso?

—Es una posibilidad.

—Una respuesta muy tranquilizadora.

—No intento tranquilizarla. Intento que comprenda.

Se inclinó apenas hacia adelante.

—Dentro de la Bratva, cada familia conserva sus reglas. La nuestra no entrega el mando solo al hombre más fuerte. Un consejo reconoce al sucesor y evalúa poder, alianzas, estabilidad y continuidad.

—Yo creía que bastaba con presentar la lista de muertos que cada uno tuviera en el currículum.

Esperé una reacción. Akim me miró con absoluta seriedad.

—También cuenta.

La respuesta fue tan seca que no pude contener una risa breve. Él dejó que la boca se le curvara apenas antes de continuar.

—Pero el hombre que ocupe el mando debe estar casado.

—¿Por qué les importa tanto la vida privada del candidato?

—Porque nuestra línea no reconoce hijos nacidos fuera del matrimonio para la sucesión. Pueden recibir protección y dinero, pero no heredar el mando. Una esposa legal establece la familia y evita disputas entre posibles herederos.

La explicación tardó unos segundos en mostrarme la parte que más me afectaba.

—¿Esperan que tengamos hijos?

—Esperan que un jefe tenga una esposa y pueda garantizar continuidad. No le estoy pidiendo un hijo.

—Más le vale.

Akim sostuvo mi mirada sin sonreír.

—No habrá ninguna obligación de esa clase.

La precisión de la respuesta eliminó una preocupación, pero dejó intactas todas las demás.

—Entonces le sirve que exista en un acta. No que viva con usted.

—Necesito ambas cosas. Saben que llevo tres años casado, pero una esposa que nadie conoce despierta preguntas. Durante la transición vendrán miembros de Rusia, habrá reuniones, cenas y actos públicos. Debemos comportarnos como marido y mujer.

—¿Durante doce meses?

—Es el tiempo que necesito para obtener el reconocimiento y consolidar el mando. Cuando termine, podré demostrar cuatro años de matrimonio, no una boda celebrada para conseguir el puesto.

Me aparté y caminé hasta la ventana. Abajo esperaban varias camionetas. En unas horas podía estar nuevamente en mi casa, ocupándome de los caballos, las cuentas y todo lo que comprendía. En cambio, Akim pretendía llevarme a un mundo donde hasta la legitimidad de un hijo formaba parte de una estructura de poder.

—Podría buscar otra esposa.

—Tendría que divorciarme, casarme de inmediato y explicar por qué la mujer con la que llevo tres años casado desapareció justo antes de la sucesión. Parecería una maniobra porque lo sería.

—Así que no soy su única opción. Soy la más conveniente.

—Es mi esposa. En este momento, eso la convierte en la única opción que sirve.

La franqueza me molestó menos que cualquier mentira que hubiera podido inventar.

—Cuando nos casamos, usted quería la residencia y yo quería salvar el rancho. Los dos recibimos algo. Esta petición es diferente. Ahora quiere utilizar nuestro matrimonio para convertirse en cabeza de la organización y también necesita mi presencia.

—Dígame qué quiere.

Akim se levantó, abrió un maletín que Mikhail había dejado sobre una mesa y sacó una chequera. Apoyó la pluma sobre el primer cheque.

—Pida la cantidad.

El gesto me produjo más rechazo que tentación.

—Guarde eso. No quiero dinero para mí.

Sus dedos permanecieron sobre la pluma.

—Entonces, ¿qué quiere?

—Reformas en el rancho. Las casas del personal necesitan techos nuevos, instalaciones eléctricas seguras y baños que no se congelen cada invierno. Quiero ampliar el perímetro cercado del potrero norte, reparar el sistema de agua y arreglar el camino de acceso.

Akim dejó la pluma, atento.

—¿Cuánto cuesta?

—No voy a darle una cifra ni quiero que deposite nada en mi cuenta. Yo elegiré a los contratistas, aprobaré cada trabajo y ellos le enviarán las facturas. Usted las pagará directamente.

—Puedo contratar gente mejor.

—No. El rancho es mío y las decisiones también. Usted paga; yo decido quién entra y qué se hace. Así no habrá dinero para mí ni posibilidad de que alguien diga que vendí algo diferente de mi tiempo.

Los ojos claros recorrieron mi rostro. No parecía ofendido; parecía calcular el alcance de cada reforma.

