—¿Remigio es una mujer? —preguntó Leandro, con cara de incrédulo, mientras miraba a su hija.¡Era imposible! Como mucho, ese tal Remigio solo era más delicado que los demás...Claudio, molesto, se mostró serio.—¿Cómo lo sabes? —preguntó con firmeza.Neria, con la cara seria, respondió:—Lo sé, y ya está. ¡Si el emperador no me cree, no importa!Antes de que Claudio insistiera, la niña salió corriendo.Suspiró, molesta.El emperador se quedó pensativo un momento.Aunque en teoría no tenía por qué importarle si Remigio era hombre o mujer, una inquietud extraña no lo dejaba soltar el tema.Esa noche, cuando Remigio estuvo tan cerca de él en el baño... esos labios, la forma de su boca... le parecieron demasiado familiares.Iguales a los que alguna vez besó.Entonces pensó que era coincidencia.Después de todo, había muchas caras parecidas en el mundo; y labios, aún más.Tal vez en realidad no logró olvidar a esa mujer.Pero ahora Neria aseguraba, con total certeza, que Remigio era una muj
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