Amelia apoyó una mano sobre el pecho de Luca e intentó incorporarse para salir de la cama, buscando el camino hacia el cuarto de baño. El peso del cansancio acumulado parecía haberse disipado tras el encuentro de la mañana, pero Luca, en lugar de soltarla, deslizó sus brazos por la cintura de su esposa y la atrajo de vuelta contra la calidez de las sábanas de seda.—Piccola, per favore... solo per oggi non abbiamo fretta di uscire dal letto —le murmuró él al oído, con una voz grave, áspera por el sueño y cargada de una devoción casi desesperada—. Rimani ancora un momento con me. Godiamoci questo instante...Amelia sonrió con ternura, dejando caer la cabeza de nuevo sobre la almohada. Se acomodó en el regazo del italiano y lo rodeó por el cuello, respondiendo a sus peticiones con pequeños besos repartidos en la mandíbula, los pómulos y los labios. Luca comenzó a susurrarle ocurrencias al oído, haciéndole cosquillas en los costados hasta arrancarle una ris
آخر تحديث : 2026-09-15 اقرأ المزيد