Instintivamente, Lluvia retrocedió y chocó con el estante que tenía detrás. Varias cajas de medicinas, junto con relojes caros y joyas, cayeron a la mesa. Se sobresaltó y empezó a recoger todo rápido. Al tomar las cajas de medicamentos, vio que eran de Valmora, con textos que no entendía. Sacó el celular y les tomó una foto. En ese momento, desde fuera escuchó la voz de Alex.Nerviosa, terminó de acomodar todo y salió rápido del vestidor. Justo cuando llegaba a la puerta, esta se abrió. No tuvo de otra que esconderse en el baño.—Señor, la señorita Valdés dijo que venía por unos libros, pero ahora no la encuentro —dijo Alex afuera.—Tranquilo. Puedes retirarte.—Bien, señor.Pegada a la puerta, Lluvia escuchaba con el corazón a mil por hora, pálida y con las manos apretadas. ¡Simón había vuelto! ¿Y ahora qué haría?—Lluvia, no te escondas. Ya te vi.Lluvia se tensó al instante. Mientras dudaba, la persona afuera volvió a hablar:—Si no sales ahora, no seré tan comprensivo.Ella tomó ai
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