로그인Cuando Carol me vio la mano así, me hizo una curación rápida y luego volví al trabajo, aunque siento dolor en mi mano. Estoy organizando el despacho del señor gruñón cuando siento cómo la puerta es abierta, dejando ver al señor gruñón con otro hombre que también se ve guapo.
—¿Qué hace aquí? —dice el malhumorado.
—La señora Carol me dijo que viniera a hacer aseo —el otro hombre no deja de mirarme.
—¿No nos presentas, Ángel? —al fin escucho su voz.
—No es una persona importante —maldito.
—Hola, mucho gusto, soy Massimo —extiende su mano y yo la tomo.
—Mucho gusto, señor Massimo, soy Alessia, la nueva chica del servicio —este deja un beso en el dorso de mi mano y luego se fija en mi otra mano.
—¿Qué le pasó? —dice tomando mi mano mala.
—Me he cortado —cuando me toca hago una mueca de dolor.
—Bueno, ya estuvo, déjala, Massimo —interviene el señor gruñón.
—Esa herida no se ve bien, ¿me permites revisarla?
—¿Acaso es doctor?
—No, pero sé algo —este mira a su amigo—. ¿Te molesto si me la llevo un rato?
—Es una sirvienta —el amigo del señor gruñón lo mira como una m****a.
—Me la llevaré, así no quieras —este vuelve a verme—. Ven, hermosa.
El señor Russo me mira con ojos asesinos, pero decido no hacerle caso y mejor sigo al señor Massimo, pero este toma mi brazo con fuerza y me susurra:
—Recuerda cuál es tu lugar, criada.
Cuando dice esa palabra siento un gran dolor en mi corazón, ya que ninguna persona se merece ser tratada así. Massimo me jala y camina conmigo hasta la cocina.
—No prestes atención a lo que dice el idiota de Ángel —este comienza a quitar el vendaje—. Eso no se ve bien.
Cuando lo toca, suelto un gemido de dolor.
—Lo siento, linda —este me cura con mucho cuidado y luego me venda—. Listo, ya está.
—Gracias, señor, es usted muy amable.
—Dime Massimo.
—Entonces dígame, Alessia —este me dedica una sonrisa.
—Eres una chica muy hermosa —este toca mi mejilla y siento cómo mis mejillas se ponen rojas, haciendo que este me dedique una sonrisa, pero somos interrumpidos.
—Si ya terminaron, me gustaría que vinieras, ya que tenemos cosas que hacer —cómo lo odio.
—Tómate lo que te dije, nos vemos, Alessia.
—Gracias, Massimo.
ÁNGEL RUSSO
¿Qué carajos me está pasando? ¿Por qué tengo una sensación extraña con esa criada? Y, además, ¿qué se cree Massimo para irse de caballero a curar su herida? El muy idiota estaba de don Juan, sonriéndole y ella sonrojada.
—Es muy hermosa, Alessia.
—Es una criada, Massimo, no es de tu estatus.
—Eso a mí no me importa —dice tomando asiento.
—¿Qué pasa si es una cazafortunas?
—No parece, se ve tan inocente que provoca abrazarla y protegerla.
Bueno, es verdad, la chica solo produce inocencia pura… pero no, olvídalo, Ángel.
—No puedo creer lo que dices.
—Si no te importa, la invitaré a salir. - Casi me atraganto con la saliva cuando dice eso.
—¡Estás loco! Tu madre te matará.
—Ella no sabrá nada y además ya soy lo suficientemente mayor para elegir con quién estar. Es más, la pienso invitar al baile de mañana.
—Ella no encaja en nuestra sociedad.
—Pues haré que encaje, ya lo verás.
No vuelve a mencionar el tema, así que nos concentramos en el trabajo, pero una parte de mí no deja de pensar en Massimo y en la criada juntos. ¿Qué mierdas me pasa?
Más tarde escucho a Massimo hablar por teléfono.
—Sí, quiero el mejor vestido de gala que tenga, y zapatos también.
¿Es en serio?
Este me mira y nota la mirada que le lanzo, pero no presta atención.
—Sí, lo quiero para mañana en la mañana, a la siguiente dirección.
Y es tan descarado que le da la dirección de mi casa.
—Está bien, gracias. - Cuelga la llamada y al ver que lo sigo mirando me habla:
—¿Qué?
—¿Es en serio, Massimo? Tantas mujeres y justo la criada.
—Es hermosa, Ángel, ¿acaso no la ves?
—¿Y estás seguro que ella aceptará?
—Espero que sí.
En la noche, Massimo me acompaña a la casa, pero sé perfectamente para qué es: quiere ir a hablar con la criada para salir con ella. Es increíble, no reconozco a mi amigo.
