A Paulina se le enrojecieron los ojos. Bajó la cabeza en silencio, con expresión de quien ha sido terriblemente agraviada.Adrián, sin embargo, se mantuvo tenso a su lado, con la cara rígida.—¿Qué quisiste decir con eso? ¿Pau dijo algo incorrecto? Ella lo hizo con buena intención, ¿y vas a burlarte de ella?Al escucharlo, Paulina se apresuró a jalar la manga de Adrián, con un gesto entre asustado y vulnerable.—Adri, no le digas eso a Olivia. Ella solo está de mal humor, tienes que entenderla.Adrián se quedó callado, pero sus ojos seguían clavados en Olivia, con enojo.Paulina siguió hablando:—Adri, no te pongas así. Olivia pasa todos los días rodeada de bailarines, y aunque ya no puede bailar, sigue queriendo hacerlo. Seguramente se siente muy triste... Olivia, no te fuerces. Aunque ya no puedas bailar, Adri no te va a despreciar por eso. Si te lastimas, a él le va a doler más.Qué bonito sonaba todo. Pero Olivia podía ver la satisfacción de Paulina, sobre todo cuando dijo “ya no p
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