—¿Eso es todo?

—Eso es lo que quiero a cambio de representar a su esposa durante un año.

—Acepto esas condiciones.

La rapidez de la respuesta me hizo sospechar que había pedido mucho menos de lo que estaba dispuesto a entregar.

—Quedará por escrito —añadí—. Las reformas, los doce meses y el divorcio al terminar. Sin prórrogas ni condiciones escondidas.

—Mis abogados prepararán el documento.

—Y los míos lo revisarán.

Akim inclinó la cabeza.

—Por supuesto.

Extendí la mano.

—Entonces tenemos un nuevo acuerdo.

La tomó. Su palma estaba tibia y el apretón fue firme, aunque breve.

—Tenemos un acuerdo.

Recogí mis bolsas.

—Ahora necesito volver al rancho.

—Iremos juntos. Recogerá sus cosas, hablará con sus empleados y organizará las reformas.

—Después regresaré cuando sea necesario.

—Con seguridad.

—Eso todavía no lo discutimos.

Akim se puso de pie. La fatiga le había dibujado sombras bajo los ojos, pero su expresión volvió a cerrarse.

—Hay partes que no son negociables.

Abrí la puerta. Mikhail y otros dos hombres esperaban en el pasillo.

—¿A dónde se supone que voy después del rancho?

Akim recogió el saco del respaldo de la silla.

—Vivirá conmigo.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Komen (1)
goodnovel comment avatar
Rossy Torres Peña
que empiese la aventura...
LIHAT SEMUA KOMENTAR

Bab terbaru

  • Un año para DIVORCIARNOS   Capítulo 89 —Nada a medias

    Capítulo 89 —Nada a mediasPOV DianaPermanecí junto a Logan hasta que estuvo profundamente dormido.Incluso entonces me costó soltar su mano. La retiré despacio, separando sus dedos de los míos uno por uno para no despertarlo. Dejé la puerta entornada y pedí a uno de los guardias que permaneciera en el corredor.Cuando regresé a la suite, Akim estaba esperándome en el salón común.Se había quitado el saco y tenía los primeros botones de la camisa abiertos. No sostenía ningún teléfono ni había documentos sobre la mesa. Simplemente estaba sentado, con los antebrazos apoyados sobre las piernas y la atención fija en la puerta por la que acababa de entrar.—¿Duerme? —preguntó.—Sí. Creo que el cansancio terminó venciéndolo.Akim asintió y se levantó. Esperé que preguntara si Logan había hablado o si Wade había vuelto a llamar. En lugar de hacerlo, se acercó y tomó mi mano.—Venga conmigo.Lo seguí hasta su dormitorio.Se detuvo después de cruzar la puerta. Por primera vez, pareció incómod

  • Un año para DIVORCIARNOS   Capítulo 88 —El siguiente movimiento

    Capítulo 88 —El siguiente movimientoPOV AkimLogan no soltó la mano de Diana cuando salimos al corredor.No lloraba. Tampoco parecía escuchar las voces que comenzaban a levantarse alrededor. Mantenía la mirada fija en el suelo y los dedos cerrados alrededor de los de su madre.Wade salió detrás de nosotros.—Logan, tú te vienes conmigo.El muchacho se tensó. No respondió ni volvió la cabeza. Diana dio un paso para alejarlo, pero Suster les cerró el camino.—No puedes llevárselo —le dijo—. La resolución todavía no te concede una visita sin supervisión.Me interpuse antes de que pudiera acercarse más. Wade se detuvo frente a mí.—Apártese, Karsavin.No tuve oportunidad de responder. La psicóloga salió al corredor acompañada por una funcionaria del tribunal.—El juez autorizó que Logan permanezca con su madre hasta mañana —informó—. Durante la entrevista pidió pasar tiempo de calidad con ella y el magistrado consideró conveniente que el primer encuentro comience hoy. La autorización que