Al llegar a casa, la chica nos recibe con una bonita sonrisa… esperen, ¿acaso dije bonita sonrisa?
—Bienvenidos, señores.
—Hola, Alessia, qué bueno volver a verte —el maldito de Massimo siempre aprovechando para coquetearle.
—¿Desean algo?
—Tráenos una copa de vino.
—Por favor —dice Massimo mirándome mal a mí.
La chica se retira y nos deja solos.
—¿Qué? ¿Por qué me miras así?
—Porque no eres capaz de ser buena persona con la gente que te sirve.
—Para eso les pago, no tengo por qué ser formal con ellos.
—No tienes remedio, Ángel.
Al rato aparece la chica con nuestras copas de vino y ahí aprovecha Massimo.
—Oye, Alessia, ¿piensas hacer algo mañana en la noche?
Veo cómo esta se pone completamente roja y algo nerviosa. Primero lo mira a él y luego me mira a mí.
—Pues nada, ¿por qué?
—Te quería invitar a un baile que tenemos mañana.
—No creo que yo encaje ahí, Massimo. – Al menos ella lo entiende
—No debes preocuparte por eso, me encantaría tener a una bella dama a mi lado. – joder, Massimo puede ser bastante insistente.
—Es que no tengo qué ponerme.
—Yo me encargo de eso.
—Oh no, no quiero molestar, yo… - Este toma su mano.
—Tranquila, Alessia, paso por ti a las 7.
Este deja un beso en su mejilla y veo cómo a esta se le asoma una sonrisa, pero al verme su sonrisa se borra.
—¿No piensas pedirme permiso para ir? – esta toma aire como si estuviera molesta, pero no me importa.
—Señor Russo, a esa hora ya termina mi jornada laboral. - La chiquilla tiene agallas, ¿cómo se atreve a responderme?
—Ya déjala, Ángel —interviene mi amigo.
—Si no me necesitan para nada más, me retiro. - Massimo se despide de ella y luego ella se va.
—Es hermosa —dice Massimo con cara de enamorado.
—Tu madre te matará cuando te vea con ella y le pregunte de qué familia es.
—Tú déjamelo a mí, relájate, Ángel.
ALESSIA CONTE
Despierto con una estúpida sonrisa en el rostro. Nunca pensé que Massimo me fuera a invitar a salir, aunque al señor Russo no le agradó para nada, pero no me importa, aunque sigo pensando en con qué me voy a ir.
—Niña Alessia, trajeron esto para usted —Carol me pasa una caja grande y otra mediana.
—¿Quién lo mandó?
—No lo sé, mira la tarjeta.
Cuando miro la tarjeta, me doy cuenta de que es de Massimo.
—¿Qué te trajo el señor Massimo? —dice Carol curiosa.
—No lo sé, espera, lo voy a abrir.
Cuando abro la caja, ambas nos quedamos sorprendidas. Es un vestido color rojo con brillos y la otra caja tenía sus tacones a juego.
—Por Dios, es hermoso.
A eso se refería con que él se encargaría.
—¿Vas a salir con el señor Massimo?
—Me invitó al baile.
Esta parece sorprendida.
—Vaya, tienes que ponerte muy hermosa, pero debes tener en cuenta que ese mundo es complicado, y más cuando no eres de su misma clase.
—Lo sé, solo espero que me vaya bien.
—¿Quieres que te peine?
—¿Sabes peinar?
—Claro.
Paso todo el día y no hay rastro del señor Russo, así que todo fue más tranquilo en la casa. Lo último que quería era que llegara y me dijera que soy una criada o cosas hirientes. Cuando ya son las 5, decido ir a mi habitación y comenzar a arreglarme. Me doy un baño y, cuando salgo, me coloco una bata para maquillarme.
—¿Lista para tu peinado?
—Sí, solo haz algo sencillo, no quiero algo súper ostentoso.
—Con el vestido tienes, querida —ambas nos reímos y esta comienza a hacer su magia con cepillos, broches y quién sabe qué más hasta que termina—. Ahora el vestido.
Buscamos el vestido y, con su ayuda, esta me lo coloca. Luego ella da un paso atrás y se queda mirándome maravillada.
—Estás preciosa, Alessia.
Cuando me veo al espejo, quedo muy sorprendida. Jamás en mi vida había tenido un vestido así. Siento cómo mis ojos se empiezan a humedecer.
—Querida, ¿por qué lloras? —esta me pasa un pañuelo.
—Es que es la primera vez que tengo un vestido así de hermoso.
—Disfruta esta noche, querida.
Llaman informando que ya llegó Massimo, así que tomo la cartera con la que venía el vestido y le doy un abrazo a Carol.
—Gracias, Carol, y deséame suerte.
