Las lágrimas siguieron cayendo sin parar por su cara.—Noah, soy tu mamá. Lo siento mucho, no pude protegerte bien. Estos cuatro años has pasado tantas cosas...Su voz se entrecortó y las palabras salían sin orden. Las lágrimas le empañaron la vista. Quería poder ver bien a su hijo, parpadeó varias veces y su visión se aclaró un poco. Pero, al final volvía anublarse una y otra vez. No podía controlar su reacción.Noah la miraba, después levantó despacio sus manitas y con mucha delicadeza comenzó a secarle las lágrimas. Esto hizo que ella llorara con más intensidad, mientras repetía una y otra vez:—Soy tu mamá, Noah, soy tu mamá...Él entendió y, con voz suave, dijo "mamá".Cuando escuchó esa palabra, perdió todo control. El llanto que había reprimido durante cuatro años se desbordó.—Gracias, gracias por estar vivo...Brisa también se limpió las lágrimas.—Señorita, ya todo pasó. Es maravilloso que se hayan reencontrado. Por favor, no llore más, Noah se va a angustiar por usted.El ni
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