  • Un año para DIVORCIARNOS   Capítulo 87 —La puerta entreabierta

    Capítulo 87 —La puerta entreabiertaPOV DianaComprendí que Wade no había pedido hablar conmigo para establecer límites en cuanto la puerta se cerró.Permaneció de pie frente a la mesa, con el abrigo sobre un brazo y la expresión controlada que utilizaba cada vez que pretendía convertir una amenaza en una conversación razonable.—No deberías hablarle a Logan sobre lo ocurrido entre nosotros.—No lo he hecho.—Sabe que estuviste internada, que existieron abogados y que hubo un acuerdo para mantenerte alejada. Alguien le está proporcionando información.—Me preguntó por mi alcoholismo y le respondí. También le aclaré que nuestros problemas no tienen por qué afectar la relación que mantiene contigo.Wade dejó el abrigo sobre una silla.—¿Eso le dijiste?—Sí.—¿Y esperas que crea que no añadiste ninguna acusación?Su incredulidad me confirmó que no había escuchado una sola palabra. No le preocupaba que Logan sufriese ni que comenzara a desconfiar de ambos. Solo quería asegurarse de que yo

  • Un año para DIVORCIARNOS   Capítulo 86 —La versión de los adultos

    Capítulo 86 —La versión de los adultosPOV NarradorEl teléfono de Wade vibró sobre la mesa durante el desayuno.Logan continuó comiendo mientras su padre leía la notificación. Al principio no encontró nada extraño en su reacción. Wade recibía mensajes a cualquier hora y casi siempre los respondía sin interrumpir la conversación. Aquella vez, sin embargo, dejó la taza a medio camino de sus labios.Leyó el documento por segunda vez.—¿Pasó algo? —preguntó Logan.Wade bloqueó la pantalla y depositó el teléfono junto al plato.—El juez aceptó escucharte.La noticia produjo una mezcla de alivio y desconfianza. La noche anterior le habían asegurado que la solicitud había sido rechazada. Akim prometió solucionarlo, pero Logan no había esperado que cumpliera tan rápido.—¿Cuándo?—Esta mañana.Wade tomó la taza, aunque no bebió. Permaneció observando a su hijo por encima del borde.—¿Hablaste otra vez con Diana ?Logan dejó el tenedor.—Sí, lo hice.—¿Y con su esposo?—También.Wade bajó len

  • Un año para DIVORCIARNOS   Capítulo 85 —El punto exacto

    Capítulo 85 —El punto exactoPOV AkimLa llamada de Logan terminó y Diana permaneció sentada a mi lado, sujetando la sábana contra el pecho.El temor en su rostro no provenía de lo que su hijo pudiera contar. Le preocupaba que volviesen a negarle la oportunidad de hacerlo.Tomé mi teléfono y marqué el número de Mikhail.Respondió antes del segundo tono.—Necesito todo sobre juez del caso de Logan —ordené—. Dinero, negocios, amantes, socios, enemigos. No quiero errores pequeños. Quiero saber qué delito lo despierta por noche.Mikhail guardó silencio durante un instante.—¿Cuánto tiempo tengo?Miré la hora.—Hasta esta noche.—Eso no es mucho.—Por te eso llamo ahora.Terminé la comunicación. Diana continuaba observándome. Le traduje mi conversación con Mikhail.—No quiero que fabriques nada contra él.—No necesito fabricar. Hombre acepta dinero de Suster tiene basura escondida.—Todavía no sabemos si Wade le pagó.Me levanté de la cama y recogí el pantalón del suelo.—Lo sé.Diana no i

  • Un año para DIVORCIARNOS   Capítulo 84 —A puerta cerrada

    Capítulo 84 —A puerta cerradaPOV AkimHelena continuaba esperándonos cuando Diana y yo regresamos al despacho.La abogada estaba sentada frente a la mesa con varias carpetas abiertas. Mikhail permanecía de pie junto a una de las ventanas.—El señor Orlov me explicó cómo comenzó el matrimonio —informó Helena—. También me proporcionó las fechas, la transferencia utilizada para salvar el rancho y los documentos relacionados con su residencia.Miré a Mikhail.—Solo respondí lo que necesitaba saber —aclaró—. No añadí información personal.No tenía sentido discutirlo. Si Helena iba a defendernos, necesitaba conocer la verdad antes de que Wade la encontrara por otro medio.—Casarse por conveniencia no invalida el matrimonio —continuó ella—. El problema será la interpretación que intente imponer el señor Suster. Alegará que Diana aceptó introducir a un hombre peligroso en su vida para obtener un beneficio económico y que ahora pretende acercarlo a Logan.—Yo no estaba en vida de Logan cuando

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status