Al oír las palabras de Mariana, Julieta confirmó que aquella señora era, en efecto, la madre de Adriana; su porte era imponente, verdaderamente distinguido.Su mirada se posó en Héctor, que estaba detrás. Por la mañana se había marchado con tanta prisa... así que era para acompañar a su futura suegra.Héctor también la miró; en sus ojos seguía habiendo la misma frialdad de siempre.Julieta bajó la mirada para evitar la suya, y su semblante se ensombreció un poco más.Guadalupe no conversó mucho con Mariana, ni siquiera miró a Julieta.Siguió al gerente de la tienda hacia la sala VIP, con Adriana del brazo.—Vámonos —dijo Mariana, sosteniendo a Julieta del brazo mientras pasaban junto a Héctor.Jairo se volvió para mirar la silueta de Julieta, que avanzaba despacio, sosteniéndose la cintura, y luego miró a Héctor.—¿Ya casi va a dar a luz, verdad?Héctor asintió levemente.Adriana los llamó desde adelante.Jairo no dijo nada más y ambos se dirigieron hacia la sala VIP.Al salir de la t
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