Los cuatro borrachos sonreían con sarcasmo y le decían que no se metiera donde no lo llamaban, que no aguantaría una golpiza.Adrián era alto, pero delgado, y en el último año había adelgazado todavía más; en una pelea, no era rival para ellos.Le dijo a Olivia:—Apenas veas un hueco, corre. ¿Me escuchaste? ¡Corre!Cuando logró ponerse de pie, le temblaba todo el cuerpo.Se escondió detrás de Adrián, decidida a hacerle caso y huir en cuanto pudiera. No sería de mucha ayuda si se quedaba, solo sería un estorbo; si lograba salir, podía llamar a Alan o a la policía y, entonces, los dos tendrían oportunidad de escapar.No era tan fácil escabullirse, tenía que esquivar a los cuatro sujetos.Cada vez que Olivia detectaba un hueco e intentaba lanzarse, alguno se le atravesaba enseguida.Al final, se abalanzaron al mismo tiempo: uno bloqueó la silla que Adrián tenía en la mano, dos lo sujetaron, y uno los rodeó para agarrar a Olivia.Cuatro contra dos: un callejón sin salida.Adrián se dio la
Read more