Sofía llevaba un vestido rosa, y los pequeños cristales incrustados en la falda brillaban como si fuera un pequeño ángel.Su voz dulce y tierna arrancaba sonrisas sinceras en todos los presentes, mientras todos marcaban el ritmo con las manos.Héctor la miraba con los ojos llenos de orgullo y ternura de padre.Cuando terminó de cantar, todos aplaudieron y los elogios no se hicieron esperar. Sofía, avergonzada, se sonrojó y corrió hacia Héctor, escondiendo el rostro en su pecho.La escena hizo que todos estallaran en risas.Héctor la levantó en brazos y le acarició la cabeza:—Cantaste muy bien.Desde que la pequeña Sofía llegó a la familia, parecía que toda la casa se había llenado de un calor especial.Durante la cena, Héctor comía mientras la cuidaba. Sofía se portaba muy bien y permanecía sentada en su silla, comiendo obedientemente.De pronto preguntó:—Gabriela, ¿por qué Sergio no está aquí?Sergio siempre había sido muy cariñoso con ella; con frecuencia le llevaba regalos, y So
続きを読む