—Suerte, querida, disfruta de la noche.
Cuando voy caminando, veo que Massimo está con el señor Russo, así que carraspeo, logrando la atención de ambos. Siento la mirada de los dos hombres por todo mi cuerpo, cosa que hace que mis mejillas se coloquen rojas.
—Estás preciosa —Massimo se acerca y deja un beso en mi mejilla.
—Gracias por el vestido, todo está hermoso.
—Me alegro que te haya gustado.
El señor Russo llama mi atención acercándose y luego hace algo que me deja helada: se acerca y deja un beso en mi mejilla.
—Muy bella, señorita Conte.
Y luego sale derrochando elegancia, dejándome algo confundida por su actitud.
4 años despuéscomo pasa el tiempo de rapido, ahora me encuentro sentada en el césped de la casa que compramos hace poco con angel, es una casa grande con muchos jardines angel la quizo comprar grande para darle futuros hermanitos a alma cosa que me causa felicidad el pensar que el quiere mas hijos, estos años nuestra vida ha sido tranquila hemos compartido momentos unicos y tenemos el privilegio de ver crecer a nuestra pequeña alma cada dia.- papi donde esta mami? - mi pequeña siempre queriendo estar pegada a mi- vamos a buscar a mami - veo como angel la monta en caballito y comienzan a buscarme asi que decido salir- hola mis tesoros - a
tres mesesdespuésestos meses han sido lo mas duro de toda mi vida, pero a la vez los meses mas maravillosos tener a mi bebita me dio fuerzas para volver a recuperar del todo la movilidad y ahora ya me muevo al 100%- cuando podre sacar a mi pequeña? - le pregunta a angel mientras hago pataleta en mi cama y veo como angel se rie- ya cariño hoy podremos ir por ella - cuando dice eso me levanto como rayo- enserio?? - pregunto emocionada- si amor asi que arréglate - corro como niña pequeña al baño y me doy una ducha rapida ya que no veo la hora de tener a mi b
despierto en una habitación de hospital con un terrible dolor en un costado de mi cuerpo cuando me doy cuenta de lo sucedido intento pararme pero el cuerpo no me responde- el bebe .. - digo casi gritando hasta que veo como angel entra con su mirada de preocupación - el bebe, dime que el bebe esta bien- esta bien, nuestra pequeña esta sana y salva - intento relajarme de nuevo pero ahora me pongo a pensar en el porque mi cuerpo no quiere reaccionar y luego vienen a mi las palabras del doctor " si alessia llega a tener mucho estrés es probable que su cuerpo de inmovilice por completo y no sabemos si llegue a ser para siempre" veo a angel y con temor le hago la pregunta - no volvere a tener movilidad verdad? - angel se queda callado y ahi mis ojos se llenan de lag
ANGEL RUSSOdespierto por un molesto sonido y un tremendo dolor en el pecho, al abrir mis ojos me encuentro en una habitacion blanca lo que me da a pensar que estoy en un hospital- hijo despertaste - veo a mi madre que se encuentra al lado mio con sus ojos completamente rojos ¿acaso estuvo llorando?- madre que me paso? - en ese momento entra max y me dedica una sonrisa pero se que algo pasa asi que intento levantarme pero un dolor en mi pecho hace que me vuelva a tirar a la cama- joder angel no puedes moverte mucho- entonces díganme que paso, ¿ donde esta aless? - ambos se miran sin saber que decirme y ahi es cuando ma
luego de nuestro fogoso momento en la oficina ahora nos encontramos en casa arreglándonos para ir a casa de maximo, pero estoy desesperada porque los vestidos no me cierran de la parte de arriba asi que toda molesta salgo con el vestido a mitad de cuerpo mientras que la parte de arriba solo tengo el sostén- NO ME SIRVE - grito haciendo sobresaltar a angel- mierda aless me diste un susto casi me tiro el whisky encima - este miran mi cuerpo - aunque valio la pena- no jodas angel no me sirven los vestidos las tengo muy grandes - digo tocando mis pechos este se acerca con su mirada de depredador y posa sus manos en mis pechos- si es verdad y no sabes lo bien que se te ve
ANGEL RUSSOcuando aless dice la ultima palabra siento como si la sangre abandonara mi cuerpo, de solo pensar en que ella hiciera eso me lleno de pánico- si tu haces eso entonces me ire contigo - le susurro aunque se que ella no me escucha- angel tienes que ver esto - max me pasa el celular y ahi entiendo porque aless se puso asi, el infeliz se atrevió a enviarle esas imágenes que le recuerdan ese momento traumático de su vida- ese maldito infeliz- que puede hacer para ayudarlos ? - responde felipe- necesito gente que pueda encontrarlo, gente eficiente







