Cuando ese pensamiento cruzó su mente, Lía se sorprendió. ¿En serio solo quería que César y Celia se reconciliaran? ¿O acaso…?—¿Qué te pasa? —Celia notó su gesto y preguntó con preocupación.—Ah, pues, nada… Bueno, aquí te dejo —respondió ella mientras se alejaba a toda prisa con los documentos."¡Qué idea más asquerosa!", pensó ella.Al pasar por la oficina de Nicolás, escuchó voces. Alexander estaba informándole a Nicolás sobre algún asunto de trabajo. A través del cristal, ella miró hacia adentro. Nicolás se sentó en un amplio sillón de piel, hojeando un documento. Arrugaba suavemente el entrecejo, escuchando con concentración y seriedad."Cuando trabaja, me resulta tan agradable a la vista…"De repente, Nicolás levantó la cabeza y clavó la mirada en ella. En ese instante, Lía sintió que sus pies se pegaban al suelo. El corazón le golpeaba con tanta fuerza que parecía que se le iba a salir del pecho. Apartó la mirada de inmediato y salió huyendo como si la persiguieran. No se detuv
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