Héctor dirigió la mirada hacia Celeste. Doña Gómez también la observó con una advertencia en los ojos.Doña Gómez ya había hablado con Celeste. Le dijo a Celeste que, a esas alturas, por muy inconforme que estuviera, no conseguiría cambiar la decisión de Héctor.Lo mejor era ceder y aceptar lo que él quería, antes de que la situación empeorara tanto que Héctor se negara incluso a volver a casa.Héctor también había sido muy claro. Si Celeste de verdad no podía aceptarlo, cuando naciera el bebé, nunca volvería a llevar ni a Sofía ni al bebé a visitarlos.Celeste miró a los dos, soltó el aire y preguntó:—¿Ya quedó listo lo del personal doméstico y los cocineros?Héctor respondió:—Sí, ya está todo arreglado.Celeste se volvió, sacó una caja de su bolsa y se la entregó a Sofía.—Dásela a Julieta.Sofía sostuvo la caja con ambas manos, se acercó alegremente a Julieta y se la tendió.—La abuela te la regala.Julieta contempló, desconcertada, la caja que Sofía le ofrecía.Héctor dijo:—Á
Read more