LOGIN—Hace apenas unos minutos te llevé a casa y ya me estás llamando, Elisha. ¿Por qué? No me digas que… me extrañas —El tono de Vicktor sonaba seductor, como de costumbre, lleno de confianza.Amora, que estaba recostada cómodamente en el sofá mientras jugaba con las puntas de su cabello, esbozó una sonrisa maliciosa antes de responder:—Tienes demasiado alta la autoestima, señor Caldwell.Una pequeña carcajada siguió a sus palabras.—Es porque soy demasiado guapo y encantador. Cualquiera podría extrañarme fácilmente —respondió Vicktor, presumiendo sin el menor reparo.Amora arqueó una ceja, dejando escapar una risa cristalina.—Sí, sí, como tú digas.Pero aquella risa no era una señal de admiración, sino una burla oculta. Para ella, Vicktor no era más que un hombre estúpido al que resultaba fácil manipular.De repente, la voz de Vicktor se volvió más seria.—Dime, ¿para qué me llamaste?—Solo quería preguntar… ¿cuándo podré empezar a trabajar? O al menos, ¿cuándo podré hacer la sesión de
Amora se quedó en silencio por un instante cuando el coche conducido por Vicktor se detuvo frente a un restaurante de estilo romántico. Las luces colgantes y tenues, la música suave y el aroma de las flores frescas hacían que el ambiente se sintiera especialmente acogedor. Sus ojos se abrieron de par en par, incrédula.—¿Tú… me has traído aquí? —preguntó en voz baja.Vicktor sonrió levemente y luego apartó la silla para que Elisha se sentara primero.—Considéralo una disculpa. Lucy ha herido tus sentimientos y no me gusta verte lastimada.Amora se sentó lentamente, conteniendo la risa que estaba a punto de escapársele. En su interior, celebraba su victoria. ¡Mira, Lucy! Ahora tu esposo me trata así. Tienes que sentir el mismo dolor que una vez me causaste.Cuando Vicktor se sentó frente a ella, el hombre dijo con seriedad:—Elisha, espero que después de esto puedas olvidar todo lo que dijo Lucy.Amora arqueó una ceja.—Oh, ¿entonces este almuerzo es una especie de soborno?Vicktor sus
Cuando Vicktor regresó a su despacho, los ojos penetrantes de Lucy se clavaron de inmediato en él. Había una brasa ardiendo en aquella mirada, pero Vicktor decidió ignorarla. Sin decir una palabra, caminó tranquilamente hasta su escritorio y dejó caer el cuerpo sobre la silla. Sus dedos se pusieron enseguida a trabajar sobre el teclado de su portátil, como si Lucy no fuera más que una sombra que podía ignorar.—¡Vick, ¿qué te pasa?! —la voz de Lucy estalló, cargada de ira—. ¿¡Por qué te humillas ante esa chica?! ¿¡Acaso no sabes que no eres un hombre cualquiera, sino un CEO?!Vicktor levantó lentamente el rostro y miró a su esposa con una expresión cansada. Sin embargo, Lucy continuó presionándolo.—¿Acaso… acaso te gusta Elisha? —finalmente, aquellas palabras escaparon de sus labios y atravesaron el silencio entre ambos. La voz de Lucy temblaba, ya fuera por la ira o por el miedo a perderlo.Vicktor soltó un largo suspiro.—Lucy… —dijo lentamente, pero con frialdad—. Si sigues compor
La puerta del despacho del director se cerró suavemente de golpe cuando Vicktor salió apresuradamente. Respiraba ligeramente agitado, mientras sus ojos recorrían el pasillo en todas direcciones. Elisha, o más exactamente Amora, ya había avanzado hasta el final del corredor a paso rápido, con el cuerpo erguido a pesar de encontrarse furiosa.—¡Elisha! ¡Espera un momento! —gritó Vicktor mientras aceleraba el paso.Amora fingió no escucharlo. El tacón de sus zapatos golpeaba el suelo de mármol, produciendo un sonido agudo que hizo que varios empleados se volvieran a mirar.La mirada de Amora permanecía fija al frente, como si quisiera dejar claro que no pensaba detenerse.En el fondo, Amora estaba satisfecha. El rostro de Lucy se había puesto rojo de vergüenza hacía un momento. Pero, para que su juego de venganza fuera perfecto, tenía que seguir manteniendo su papel.—Elisha, ¡por favor, detente! —la voz de Vicktor se acercaba cada vez más.Amora finalmente se detuvo en seco, haciendo qu
Las manos de Amora se cerraron con fuerza a ambos lados de su cuerpo. Las delicadas venas del dorso de sus manos se tensaron, conteniendo la oleada de emociones que de repente le ardía en el pecho. Su rostro se endureció al instante y sus ojos quedaron clavados en la mujer que acababa de entrar sin llamar a la puerta.Lucy.La mujer caminaba con la barbilla en alto, tan elegante y segura de sí misma, como si toda aquella majestuosa habitación fuera su territorio. Amora absorbió cada segundo de su presencia. Jamás podría olvidarla. Lucy era la mujer que una vez la había humillado y despreciado delante de decenas de personas, la mujer que le había arrebatado toda la felicidad que debería haberle pertenecido.Si no fuera por su nueva identidad y su nuevo rostro como Elisha Guendwarda, Lucy sin duda la habría reconocido en ese mismo instante. Sin embargo, por el bien del plan de venganza que había preparado cuidadosamente, Amora se vio obligada a tragarse su ira. Tenía que contenerse: fin
Después de colgar la llamada, Vicktor volvió a guardar el teléfono en el bolsillo de su traje. Su mirada se dirigió de inmediato hacia la mesa donde había dejado a Elisha. Sin embargo, la silla ya estaba vacía.Frunció el ceño y se apresuró a acercarse.—¿Adónde se fue Elisha? —murmuró, mirando a izquierda y derecha en busca de aquella hermosa mujer entre los clientes que comenzaban a marcharse.No estaba allí. Solo quedaba una copa de vino a medio terminar y un pequeño trozo de papel sobre la mesa. Vicktor lo tomó. En él aparecía un número de teléfono.—¿Elisha ya se fue? —murmuró.Guardó el papel en el bolsillo interior de su traje y luego tomó su propia copa. Sin pensarlo dos veces, bebió el resto del vino hasta la última gota.Con pasos apresurados, Vicktor salió del club. Su esperanza era sencilla: todavía podía alcanzar a Elisha en el estacionamiento. Sin embargo, cuando llegó allí, el automóvil de Elisha ya no estaba. El estacionamiento estaba vacío.Vicktor se quedó mirando a







